El carácter estrictamente binominal que se mantiene el canal público -y también de los privados- impide la voz de una colectividad política de oposición de izquierda.

José Luis Córdova

Periodista

27/04/2020. En las últimas doce cadenas nacionales de Sebastián Piñera reiteró conceptos expresados desde el comienzo de la crisis del Covid-19, agregando cada vez unos pocos confusos avisos y medidas -que a menudo cambian en el curso de los días- respecto a cuestiones sanitarias, económicas, laborales, de seguridad y migración.

La edición del programa dominical -y ahora nocturno- “Estado Nacional”, es interrumpido regularmente por cadenas, luego de una conversación de Matías del Rio con el ministro de Justicia, Hernán Larraín, y el de Salud, Jaime Mañalich. En ninguna de estas entrevistas se vieron o escucharon aportes significativos al debate ni para orientar a soluciones de los graves problemas sanitarios, económicos, laborales y de convivencia social que nos aquejan.

El diputado RN, Diego Schapeler, se esfuerza en llamados a la unidad, a una oposición (que él define “social demócrata y social cristiana”) que ojalá no cumpla su papel fiscalizador y siga las aguas del gobierno. La secretaria general de Evópoli, Luz Poblete, le va en zaga con el mismo discurso, aunque se atreve a cuestionar al menos los métodos comunicacionales del ministro de Salud Jaime Mañalich.

En la acera del frente, el ex director de The Clinic, Patricio Fernández, y el incombustible Francisco Vidal, analizan con cierta altura de miras la actual situación. Ambos coinciden en rechazar el llamado a los funcionarios públicos para volver al trabajo y a los estudiantes a retornar a las aulas ante del peak de la pandemia en Chile. El gobierno reconoció su insensatez inicial y postergó la vuelta “gradual” de los empleados fiscales a partir del 27 de abril (?) y de los niños y jóvenes probablemente a partir de mayo en las escuelitas rurales.

En “Estado Nacional” se presentó recientemente el abogado Raúl Figueroa -de la Universidad del Desarrollo y egresado del colegio Tabancura- quien oficia de ministro de Educación. Al igual que el conductor del programa, Matías del Río, no ocultó sus preferencias por la educación privada y demostró su desconocimiento y desprecio sobre la educación pública en nuestro país.

El espacio político insiste en las críticas a la oposición -que sigue dando un triste espectáculo- sin considerar tampoco la palabra de los comunistas que continúa firme y clara cada vez que se consulta o entrevista a las diputadas Karol Cariola y Camila Vallejo, a la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, al alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, y al presidente del Partido, diputado Guillermo Teillier, quienes brillan por su ausencia en estos programas.

El carácter estrictamente binominal que se mantiene el canal público -y también de los privados- impide la voz de una colectividad política de oposición de izquierda, democrática, impulsora de la participación y la incorporación de las organizaciones sociales en la toma de importantes decisiones en medio de la pandemia.

El gobierno y los canales -en su conjunto- prefieren escuchar a los grandes empresarios, a los tecnócratas, a un dirigente gremial de la industria que manifestó que por proteger la política económica en riesgo, bien valdría la pena la muerte de muchos por coronavirus. Aunque niegan la dicotomía: salud-economía, en distintos programas de televisión surgen voces que claman por abrir los malls y el gran comercio establecido. Son los mismos que ya se acogieron al vergonzoso “plan de protección del empleo” que más favorece a comerciantes e industriales de la gran y pequeña empresa nacional y monopólica.

Los mismos que manejan las tortas publicitarias de que se nutren los canales de televisión abierta. Los que acumulan pingues ganancias en medio de la pandemia y las cuarentenas con los grandes supermercados y cadenas de farmacias abiertas y produciendo tantas utilidades que se han atrevido a repartir dividendos entre sus socios, mientras suspenden los contratos de sus trabajadores para que se acojan al bono de cesantía o reduzcan sus ingresos y horarios de trabajo en beneficio de los patrones,

En espacios como “Estado Nacional” no se alza ni una sola voz a favor de los más perjudicados por la pandemia: los infectados, los cuarentenados, los vectores, los vulnerables -en definitiva- los pobres de Chile en este mal estado nacional.