Es el décimo libro de poemas de Pablo Neruda. Su primera publicación fue en México en 1950, por Talleres Gráficos de la Nación.

Nelly Carrasco G. 17/03/2020. La porfiada memoria nos remonta hoy al periodo de gobierno de Gabriel González Videla, motejado históricamente como el traidor porque dio la espalda y persiguió a militantes del PCCH, quienes trabajaron y formaron gobierno con él. La llamada Ley maldita le sirvió para declarar ilegal al PC.

La ilegalidad obliga al senador Pablo Neruda sumergirse en la clandestinidad:

Durante la mayor parte de 1948 y los comienzos de 1949, Pablo Neruda vivió en la clandestinidad, amparado por el Partido Comunista y por una vasta red de amigos y admiradores de su obra que, en muchos casos, carecían de filiación o militancia política. Con una espesa barba y un documento de identidad a nombre de Antonio Ruiz, ((ornitólogo)), el poeta y senador Pablo Neruda, atravesó a caballo la cordillera de los Andes en marzo de 1949, con cinco de los suyos: sus amigos Jorge Bellet y Victor Bianchi y tres arrieros llamados Juan.

Se cumplieron 7 décadas de esa épica y en este mes de marzo su más preciada y reconocida obra, cumple 70 años; hablamos del Canto General, obra escrita mayormente bajo la clandestinidad del poeta.

El canto general comenzó a escribirlo en 1938.

Canto General es el décimo libro de poemas de Pablo Neruda. Su primera publicación fue en México en 1950, por Talleres Gráficos de la Nación. En Chile, se reprodujeron 5000 ejemplares clandestinos de 468 páginas de 27 x 19 cms y se usaron 4 toneladas de papel.

El responsable de organizar la edición clandestina en Chile fue Américo Zorrilla, militante del PC y que durante el gobierno de S Allende fue el primer ministro de hacienda.

La edición clandestina apareció en Chile de manera casi simultánea con la de México un 25 de marzo de 1950 con ilustraciones de José Venturelli, un prólogo de Galo González en ese entonces secretario general del PC.

La Edición chilena vio la luz con un pie de imprenta falso.

El Canto General es el décimo poemario de Neruda y es calificado como una obra “histórica, enciclopédica y cronística”; es, sin duda, la obra de Neruda que representa la mayor y más profunda reflexión poética sobre la historia.

La historia consigna que son más de 30 lugares donde Neruda y Delia del Carril vivieron la clandestinidad.  Dejaron su casa Michoacán de los Guindos” para refugiarse y en cada uno de esos lugares, Neruda dio continuidad a su obra iniciada bajo la complicidad de los paltos y castaños de su quinta en la hoy Comuna de la Reina.

Fue en los subterráneos de la Librería Arauco donde Delia del Carril se reunía con Luis Osorio, editor, para afinar detalles de la publicación de Canto General, así lo revela el testimonio de Virginia Vidal, amiga y biógrafa de la Hormiguita.

José Miguel Varas recoge en su libro “Neruda Clandestino” valiosas anécdotas y episodios que rodearon la clandestinidad de Neruda y su obra; en agradecimiento a la acogida recibida mientras cambiaba de domicilios, Neruda dejaba los originales de poemas terminadas en dicho lugar a los dueños de casa con dedicatorias que señalaban la autenticidad de los manuscritos y firmados por Pedro y tía Sara, los nombres clandestinos de Neruda y Delia.

Delia del Carril corregía de puño y letra los versos que Neruda le entregaba para su revisión, los pasaba en limpio y luego volvía a sus dibujos.

Compuesto por más de 300 poemas, Canto general está organizado en 15 secciones, o cantos, que narran períodos históricos sucesivos y siguen las debilidades de famosos emperadores, exploradores, dictadores y luchadores por la libertad.

Sentado ante la mesa de comedor escribía a máquina todas las mañanas, durante varias horas. No era un mecanógrafo veloz, pero habría podido optar a un premio de regularidad. No hacia pausas prolongadas ni se quedaba pegado mirando al vacío. A su lado se iban amontonando las hojas, que luego la Hormiga tomaba, revisaba y corregía. Lo que fluía de este modo, de su mente, de sus dedos, era el Canto General. En 10 días que pasó en casa de los Insunza-Figueroa escribió el extenso capitulo inicial, ((La Lámpara en la tierra)), poderosa evocación del nacimiento del continente y que evoca la belleza y la paz relativa de América antes de la llegada de los conquistadores.

Mientras Neruda y Delia se refugiaban en distintos lugares del territorio, en la Moneda, González Videla daba nuevas instrucciones para encontrarlo. Solo una vez la policía llegó cerca de uno de los escondites de la pareja, es más, cuando Neruda cruza la Cordillera y desde Argentina vuela a Francia y aparece sorpresivamente en el Congreso de Intelectuales por la Paz, el gobierno chileno insistía que Neruda estaba acorralado y que su captura ocurriría de un momento a otro.

Del encuentro de Picasso y Neruda en la sesión final de dicho congreso se cuenta anecdóticamente que Neruda apareció allí por sorpresa, llevando un ejemplar de la legendaria edición clandestina de su Canto general. Era el ejemplar que Neruda –disfrazándolo bajo el título de Risas y lágrimas de un imaginario autor llamado Benigno Espinoza– había portado en su escaso equipaje al salir de Chile cruzando a caballo la Cordillera de los Andes. De manera tan espectacular como se había escenificado su llegada, el poeta habría procedido allí, ante los muy numerosos asistentes al acto, a regalar el grueso tomo a Picasso, para luego, en privado, pedirle su devolución porque era el único que tenía. 

Yo estoy aquí para contar la historia dice uno de los versos de la obra y esa Historia que él reconstruye y elabora no es un asunto privado, personal, sino que es el cuestionamiento de la Historia Oficial, cuya imagen es uno de los más importantes elementos que hace de todos los chilenos una unidad cultural. Es el pasado de una nación que gravita en cada uno de nosotros sobre el cual construimos nuestra identidad nacional y, por cierto, nuestra propia individualidad personal y subjetiva.