“El Ministerio de las Culturas sólo ha mostrado improvisación” ante efectos de la Covid-19 en el ámbito cultural. Dudas en torno de los fondos de apoyo.

Igor Mora. Periodista. Valparaíso. 10/05/2020. “El principal problema es que no ha existido ninguna claridad para los trabajadores y trabajadoras de la cultura”.

“El verdadero drama que se desarrolla en estos momentos en las salas de teatro, en los músicos, en las artes en general…Es una situación que se ha desbordado”.

“Hoy se ve más claramente que no existe política pública respecto de la cultura”.

“El tratamiento de la pandemia nos ha demostrado que la ley de medios es una necesidad”.

El retorno a la normalidad. Ese es el marco en el cual se ha dispuesto la apertura de malls, comercio en general y el regreso a las actividades catalogadas como productivas. Eso sumado a la ágil tramitación de proyectos promovidos por el gobierno que incorporaron liquidez a la banca para la entrega de créditos a tasas preferenciales para las pequeñas y grandes empresas.

Todo en aras de apurar una puesta en escena que evidenciaría la reactivación y normalidad. Sin embargo, lejos de la intención gubernamental por evitar conceptos como “crisis”, la profunda incertidumbre en la economía familiar da cuenta de un drama que se salió de las salas de teatro, del cine, de las canciones y que hoy es una realidad para millones de personas.

En ese marco, el diputado Amaro Labra, sub jefe de la Bancada Parlamentaria del Partido Comunista (PC), presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados e histórico vocalista del grupo “Sol y Lluvia”, hizo un profundo análisis respecto de la situación que se vive en el mundo de la cultura en nuestro país y las cuestionadas decisiones que adoptadas el Ejecutivo para ir en ayuda de este sector fuertemente golpeado por la implementación de medidas sanitarias en la lucha contra del coronavirus.

¿Cómo se ve el panorama del mundo de la cultura en medio de esta crisis, uno de los temas que expuesto con detalle en la Cámara durante estos días?

No solo en estos días. Llevamos varias semanas recibiendo al mundo de la cultura organizada en la Comisión (de Cultura) de la Cámara. Fueron diversas organizaciones a exponer el verdadero drama que se desarrolla en estos momentos en las salas de teatro, en los músicos, en las artes en general. Es una situación que se ha desbordado y el principal problema es que no ha existido ninguna claridad para los trabajadores y trabajadoras de la cultura. Ha imperado una mirada de salvataje a las empresas, a los empresarios, pero no para la cultura que ha quedado en el desamparo. Un desamparo que no es sólo financiero.

Pero así ha surgido también la organización, en forma consciente. Hasta la Comisión ha llegado el mundo de la cultura organizado que nos ha mostrado la realidad que está viviendo. Que no es solo hoy, que ya viene de años. Hoy se ve más claramente que no existe política pública respecto de la cultura. No existe una visión de país y hoy eso se nota de mayor manera. Se pretende el rescate de los elementos llamados productivos, pero esta otra área que es fundamental para un país consciente, queda relegado. En Chile se invierte el 0,35% del PIB (Producto Interno Bruto) en cultura. Nosotros esperábamos que se llegara al 1%, pero la verdad es que estamos lejos de eso.

¿Se queda corto el paquete de ayuda del Ministerio de las Culturas?

No solo eso, además generó muchas dudas. Porque se habla de una cifra, pero no hay claridad ni transparencia. Al principio cuando se anuncian 15 mil millones de pesos de fondos para la cultura, había una alta expectativa, pero lo que no había era la claridad de cómo iban a ser utilizados esos recursos. Por eso fui insistente en invitar al Ministro (Ignacio) Briones (Hacienda) para que diera cuenta de esos montos, pero nunca llegó.

Posteriormente llegaron hasta la Comisión la ministra de las Culturas (Consuelo Valdés) y el ministro de Economía (Lucas Palacios), instancia que se aprovechó de consultar sobre las dudas existentes. Ahí el panorama se fue clarificando, pero fue para peor, porque lo que hay son fondos concursables, que siguen en la misma lógica de la competencia para llegar a tener un poco de recursos en el contexto que estamos viviendo.

Pero a la vez que se anuncian estos 15 mil millones, nos enteramos que además habrá un recorte ministerial del cual tampoco tenemos detalles. Necesitamos saber a qué corresponde ese recorte, si es que hay programas que fueron desfinanciados o simplemente ya dejarán de existir. Ese es otro tema que les planteamos a los ministros, dónde afecta y a quiénes afectará. Tenemos que tener en perspectiva que pasará con los trabajadores. En todo esto el ministerio de las Culturas sólo ha mostrado improvisación.

El dramaturgo Guillermo Calderón habla de que hay que replantearse todo a tal punto, que el teatro debería incluso pensarse con la posibilidad de que las salas de teatro no sobrevivan a la crisis. ¿Cómo vislumbra este escenario futuro pos pandemia?

Creo que sí hay que plantearse de manera consciente qué es lo que viene y cómo se construye en este nuevo escenario. Los organizados y quienes aún están por organizarse. Porque lo que ha quedado en evidencia es que no hay una mirada de país de nuestra cultura. Lo que se ha evidenciado es que aquí también existe una desigualdad feroz, en el acceso, en la creación. Eso lo dijo el pueblo en octubre pasado, que habló sobre lo necesario que  es la construcción de esa nueva mirada, que supere la obsesión por lo económico. Tenemos que ir abriendo pasos a esa nueva conciencia y en ese sentido coincido con Caderón, de que debemos repensarnos, refundarnos.

Usted habla de la masividad de la cultura y justamente hace poco presentó un proyecto para una franja educativa en TV abierta. Un proyecto que al parecer avanza rápido…

Sí, avanza en ocasiones, pero se generan siempre los mismos frenos. El proyecto es muy interesante porque en tiempos de pandemia, establece una franja cultural-educativa en horario prime. Lo votamos en la Comisión de Cultura, incorporamos las propuestas que nos hizo la Defensoría de la Niñez, el Colegio de Profesores y quedó un mucho mejor proyecto. Pero hemos visto el freno que se le ha puesto, porque a pesar de estar en la tabla, lo ponen en un lugar en el que nunca se va a ver. Además, el gobierno le pone urgencias a otras iniciativas o los tiempos de discusión son muy largos. Y ahí va quedando el proyecto, siempre para la próxima semana.

A eso se suma que se implementó la propuesta de ANATEL de TV Educa Chile, que es un proyecto interesante, pero que sigue siendo muy restringido, porque hay que tener de los televisores modernos o un sistema que permita a los otros televisores tener acceso a la televisión digital. Por eso nosotros decimos que eso debe estar asegurado en la TV abierta, la tradicional, en un horario prime, que asegure que los niños, niñas y adolescentes puedan verlo. Es un deber, pues nosotros consideramos que los canales utilizan una señal en el espacio radioeléctrico que es un recurso de todos los chilenos y chilenas, por lo que deben ponerse a su servicio.

A pesar de ello se generó algo muy interesante, porque fue apoyado transversalmente por el mundo de la cultura. Uno de esos apoyos fue el que entregó uno de los creadores de “Historia de un Oso” -el corto animado ganador del Óscar- Patricio Escala. Él dijo algo muy interesante, pues estos proyectos se van complementando (Junto a TV educa). Debemos asegurar en tiempos de pandemia, y después de ella, que haya un acceso igualitario a estas tecnologías y contenidos.

Hablando de TV, ¿qué le ha parecido el rol que han cumplido los canales en esta crisis?

Cuando llegamos a la Cámara de Diputados teníamos en mente trabajar en una ley de medios para el país. El tratamiento de la pandemia nos ha demostrado que la ley de medios es una necesidad. Las críticas que se hacen por el tratamiento de los temas, tiene que ver con una mirada que también es parte de las desigualdades que hay en nuestro país. El movimiento social también dejó en evidencia esa postura de los canales, porque la TV fue funcional a un sistema. Partieron con una mirada sobre el estallido social, pero que derivó en lo que sabemos, criminalizando y poniendo al pueblo organizado como un enemigo. Eso es grave. En la pandemia ese trato segregado también se ha visto.

TVN, que debiera tener un rol preponderante en la entrega de la información, tampoco ha sido un actor relevante. Entonces, a la población le llega esta televisión, que no está siendo un real aporte a la construcción de un nuevo país. Además debemos revisar el financiamiento de los medios, porque el Estado es un gran inversor en medios de comunicación a través del avisaje, pero ¿para informar sobre qué? Es un largo tema y que va incorporando muchos elementos nuevos, se va a abriendo, pero lo claro es que sí es necesaria una ley de medios.

Foto: Cámara de Diputados