La televisión le sigue flagrantemente el juego al gobierno, tanto que contribuye a la desinformación, acentúa la angustia y el temor de la ciudadanía.

José Luis Córdova

Periodista

27/03/2020. El descrédito y la desconfianza en autoridades e instituciones llegó también a la industria de la televisión chilena. La pandemia de Covid-19 desnudó las falencias organizativas, de liderazgo y contenidos a favor de la población que tienen el gobierno y, lamentablemente también, los medios de comunicación en Chile.

La demora en anunciar la suspensión de clases en la educación, el cierre de los malls, la instalación de aduanas sanitarias y, finalmente, la cuarentena en 7 comunas de la región metropolitana reflejan el alto grado de desconocimiento, el bajo nivel de resolución y el mínimo poder de decisiones del gabinete ministerial y de Piñera en lo personal.

Todo ello se vio reflejado en el errático accionar de los canales de televisión que partieron destacando la furia de la epidemia en China, denunciando supuesto secretismo, censuras y engaños provenientes de la gran nación asiática. Seguidamente no pudieron evitar la cruel realidad que azota Italia, España y Francia mientras Estados Unidos y México ni siquiera tomaban medidas para detener la grave enfermedad.

En medio de la crisis sanitaria que hoy nos aflige, los canales se hicieron cómplices de las autoridades locales para silenciar información, para no hacer claridad en cifras de la exigua cantidad de personas testeadas -con resultados positivos y negativos- sin considerar la baja cantidad de personas posteriormente examinadas y la inmensa cantidad de vectores o portadores que siguen en las calles ante la indiferencia del gobierno.

Cuando se reconoció el primer millar de afectados y cuatro víctimas fatales, se acentuaron las presiones que después redundaron en cadenas nacionales del presidente Piñera y la toma acelerada de medidas erráticas, improvisadas y sin mayores salvaguardas para su efectividad.

La presencia de alcaldes en los matinales, la actuación descollante de Kathy Barriga anunciando de motu propio la muerte de una vecina en Maipú desvió una vez más el foco desde lo más importante a lo superfluo. Para “rostros” como Mónica Rincón y Matías del Río era más llamativo destacar la actitud del empresariado encabezado ahora por Juan Sutil para desprenderse de algunos miles de millones supuestamente para la política sanitaria del gobierno (?)

La presencia ante las cámaras de alcaldes como Germán Codina, Rodolfo Carter, Evelyn Mathei y otros pusieron algunos puntos sobre las íes y colocaron temas y cuestionamientos que las autoridades habían ignorado o desconocían.

Todo indica que la prioridad para el gobierno son las grandes empresas, los bancos y los auspiciadores de la televisión. Eran más importantes las cifras de las bolsas internacionales, los precios del dólar, el petróleo y el cobre por sobre la suerte de miles de trabajadores que pierden día a día sus trabajos, que no están recibiendo salarios por un odioso dictamen de la Dirección del Trabajo que, irónicamente, debería protegerlos- y que han debido suspender sus faenas y labores. Con un bono de apenas 50 mil pesos (mediante un proyecto de ley), la derecha pretende atenuar las graves consecuencias de la crisis.

La palabrería sobra, ahora los primeros en la fila serían los adultos mayores, aunque no se toman medidas para protegerlos, (así como supuestamente se hizo con los niños del Sename), con las Pymes y pequeños negocios tras el estallido social. En lo concreto, nada para ninguno de estos tres sectores de la población.

La televisión le sigue flagrantemente el juego al gobierno, tanto que contribuye a la desinformación, acentúa la angustia y el temor de la ciudadanía mientras incentiva la realización de la campaña anual en favor de una institución privada de rehabilitación como la nunca bien ponderada Teletón. Los “rostros” no quieren perderse el minuto de fama junto a Don Francisco, que ya tiene el negocio asegurado y el presupuesto comprometido con las empresas y grupos económicos más poderosos del país. Sólo falta echar mano al bolsillo de incautos televidentes.

Una vez más, el Colegio de Periodistas de Chile ha sacado la voz -silenciada en los medios escritos- llamando a mayor transparencia en la información y terminar con la censura. Además, el gremio ha llamado al gobierno a utilizar un medio tan importante como TVN para que sea utilizado en el sistema educacional -actualmente suspendido- para no interrumpir la formación de niños y jóvenes en medio de la emergencia sanitaria. Para tratar de reducir la desconfianza y el descrédito en la pantalla chica.