La televisión se convierte en víctima y victimario de la situación de incertidumbre, temores e interrogantes de cada uno de nosotros.

José Luis Córdova

Periodista

21/03/2020. En medio de la crisis sanitaria desatada por la pandemia del corona virus (Covid-19) que asola a nuestro país, la televisión se convierte en víctima y victimario de la situación de incertidumbre, temores e interrogantes de cada uno de nosotros. La epidemia verborrágica también alcanza a los medios de comunicación audiovisuales y digitales.

Hay matinales donde tratan esporádicamente de instruir a la población sobre hábitos de higiene medidas preventivas y otras “recetas” para paliar en parte el impacto de la grave enfermedad exportada -en el caso de Chile- mayormente desde Europa.

Otros espacios dan tribuna a personajes poco fiables como Cristian Contreras -apodado doctor File-, Juan Andrés Salfate, Pedro Engel, Jaime Hales, la doctora María Luisa Cordero, Hugo Zepeda y hábiles tarotistas, entre otros, que se caracterizan por su irresponsabilidad en afirmaciones tan descabelladas como peregrinas. También hizo su debut en matinales  la pareja integrada por la ex ministra Marcela Cubillos (?) y el ex Intendente Claudio Orrego (candidato a gobernador regional). Se suman a la presencia de Lily Pérez como panelista y a los ya desgastados Francisco Vidal y Joaquín Lavín.

En los programas de conversación han campeado las entrevistas a expertos, infectólogos, miembros del Colegio Médico, la OMS, la OPS como voces autorizadas para orientar a la población ante la emergencia.

Afortunadamente se suspendieron espacios de “entretención” como “Bailando por un sueño” mientras, al cierre de esta edición, Mario Kreutzberger mantenía la idea de realizar la colecta habitual en favor de una empresa privada para rehabilitación de menores, la mentada y poco transparente Teletón.

A nivel gubernamental, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, recorre incesantemente los canales, aunque en ocasiones es desmentido o entra en contradicciones con autoridades como la carismática doctora Izkia Sichel, presidenta del Colegio Médico, mientras la subsecretaria Paula Daza aparece con mayor convicción y poder de comunicación fiable.

Como es habitual, el Presidente Piñera insiste en asumir un rol protagónico fatuo, improvisando en medio de las directrices de su equipo de comunicaciones, lanzando frases equívocas en momentos en los cuales invariablemente hace afirmaciones erradas, erráticas y peligrosas.

Soterradamente se enfrentan alcaldes ante el Poder Ejecutivo. Los primeros exigen medidas más decisivas y categóricas mientras La Moneda sigue en un mar de dudas que la hizo postergar el cierre de clases, de los malls y otras medidas que se hicieron imprescindibles al correr de los días.

En medio de la vorágine de informaciones sobre la cantidad de infectados, portadores -testeados o no- surgió la inevitable decisión de suspender el plebiscito constitucional de entrada, acordado en forma altisonante el 15 de noviembre pasado, por un sector de la oposición con la derecha en el gobierno.

Atrás quedó la “histórica” foto de concertacionistas y el diputado Boric junto a los más conspicuos representantes de la derecha y el empresariado, abriéndose -tras cuatro décadas- a la posibilidad de hacer una nueva Constitución para la República con real participación ciudadana. Fracasaron todos los intentos por mantener la Carta Magna fascista de Pinochet, cuya superación es exigida por millones de chilenos. Costó más de 30 vidas humanas, centenares de mutilados en sus ojos, heridos, detenidos, procesados y perseguidos por manifestantes en todas las ciudades del país.

El plebiscito fue acertadamente postergado para el 26 de octubre pero reafirmada la voluntad de realizarlo en cualquier circunstancia, pese a que en diversos canales han surgido voces disonantes, pero la fuerza de la voluntad popular acalla todas las iniciativas contrarias. La vocería incansable de Piñera siembre siempre dudas con sus amenazas del uso de las Fuerzas Armadas y de Orden, de pésima imagen en nuestro país.

La televisión sigue al debe en formación ciudadana -y ahora frente a la emergencia sanitaria- como si responsabilidad se limitara a reiterar una y mil veces las recomendaciones de especialistas sin ideas propias, creativas, para masificar mensajes positivos y esclarecedores, como debiera ser su rol ante esta lamentable pandemia.

Es de esperar que en el transcurso de esta lucha contra el Covid-19, surjan iniciativas ciudadanas que sean recogidas y difundidas sin cortapisas por los medios de comunicación.