La derecha aún le habla a una audiencia de noticiero “60 minutos”. 

Patricio Vaccaro. 18/05/2020. ¿Habrá alguna asesora o asesor que sea sensato o sensata y les comente al oído a los voceros del gobierno de Sebastián Piñera que las audiencias cambiaron en Chile?

La derecha acostumbrada y fiel a su estilo patronal y autoritaria despliega todo su aparataje comunicacional con el objetivo de que su mensaje llegue a un público sumiso y obediente al más puro periodo del inquilinaje.

La derecha aún le habla a un público del noticiero “60 minutos”, que creyó en las apariciones de la Virgen María en Peñablanca, hasta esos cerros llegaron miles de fervorosos creyentes que creían ver junto al vidente Miguel Ángel a la madre de Jesús, muchos sufrieron quemaduras de retina por mirar al Sol o del paso del Cometa Halley, casi todos los chilenos se prepararon con todo para el gran acontecimiento. Se organizaron asados al aire libre o excursiones a sitios que fueran especialmente propicios para el avistamiento del cometa, como cerros o miradores. Los noticieros o diarios, por su parte, mostraban todos los días reportajes o gráficos, dibujos o ilustraciones de cómo se vería el famoso cuerpo celeste. Más de 20 años después, se supo finalmente el motivo de porqué la prensa de la época le había dado tanto bombo a la llegada del pequeño astro celeste. Francisco Javier Cuadra, ex ministro secretario general del gobierno de Pinochet, fue el que reconoció que el régimen militar había manipulado mediática y descaradamente el paso del cometa Halley. O cuanto montaje organizaron civiles y militares para ocultar la cruda y brutal verdad en violaciones a los DDHH que dejaron los 17 años de la Dictadura cívico-militar.

En dictadura los medios de comunicación eran controlados por militares y civiles, periodistas y medios informativos violaron el código de ética que regula la profesión. En un sumario del Colegio de Periodistas aparecen vinculados a una operación montada por la DINA los periodistas Claudio Sánchez, Julio López Blanco, Roberto Araya Silva, Vicente Pérez Zurita y Manfredo Mayol Durán.

La derecha aún le habla a la audiencia del retorno a la “Pseudocracia”, ese público que consumió la imagen, creyó en los slogans y esperó entusiasta que llegara la alegría con Aylwin, con enorme ánimo los nuevos tiempos de Frei, esperó crecer con igualdad con Lagos, estoy contigo de Bachelet I, súmate a los cambios y los tiempos mejores de Piñera, esa ingenua masa cautiva que con el tiempo iba a dejar de existir. Las promesas incumplidas de los sucesivos gobiernos terminaron por cansar a un pueblo que veía como sus esperanzas se desvanecían en la pobreza y la miseria vitalicia, mientras los gobernantes, autoridades y colaboradores se enriquecían por la corrupción política empresarial desatada en Chile, un país donde nadie pagó con cárcel por los vergonzosos arreglines político judiciales.

La derecha mantiene el control de los canales de televisión hoy con rostros en los noticieros y programas políticos que les son serviles y funcionales al mensaje oficial, no cuestionan, no investigan, no contra preguntan, no incomodan, no informan, los rostros solo leen el comunicado muy bien vestidos y vestidas, cual relacionador/a público de empresas.

La audiencia de hoy afortunadamente tiene otros medios para informarse, es una generación con una ventaja, conoce de los engaños del pasado a que fueron sometidos sus padres y abuelos, han vivido en carne propia el modelo económico y social impuesto por los que hoy nos gobiernan, esta generación es capaz de codificar e identificar de donde viene el mensaje, son incrédulos, desconfiados, sensibles, trabajadores y solidarios. Nadie los podrá volver a engañar, son inteligentes, informados, audaces y sobretodo valientes.

Por eso cuando escuchan a la vocera y su ejemplo del uso del bisturí, una brutalidad más que nos tiene acostumbrado este gobierno, inmediatamente se transforma en meme, en chiste una medida que hoy puede hacer la diferencia entre la vida o la muerte. El problema no es el bisturí sino el cirujano, todo Chile espera que esté en las manos del cirujano correcto ya que por muy oportuno que sea el corte, puede provocar la muerte del paciente igual.