Es indiscutible la encomiable y en ocasiones heroica labor de todos y todas ellas en la batalla ante la expansión de la pandemia del coronavirus.

El Siglo.

04/2020. Este 7 de abril, Día Mundial de la Salud, los trabajadores y trabajadoras de la Salud -médicos, enfermeras y enfermeros, técnicos, matronas y matrones, auxiliares, investigadores- recibieron el aplauso de homenaje en prácticamente todos los países del mundo.

Es indiscutible la encomiable y en ocasiones heroica labor de todos y todas ellas en la batalla ante la expansión de la pandemia del coronavirus. Cientos de trabajadores de la Salud, entre los que se cuentan varios en Chile, están contagiados con el Covid-19, algunos en situación grave.

Están dando lo mejor de sus capacidades profesionales y técnicas, su voluntad humanitaria, su disposición de trabajo, para atender, proteger y sanar a millones de enfermos y enfermas. También para prevenir el contagio, algo esencial para bajar la tasa de afectados y no colapsar los sistemas de Salud.

Contradictoriamente con lo que debería ocurrir, en una inmensa cantidad de naciones, incluidas las desarrolladas, los trabajadores y trabajadoras de la Salud presentaron serias dificultades para acceder a los insumos, equipos y medidas de protección y prevención. Eso es gravísimo. Se suman condiciones precarias en cuanto a sueldos, previsión, trato de parte de los gobiernos y autoridades, estabilidad laboral.

Esta pandemia, en un sentido dramático, volvió a destacar lo nocivo de ausencia de políticas públicas del sector Salud sustentadas en adecuado financiamiento, infraestructura, planificación y énfasis en lo social, y de priorización por esquemas privatizadores, neoliberales, de lucro y de énfasis en lo empresarial. Ello afecta fundamentalmente a las y los trabajadores de la Salud.

La situación proyectada es difícil y altamente sensible. El coronavirus seguirá afectando a millones en todo el mundo de manera alta al menos en los dos próximos meses en tasas complejas. Eso significa que personal del sector Salud, en todas sus áreas, tendrá que continuar una labor esforzada, tensa, complicada, de riesgo, cuidadosa, que seguirá requiriendo de su empeño, voluntad y consciencia. Ante eso, es imprescindible que organismos internacionales, gobiernos, autoridades regionales y locales, sector privado, redoblen los apoyos y mejoren las condiciones de trabajadoras y trabajadores de la Salud.