Se ha fortalecido el valor de la solidaridad entre el pueblo. Los sindicatos están defendiendo los puestos de trabajo, los trabajadores de la salud gestionan sus implementos de protección.

Lautaro Carmona Soto

Secretario General del Partido Comunista

Santiago. 05/2020. La profunda crisis sanitaria, económica y social que vive el mundo, repercute con particular crudeza en nuestro país dado el sistema neoliberal imperante y pone en primera línea de discusión el rol del Estado, y su capacidad de provocar la solidaridad entre todos, que permita la redistribución de recursos económicos, materiales y sanitarios, desde aquellos que tienen en abundancia hacia aquellos que más los necesitan.

En los países se abren paso distintas estrategias, por un lado, los que han asumido activamente la necesidad de expresar el valor de la solidaridad y han llevado los recursos hacia donde se necesitan y, por otro lado, están los gobiernos que ante la ausencia de un Estado fuerte, permiten lucrar a costa de la necesidad de los más desvalidos.

Chile se encuentra en el segundo caso, con políticas que representan intereses de empresarios, algunos capaces de normalizar el costo en salud y vida de las y los trabajadores para hacer caminar la economía. Es decir, para ellos primero el capital y luego la vida. Restringen el gasto fiscal, traspasan los costos de la crisis a los trabajadores, burocratizan la ayuda a las Pymes y protegen los intereses de las grandes fortunas como sus prioridades por sobre criterios humanitarios básicos.

Así vemos la disminución de los derechos laborales, de los salarios y del empleo. Con indignante frivolidad protegen al gran capital y usan los fondos de los trabajadores para costear la crisis.

En definitiva, en la peor crisis social mundial no ha aumentado sustantivamente el gasto, salvo reasignaciones.

La necesidad ha fortalecido el valor de la solidaridad desde y entre el pueblo, ya están organizadas las primeras ollas comunes y los comités comprando juntas. Los sindicatos están defendiendo los puestos de trabajo, los y las trabajadoras de la salud gestionan sus implementos de protección y prevención frente a potencial contagio.

Surgen distintas y legitimas expresiones que marcan la indignación por las injusticias, desde caceroleos, bocinazos, tacos, pequeños mítines, territorios con banderas negras, presión por mayor financiamiento a los municipios de zonas más populares, etc.

El abandono y la pauperización de las condiciones materiales de vida serán resueltas por la lucha del pueblo. Las políticas del gobierno desencadenaran la crisis social y política que se alimenta por su afán sin límites de pretender más concentración de la riqueza a costa de los derechos y la miseria de la mayoría, al abuso de los privilegiados, lo están alimentando con su afán de hacer riqueza a costa de la miseria de las mayorías. La radicalidad que alcance será proporcional a la intensidad de las luchas para conquistar la DIGNIDAD.

A luchar, denunciar y resistir la inmoral arremetida neoliberal. En la batalla contra un sistema neoliberal, por los derechos de los más humildes, de las y los trabajadores, debemos tensionar por más derechos y justicia social.