El tiempo de la post pandemia será de sobrevivencia, el ser humano tendrá como opción ser más humano y como ser pensante tendrá como misión fortificar un neo modelo de desarrollo superior.

Gonzalo Moya Cuadra

Licenciado en Filosofía

Santiago. 19/05/2020. Chile se caracteriza por ser el fiel y triste reflejo de un sistema moralmente reprochable. El neoliberalismo, brazo político y económico del capitalismo, método execrable y falaz que sigue amenazando a países culturalmente poco desarrollados, está llegando a su fin.

La desigualdad se hizo demasiado insostenible y patente en la educación y la salud, pilares básicos en los cuales se sostiene un país que anhela alcanzar su legítimo y pleno desarrollo social. El actual gobierno se siente amenazado, pues sabe con certeza que está a punto de perder sus privilegios y observa con espanto como se está derrumbando su fáctico poder económico, logrado a través de subterfugios fuera del marco ético -legal que exige cualquier pueblo que reflexiona y reacciona positivamente ante su devenir histórico.

No hay dudas que es un sistema carente de humanidad que se ha manifestado en actos ilegítimos y anti populares, como los que ocurren a diario en este tiempo tan difícil de pandemia, apoyado y avalado por la complicidad de una poderosa oligarquía empresarial que conscientemente sometió a los sectores medios y populares de nuestro país a un oscuro modelo de explotación económica. El final del consumismo se acerca ya. La educación, como poderosa arma de liberación será la encargada de coordinar y sensibilizar a un pueblo que quiere recibir instrucción política para ver legitimada su seria y definitoria esperanza de lograr una nueva fórmula sociológica, justa y participativa, en la cual renacerá un renovado ser humano, desarrollado y solidario, un nuevo Hombre con sentido comunitario e internacional, alejado definitivamente del tósigo neoliberalismo.

Fue tanta la exacerbación y astenia moral de este esquema económico que se considera hasta la muerte como parte del mercado y a la religión como fuente de legitimación de una clasista y retrógrada autarquía que sigue abusando inmisericordemente de una población pobre, despojada hasta de su propia dignidad. A futuro el mundo será sacudido por el inevitable fin de las religiones y de la sociedad capitalista definitivamente decadente y alienada, una sociedad miedosa que camina hacia su auto destrucción o a un no ser, una sociedad solitaria, una sociedad que ni siquiera sabe o entiende de su soledad. Entonces, surgirá el nuevo saber humano que tendrá como característica primordial la formación de una sociedad solidaria, sabiamente estructurada, desprovista de conceptos teológicos obsoletos y de la inopia cultural, siendo fundamental el rol que cumplirán las humanidades en la conformación de esta nueva sociedad global.

Los partidos políticos, con coherencia doctrinaria y visionaria disciplina democrática, continuarán o seguirán comprometiéndose en el proceso de liberación de los pueblos oprimidos y explotados. La política será reflexivamente crítica, pulcra, auténtica, eficaz y preparada intelectualmente para discernir sobre los valores y desvalores de esta nueva sociedad. El tiempo de la post pandemia será un tiempo de sobrevivencia, un tiempo en el cual el ser humano tendrá como única opción ser más humano y como ser pensante tendrá como misión mirífica fortificar un neo modelo de desarrollo político – partidario finalmente superior.

A la memoria del destacado militante comunista español Julio Anguita González, héroe de altos sueños.