Evidencias que marcan crecientes agresiones represivas y vulneraciones laborales a periodistas y trabajadores de medios de comunicación.

Hugo Guzmán

Periodista

02/05/2020. 1.- Episodios de estos días y hechos de los últimos meses, apuntarían a que Chile puede catapultarse a ocupar primeros lugares en cuanto a riesgos en el ejercicio del periodismo y vulneración de derechos laborales de los trabajadores de la prensa.

2.- Algunos sucesos (no todos). La Asociación de Corresponsales de la Prensa Internacional en Chile (ACPI), denunció “por segunda semana consecutiva la detención de miembros de nuestra agrupación cuando sólo están ejerciendo su compromiso laboral de informar desde el lugar de los hechos”. Se indicó en un comunicado que el Primero de Mayo, mientras efectuaban cobertura, “15 profesionales fueron subidos a un carro celular de la policía y llevados hasta la novena comisaría de Providencia, entre ellos, los camarógrafos de Asociated Press, Luis Hidalgo; de France Presse, Jaime Esquivel; y de Reuters, Iván Alvarado”. En días anteriores, fue detenido el camarógrafo de la agencia Prensa Latina, Damián Trujillo. También fueron impedidos de realizar su trabajo periodístico y detenidos, reporteros de canales de televisión, camarógrafos y fotógrafos. Danilo Ahumada, presidente del Consejo Regional de Valparaíso del Colegio de Periodistas, fue detenido por Carabineros, y varios reporteros de esa ciudad fueron hostigados cuando cumplían tareas profesionales. Durante los últimos meses, de acuerdo a datos del Colegio de Periodistas, decenas de reporteros, camarógrafos y fotógrafos fueron heridos, detenidos, golpeados, abusados y se registró al menos un caso de una profesional con pérdida de uno de sus ojos. Hay pruebas del específico maltrato a periodistas mujeres por parte de personal masculino de Carabineros, es decir, la violencia de género contra profesionales de la prensa.

3.- Junto a lo anterior, en semanas recientes, en medios empresariales, de consorcios periodísticos, y medios alternativos, continuaron los despidos y medidas restrictivas de derechos laborales de periodistas y trabajadores de la prensa. En varios medios se comenzó a aplicar la criticada Ley de Protección del Empleo, reducción de salarios, negociaciones colectivas destinadas a precarizar las condiciones de las y los trabajadores. De acuerdo a informes internos de algunas empresas periodísticas, hay un impacto en sus finanzas por la pandemia de la Covid-19, pero desde los sindicatos y de acuerdo a testimonios, los medios venían con problemas “de caja” hace tiempo y no se tomaron las medidas pertinentes y oportunas. Se argumenta que lo que está ocurriendo es lo contrario a lo planteado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), de que “el costo no lo paguen los trabajadores”.

4.- El tema de la represión a trabajadores de medios de comunicación está cobrando una expansión. Es así que el Colegio de Periodistas emitió una declaración donde se señaló: “Denunciamos que el actuar de Carabineros de Chile evidencia una estrategia de persecución y represión a la prensa, que viola el derecho a la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la información, todos derechos garantizados en los tratados internacionales que el Estado de Chile ha firmado y ratificado”. La situación parece colocarse cada día más peligrosa, cuando se observa en grabaciones y se escuchan testimonios de víctimas y de testigos, que Carabineros no respeta las credenciales ni los salvoconductos, maltrata, golpea e insulta a periodistas, camarógrafos y fotógrafos, apunta los chorros de los carros lanza agua y sus escopetas de bombas lacrimógenas hacia ellos, e incluso hace omisiones o entrega versiones parciales sobre los hechos, como cuando el general Enrique Bassaletti hizo alusión, supuestamente, a que algunos trabajadores de la prensa no portaban credencial, pero no habló de los casos de detenidos que sí la llevaban, llegando al colmo de que un reportero televisivo siguió transmitiendo “en vivo” cuando era maniatado y arrestado. Hubo casos en que se les quitó a los reporteros y fotógrafos sus celulares y equipos de trabajo. Hay inquietud de que esa práctica de Carabineros no termine. Se puede pensar que los episodios de atentados contra la labor periodística y, por tanto, contra el derecho a la información de la población, continúe, cuando se escuchan argumentos como el del general Bassaletti, Jefe de la Zona Metropolitana, quien advirtió: “Lamentamos que se vea obstruida la función de los medios de comunicación, pero también comprender que son circunstancias especiales. Nosotros no tenemos como objetivo inhibir o restringir lo que es una función que ustedes cumplen, pero también nosotros cumplimos otra, y estamos mandatados para poderlo hacer”. En definitiva, explicó y justificó las agresiones y detenciones de periodistas, camarógrafos y fotógrafos, no planteó que eso estuviera fuera de protocolos, ni pidió excusas. Bassaletti se sumó a la tesis comunicacional establecida por el general director de Carabineros, Mario Rozas, de que ellos no cometen ningún error y cumplen con los protocolos. En todo caso, los hechos y evidencias indican que no se trató de “obstruir” la labor de la prensa, sino de impedirla.

5.- En el país, la actual ministra Secretaria General de Gobierno es la que está cargo de temas de medios y relacionamiento con la prensa. Es quien debe preocuparse específicamente de temas como los corresponsales extranjeros. Frente a todo este cuadro no emitió declaración alguna. Tampoco hubo vocerías desde el Ministerio del Interior en relación a las agresiones y detenciones de periodistas, siendo la entidad responsable de Carabineros. En todo caso, en términos especulativos, es probable que de producirse alguna vocería, se diseñe la línea discursiva de que en Chile hay libertad de expresión, que el gobierno respeta a los periodistas y se respalde o comprenda la labor de Carabineros.

6.- Los hechos y las denuncias apuntan, objetivamente, a que en Chile se está vulnerando el derecho a la información, a la “libertad de prensa” y el derecho de los periodistas y trabajadores de medios a ejercer su profesión. De acuerdo a señalamientos del Colegio de Periodistas, sindicatos y profesionales, esto tiene que ver con acciones represivas y también restrictivas de derechos laborales. El país se está colocando, a nivel latinoamericano, en los primeros lugares de la lista de agresiones al derecho a la información y a la prensa. Esto se da en un contexto anterior, de progresivo desempleo en el sector, de abusos laborales (extensión de jornada, no pago o compensaciones por labores los fines de semana o días festivos, uso abusivo de estudiantes de periodismo en práctica profesional, baja en salarios, despidos de dirigentes sindicales), de agresiones de Carabineros y, como recordaba en estos días el politólogo Franck Gaudichaud, la existencia en Chile de  “una auténtica oligarquía mediática, una concentración mediática excepcional”, hegemonizada por corporaciones privadas nacionales y extranjeras. Como sea, están a la mano las evidencias de que hace un par de años, pero sobre todo en los últimos meses, el ejercicio del periodismo está entrando en un terreno riesgoso y vulnerable, donde resultará difícil ejercerlo como se debería, en beneficio de la ciudadanía, que es la que requiere de información veraz, creíble, oportuna, analítica y plural.