La producción nacional “Helga y Flora” de un guión original del escritor chileno Omar Saavedra Santis.

José Luis Córdova

Periodista

Santiago. 15/05/2020. En medio de la pandemia, Canal 13 exhibe la producción nacional “Helga y Flora”, que ganó un fondo del Consejo Nacional de Televisión por más de 400 millones de pesos, para un guión original del escritor chileno Omar Saavedra Santis, (ex redactor jefe del diario El Popular de Valparaíso, durante el gobierno de Salvador Allende) y quien vivió su exilio en la República Democrática Alemana tras el golpe de estado de 1973.

Más conocido en Europa que en Chile (Polonia, Austria, Japón y EE.UU), es autor de cuentos como “El funcionario”, novelas (“Qué hago yo en este país donde todos los gatos son rubios” y “La gran ciudad”), obras de teatro (“Fausto sudaca”) y películas (“Tango rubio” y “Detrás de la lluvia”)

Saavedra recreó el caso de las primeras mujeres detectives de nuestro país, Lucía Moreno Quaglia y Olga StreEter Gamboa quienes ingresaron en 1933 al naciente Servicio de Investigaciones, Identificación y Pasaportes. En ese entonces las mujeres no se ocupaban de indagar crímenes, sino para adentrarse en círculos de poder para levantar información, según César Biernay, bibliotecario de la Escuela de Investigaciones Policiales de la actual PDI. Es decir, una suerte de “agentes encubiertos” de hoy en día.

Con la dirección del productor y director Christian Aspeé (“La recta provincia” de Raúl Ruiz), y las actuaciones del dramaturgo y actor, Premio Nacional de Artes 2017, Alejandro Sieveking (“Parecido a la felicidad”, “Animas de día claro”, “La remolienda”, “Tres tristes tigres”) y Catalina Saavedra (premiada en el festival Sundance de 2009 como mejor actriz por el filme “La Nana”), esta serie de 10 capítulos es una suerte de “novela negra” ambientada en Tierra del Fuego en el año 1934, filmada en los alrededores de la ciudad de Porvenir.

El personaje principal es protagonizado por Sieveking -recientemente fallecido- que logra la interpretación magistral de un propietario de estancias -es decir, de todo un pueblo-. Considerar al respecto que en la actualidad gran parte de esa zona austral de la Patagonia chilena es propiedad del ex senador RN, Carlos Larraín, incluida la comuna de Timaukel, donde este político y latifundista elige a dedo alcaldes y concejales entre los trabajadores a su mando.

Poco ha cambiado en la apartada zona desde entonces. “Helga” y “Flora”, las primeras mujeres graduadas como policías en nuestro país, llegan al ficticio pueblo de Kerren para investigar la muerte del caballo favorito del dueño de la estancia “Maxfelsen”, suceso que desencadena una serie de crímenes y situaciones de extraña connotación. Ambas policías se enfrentan a una realidad que desconocían en esas lejanas latitudes, entre peones cruelmente sometidos, últimos sobrevivientes de los selknam maltratados y aventureros llegados a explotar esas tierras.

Era la época de la entronización del fascismo en Europa y el feroz terrateniente alemán es el prototipo de la raza aria que se creía superior, en medio de la estepa patagónica que destaca con sus paisajes espectrales, cielos tormentosos, vientos huracanados y personajes extraños y misteriosos en una intrincada trama.

Excelentes actuaciones de Sieveking, Saavedra (hija del autor del guión) Tiago Correa y la debutante Amalia Kassai (de breve aparición en la serie “Los 80”) hacen de esta producción un remanso entre las series turcas, colombianas, mexicanas y brasileras que inundan nuestras pantallas. Fugazmente también aparece el destacado actor y dramaturgo magallánico Marcos Bahamondes López, recientemente fallecido. Una gran pérdida, además, para el activismo en DDHH, defensa del medio ambiente y protagonista del estallido social en Punta Arenas.

La explotación inmisericorde del territorio austral y sus habitantes, desde esa época, es el terrible marco de esta tragedia que denuncia el genocidio de la etnia originaria de la Patagonia, la ferocidad de los colonizadores, el espionaje alemán para tratar de asentar una enclave nazi en el extremo austral (como después colonia Dignidad) y la voracidad de poder, venganza, dinero y tierras en estos inhóspitos parajes.

Los diez capítulos de esta serie se están exhibiendo cada sábado, pero demasiado tarde, prácticamente a la medianoche, impidiendo que la teleaudiencia pueda seguirla con la comodidad que se merece. Una muestra de calidad, buen lenguaje cinematográfico y actoral es deliberadamente ocultada de la mayoría de la población.

“Helga y Flora” se inscribe entre las mejores producciones nacionales, a la altura de la serie “Los 80” y “Ecos del desierto”, de Andrés Wood, que muestran el alto nivel que logran creadores locales de nuestra cinematografía que, lamentablemente, no encuentran espacio en la televisión chilena para exhibir sus obras, sino a altas horas de la noche o los fines de semana. Es decir, nunca logran una gran teleaudiencia nacional.