Presidente de Francia aseveró que “lo que revela esta pandemia es que hay bienes y servicios que deben estar fuera de las leyes del mercado”. Se viven en Chile consecuencias de la privatización.

Equipo ES. O3/2020. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, un político de derecha y enmarcado en la doctrina neoliberal, ante la debacle por la pandemia del coronavirus envío un mensaje a sus compatriotas donde señaló que “lo que revela esta pandemia es que hay bienes y servicios que deben estar fuera de las leyes del mercado”.

Se sumó así a los cuestionamientos surgidos en medio de la crisis sanitaria a los esquemas privatizadores y externalizadores de la salud, en menos cabo de los sistemas estatales y públicos.

“Lo que revela esta pandemia es que la salud gratuita…y nuestro Estado de Bienestar Social, no son costos, ni cargas, sino bienes preciosos, ventajas indispensables cuando el destino llama a la puerta”, enfatizó el mandatario francés.

Y es que, en opinión de especialistas, legisladores, políticos y profesionales de la salud, algo que evidenció la crisis sanitaria por el Covid-19, son las fragilidades y deficiencias de un sistema de salud privatizado, externalizado, con un sector público precarizado y debilitado. Realidad que prevalece en Chile.

El doctor Juan Carlos Concha, ex ministro de Salud del gobierno de Salvador Allende, con vasta experiencia en salud pública, dijo en entrevista con El Siglo que en el país “vemos, por un lado, cierta incompetencia de las autoridades para tomar con tiempo medidas drásticas y, por otro lado, vemos un sistema de salud pública en peligro de colapsar y un sistema de salud privatizado que genera muchos problemas”.

Ante consulta, afirmó que “sí, en efecto, vemos las consecuencias de un modelo neoliberal que impuso la privatización de la salud y que genera dificultades ante situaciones como las que vivimos que requieren un sector salud fortalecido”.

La periodista, escritora y analista Naomi Klein, en entrevista al medio Vice, hablando en el contexto de lo que definió como “capitalismo del desastre”, llamó la atención de los efectos negativos de la “privatización y externalización” en los sistemas de seguridad, alertó sobre que el fenómeno de la pandemia “ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección” y que se provocó un “shock máximo”, ante el cual grupos de poder (a niveles internacionales y nacionales), insistirán en medidas “pro mercado libre” con “programas extensivos de austeridad económica (más tarde recortes a los servicios sociales)”. Algo que a ojos de muchos en Chile ya está sucediendo.

En esa línea, el teólogo brasileño Leonardo Boff sostuvo en un artículo: “Lo que puede salvarnos ahora no son las empresas privadas, sino el Estado, con sus políticas generales de salud, siempre atacadas por el sistema de ‘mercado libre’ y serán las virtudes del nuevo paradigma -defendido por muchos, y por mí-, del cuidado, de la atención, de la solidaridad social, la corresponsabilidad y la compasión.

En Chile, frente a la crisis sanitaria, hubo muchas voces que salieron en esta etapa para, precisamente, volver a cuestionar el sistema privado que, por lo demás, se está llevando -inclusive en el marco de la pandemia- recursos financieros estatales, pese a aseveraciones como la del ex ministro de Salud, Juan Carlos Concha, que planteó que “hemos visto en autoridades y sistema en general, la incompetencia para tomar las medidas oportunamente, desde el inicio de esta crisis”.

En definitiva, el país ingresó a esta crisis sanitaria con una estructura hegemonizada por las Isapres (a las que hubo que presionar para que asuman costos de pacientes afectados por el virus), por las clínicas privadas (a las que pueden recurrir prioritariamente los sectores socioeconómicos altos), por un mecanismo de financiamiento estatal al sector privado de salud, con debilidades de hospitales públicos de atención a una cascada de personas contagiadas -incluso con peligro de muerte-, con falta de insumos y equipos (desde mascarillas hasta respiradores), y atrasos en medidas drásticas.

Que el Estado administre centros privados

Claro que hubo también propuestas de salida. Por ejemplo, como una manera de dotar al Estado de mayor infraestructura para enfrentar la pandemia del Covid-19 y replicando el modelo que implementa el gobierno español, los legisladores del Partido Comunista (PC), Karol Cariola y Daniel Núñez, ingresaron un proyecto de ley que declara de utilidad pública a todo el sistema privado de salud. La iniciativa establece en un solo artículo: “Declárase de utilidad pública a los hospitales, clínicas y centros de salud privados establecidos en todo el territorio nacional. En virtud de esta declaración, el ejercicio de las facultades del dominio de los titulares de tales hospitales, clínicas y centros de salud privados quedará suspendido en caso de alerta sanitaria u otro grave peligro para la salud de la población, pudiendo el Estado administrarlos de forma directa”.

Se precisó, como evidencia internacional, que esta medida ya está siendo implementada por el Gobierno español, quien intervino el sistema de salud privado y lo puso a disposición del sistema nacional de salud para utilizar sus bienes y servicios médicos. Además, España dio un plazo de 48 horas a las empresas y particulares que posean o puedan fabricar materiales como equipos de diagnóstico, mascarillas gafas protectoras, guantes y otros productos médicos y farmacológicos para que sean informados al gobierno, sancionando a quienes se nieguen a hacerlo.

“Hay capacidad en el sistema privado que hoy el sistema público solo puede obtener a través de precios de mercado o de la buena voluntad de un privado. El Estado puede administrar esas camas que están en hospitales, especialmente clínicas y centros de salud para asegurar que cualquier chileno o chilena afectado gravemente por esta enfermedad tenga el derecho básico a un tratamiento digno y por esa vía salvar, resguardar su vida”, sostuvo el diputado Núñez.

Errores, atrasos, carencias y desinformación

Más allá de los problemas estructurales, durante estas semanas (que proseguirán con la extensión de la crisis), afloraron otros problemas no menores, pese a las decisiones y medidas que tomó el gobierno, asesorado por expertos, y que tendieron a dar soluciones, apostar a la prevención y cuidados, reforzar la red de Salud en distintos niveles, otorgar altos recursos financieros, declarar estado de excepción por catástrofe, intensificar la campaña de vacunación contra la influenza, y avanzar en cuarentenas graduales.

Sin embargo, hubo cuestionamientos desde el sector salud, de los trabajadores de la salud, el Colegio Médico y del Colegio de Enfermeras, de legisladores, de especialistas, como por ejemplo, en un retraso en haber cerrado fronteras, no decretar cuarentena nacional total, provocar aglomeraciones en puntos del Metro y paraderos del Transantiago por “error de cálculo” al decretar el toque de queda, no establecer tempranamente un centro de mando y un liderazgo ante la crisis, demora en cerrar los malls y centros de concentración de gente, falta de cuidado en dotar de implementos de protección a trabajadores de sectores como retail y transporte, y ver a una autoridad que fue rebasada por los municipios en varias resoluciones, como decretar la suspensión de clases.

Hubo comentarios en el sentido de que desde inicios de marzo fue la sociedad civil la que comenzó a tomar medidas preventivas, como quedarse en las casas, ante lo que se estimó como atraso en liderazgo comunicacional desde el gobierno, sin dejar de mencionar la continuidad de vocerías erráticas del ministro de Salud, Jaime Mañalich, como cuando dijo que el virus podría convertirse en bueno. Como sea, en el país se instaló una percepción y estado de ánimo de incertidumbre, desconfianzas, dudas e inclusive pánico en sectores de la población.

No pasaron inadvertidas declaraciones como la de la presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches, quien en pleno desarrollo de la crisis sanitaria expresó que “lamentablemente, contamos con muy poca información para colaborar con el Gobierno. Los datos a los aportados a la fecha son incompletos, inconsistentes y tienen una tremenda falta de transparencia que no se había visto en la historia institucional de la salud pública chilena”.

También sostuvo que “la estrategia de Gobierno de diagnosticar para contener la expansión del COVID-19 es imposible de implementar a la fuerza porque nuestros médicos, que se encuentran a lo largo de la red asistencial, nos han informado que existen problemas relevantes de saturación de la capacidad diagnóstica y que no se están aplicando los protocolos mandatados por la autoridad sanitaria, no por desacato sino por problemas de implementación”.

El Colegio de Enfermeras, médicos y personal de salud en las redes sociales, denunciaron falta de insumos, implementos, protocolos y medidas preventivas para atender en centros de salud, hospitales y servicios de emergencia. A eso se sumó la incertidumbre respecto a las capacidades hospitalarias, números de camas, respiradores mecánicos y otras condiciones para la cantidad de afectados que se registrarían a lo largo del país por la expansión del coronavirus. En un primer momento se produjo una congestión y desorden al inicio de la campaña de vacunación contra la influenza.

La presidenta del Colegio de Enfermeras de Chile, María Angélica Baeza, indicó a Radio Cooperativa que recibieron denuncias de que en algunos recintos asistenciales no cuentan con insumos básicos como jabón líquido y mascarillas, necesarios para protegerse.Colegas no cuentan con los elementos necesarios para cumplir los protocolos, que tiene que ver con la protección del personal. Faltan mascarillas -algunas que son más específicas y las simples- y falta de jabón líquido”, dijo. Apuntó que ante la situación extendida por todo el país, “desgraciadamente, las autoridades no nos han escuchado, estando el Colegio disponible para aportar en esta situación”.

Patricio Barría, dirigente de los médicos de la ex Posta Central, declaró a la prensa que “acá en la Posta estamos preocupados, porque no hay transparencia con respecto a cuantos insumos tenemos. El día de hoy en la mañana apareció el sector administrativo con una fotografía con todos los insumos. El hecho de que estén en la Posta no implica que estén realmente en los puntos de atención clínica”.

Varios legisladores y dirigentes sindicales cuestionaron, precisamente, que el gobierno no consideró en ninguno de sus equipos asesores y comisiones a los trabajadores de la salud, que son los que tienen conocimiento directo de lo que ocurre, de lo que se necesita y lo que falta, y que tienen a su cargo la atención directa de pacientes, sobre todos los contagiados con coronavirus.

“Semanas muy duras”

La preocupación por lo que vendrá es grande. “Sabemos que las próximas semanas serán duras, muy duras para todos”, afirmó el Presidente Sebastián Piñera. Se habla de un aumento sostenido de contagiados en todo el país, de llegada de muchos pacientes -algunos de ellos graves- a centros hospitalarios, de peligro de falta de camas y respiradores, de agudización del problema por inicio de bajas temperaturas y situaciones como aumento de contagio entre el personal médico, enfermeras y funcionarios de Salud.

La presidenta del Senado, Adriana Muñoz, dijo en entrevista con La Tercera que “he escuchado a eminencias médicas que han dicho que el virus en Chile avanza de forma similar a la que lo ha hecho en Italia. Entonces, esa es una señal de alerta brutal. Y si bien el gobierno ha ido tomando algunas medidas estas parecen no ser las suficientes y a mí lo que me ha faltado es un eje ordenador de las decisiones del La Moneda. Porque primero no se querían suspender las clases y fueron los alcaldes los que presionaron para que se diera esa situación. Lo mismo luego con el cierre de los malls y ahora con la exigencia por parte de los alcaldes de que se decreten cuarentenas totales. Creo que el gobierno se ha visto arrastrado a tomar medidas, pero mirando lo que ha pasado en otros países, estas debieron ser tomadas prematuramente. Yo no soy experta, pero todos han señalado que el gobierno no ha aprovechado bien esta pequeña ventanita que tuvimos cuando aún no se habían expandido el virus”.

La pandemia está activa y seguirá colocando a prueba el sistema de salud chileno que, según Mañalich, “es uno de los mejores y más eficientes del planeta”.