Pareciera un despropósito que el Canal de la familia Luksic dedicara “Mesa Central” a la “cadena” habitual del presidente Piñera y al cuestionado ex presidente Ricardo Lagos.

José Luis Córdova

Periodista

13/04/2020. Pareciera un despropósito que el Canal de la familia Luksic dedicara el único programa de debate político “Mesa Central” a la “cadena” habitual del presidente Piñera y -increíblemente también- al cuestionado ex presidente Ricardo Lagos. ¿O el espacio debiera llamarse “Desubicación Central”?

Ambos personeros (con aspiraciones de estadistas) hicieron gala de su retórica, frases comunes, obviedades y el más común de los sentidos para lavarse las manos por los graves daños que sus políticas sociales significaron contra las condiciones de vida y el normal desarrollo de los hogares de chilenos y extranjeros avecindados en nuestro país que sufren la actual pandemia.

El coronavirus ha desnudado una vez más la desigualdad, el hacinamiento, la miseria en que viven millones de ciudadanos de nuestro país desde la dictadura, después durante el mal llamado proceso de “transición” democrática y los últimos años que desencadenaron el estallido social de octubre del año recién pasado.

Piñera y Lagos tienen poco que decir, salvo buscar subterfugios, justificaciones y tratar de implementar medidas de parche y -desde luego- solicitar un supuesto apoyo a la banca y las grandes empresas para enfrentar la grave crisis sanitaria. Que los canales presten sus cámaras para transmitir estos mensajes no deben sorprendernos si entendemos cómo se financia la industria televisiva, incluso el llamado “canal público”.

Pero a “Mesa Central” no le bastó con dar tribuna a estos dos personajes -Piñera siguió en “cadena nacional” como lo hace habitualmente- mientras los panelistas que rodearon “digitalmente” a Iván Valenzuela, los editores Enrique Mujica, Mónica González, Cristián Bofill y Patricia Politzer trataron de profundizar en la temática de la semana.

Naturalmente que ninguno de los panelistas propuso iniciativas viables ni eficientes en ninguna de estas materias. Bofill no es más que un entusiasta vocero del gobierno, Mujica corre con colores propios ufanándose de estar siempre muy bien informado, gracias a The Economist, The New York Times y otras fuentes norteamericanas -como lo era en su momento Ferrnando Paulsen-, mientras que las más objetivas son las colegas Patricia y Mónica, aunque está última insiste hasta la saciedad que “terminó la diferencia entre la izquierda y la derecha” (?) sin ocultar sus compromisos con el grupo económico Saieh.

No contentos con ello, la producción de Canal 13 invitó al mismo programa a la ex Seremi de Salud, Rosa Oyarce, carismática autoridad que se enfrentara desde el comienzo de la pandemia con el ministro Jaime Mañalich en una verdadera guerra de egos que terminó con la carrera política de la militante RN que intentara ganar un sillón en el Parlamento.

La profesional mantuvo sus dichos críticos a la política sanitaria del gobierno y algunas de más medidas implantadas, insistiendo en la necesidad de respetar las normas aplicadas y practicar mayor solidaridad hacia los grupos de mayor riesgo: adultos mayores, enfermos crónicos y menores. Otros tópicos sensibles con los hogares de ancianos, los penales y los centros del Sename, convertidos en graves focos de contagio.

El análisis de la semana en “Mesa Central” trató de centrarse en la dicotomía entre la política económica frente a la política sanitaria y/o en definitiva, la sobrevivencia de la población. No se refirieron a las deficiencias en materia de políticas de comunicación y coordinación con los medios de comunicación. En todo caso, gracias a sus invitados, este capítulo debió titularse “Desubicación Central”.