El inicio pandémico ha clarificado un componente en apariencia obsoleto por la sociedad liquida y el hibridismo cultural.

Vicente Painel Seguel

 Profesor e investigador mapuche

29/03/2020. La calidad de la política pública chilena frente al Covid-19 hace pensar que el desarrollo exponencial-geométrico hará perder la trazabilidad de los contagios. Sin embargo, el inicio pandémico ha clarificado un componente en apariencia obsoleto por la sociedad liquida y el hibridismo cultural: La lucha de clases.

Solo observar la georreferenciación de contagio en Santiago: el virus se inoculó por el barrio alto; el decreto de cuarentena puede traspapelarse con el mapa de Berlín en era del muro…

Un cuarto de Santiago en cuarentena y los otros tres cuartos trabajando de día y con toque de queda en la noche. Imagen indeleble, la empírica de la lucha de clases desfloró hasta dejar la carne sin piel introyectada, para dentro, en silencio…

Lo cómico es la otra cara de la tragedia, enumerar, las playas de Reñaca llenas el domingo 22 de Marzo, las intenciones de una señora de juntar a las niñitas en un “scool date” (sic) ¿“date”?, ¿“day”?, quizás se refiere a un “home schooling”…no deja de ser curioso que no solo no entendía nada, también la pronunciación del inglés mezclado con español achilenado reflejan una semiótica singular. Los dichos de las autoridades, develan el humor de las monarquías suplicantes del Doctor Joseph Guillotin; y el atentado de la Seremi de Salud en la región de la Araucanía, contagiando la Intendencia, alcaldes, periodistas, militares, disparó el Covid a una escala hiperbólica…¿Cuadro Borbónico de la oligarquía chilena?…-Los Borbones se burlaron de la gente hasta perder la cabeza en principados italianos, Brasil, y literalmente en Francia. Hoy prácticamente solo les queda España, rey que tuvo que callar hasta abdicar el 2014 en favor de su hijo-…Por supuesto, las Ciencias Sociales no han desarrollado una Psicoantropología del Poder, es necesaria.

Hay una liturgia del absurdo hipermoderno que desnuda a Chile en dos clases: El proletariado, contando al teleproletariado, y la burguesía.  No obstante lo agreste, como un argot de la dialéctica, brota para el persistente, el aporte de la praxis del movimiento de liberación nacional mapuche: El Control Territorial.

El biopoder, bicéfalo en panóptica  y microfísica, que en Europa se demostró en la población irrespetuosa de la cuarentena, con simulacro de voluntad individual de soberanía corporal; por el sur, contrario sensu, se insubordina por las tradiciones comportadas en el inconsciente colectivo: la valoración de la pureza natural, el arquetipo de la ancianidad sabia, el comunitarismo del fuego. Ante la precariedad, los pueblos han convertido las barricadas en barrera sanitaria y aduana popular. Chiloe deviene en paradigma; como un cataclismo antropológico la población pone en práctica un federalismo ancestral, dispone el planteo de Matías Catrileo: El Control Territorial.

No resulta casual, sino causal que la Wenufoye, la Wenulfe y la Wuipala estuviesen izadas por el pueblo en rebelión, durante tantos meses en la novel Plaza de la Dignidad. En buena hora, habrá esperanza de patria grande, que cabalga desde el sur… Que sigue siendo la libertad, la estrella… ¡¡¡¡Hurra!!!!

Amulepe taiñ weichan