No vacilaron en usar a la primera dama, Cecilia Morel, para tratar de emocionar a la teleaudiencia con los «difíciles momentos» que vive la pareja desde el 18 de octubre pasado.

José Luis Córdova

Periodista

11/03/2020. El equipo de comunicaciones y el segundo piso de La Moneda intentan mejorar la deteriorada imagen del Presidente y no vacilaron en usar a la primera dama, Cecilia Morel, para tratar de emocionar a la teleaudiencia con los «difíciles momentos» que vive la pareja desde el 18 de octubre pasado. Una operación que contó con la entusiasta colaboración del colega Amaro Gómez Pablo, flamante «adquisición» del canal de la familia Luksic.

Por su parte, TVN no encontró mejor «invitado», para el primer capítulo de la nueva temporada del espacio de debate político «Estado Nacional» que a Piñera en persona. En este caso, el apoyo periodístico fue de Matías del Río.

Ambos entrevistadores se lucieron como caballeros muy bien educados, que desconocen la técnica de una entrevista, sin realizar contra preguntas ni demandar respuestas concretas, permitiendo a sus interlocutores evadir olímpicamente los cuestionamientos complejos. En el fondo, se trató de dejarlos bien parados, recurriendo incluso a momentos de emotividad, llenando los ojos de lágrimas del presidente y su esposa.

Nada más loable pero también innecesario, La gente quiere soluciones y se cansa de la repetida monserga de condena a la violencia, por la «paz social», pero no se habla de justicia social, sino solamente de más represión, amenazas y el «milagro» de una recuperación tan notable como instantánea de Carabineros que ahora sí tendría Inteligencia, equipos tecnológicos de última generación y fugaces «cursos» de derechos humanos.

En la secretaría de Comunicaciones de la Presidencia, ya renunció el psicólogo Jorge Selume (Evópoli) y fue reemplazado en forma interina hasta ahora por el periodista Christian Rendic sin que se noten grandes cambios. En el segundo piso, a cargo de Cristián Larroulet no hay mayores cambios de personas ni menos de contenidos.

Al parecer, la idea de La Moneda es «unir» a la derecha en torno a una campaña del terror anunciando que se corre el riesgo de que no se llegue al plebiscito del 26 de abril. La televisión se ha sumado con especial entusiasmo a esa postura. Para ello, insisten una y mil veces en mostrar los incendios, enfrentamientos de carabineros con grupos de encapuchados nunca identificados, mientras las fiscalías detienen y liberan a presuntos sospechosos sin mayores pruebas. Hay más uniformados procesados por violaciones a los derechos humanos que civiles protagonistas de actos vandálicos.

Si se cumple el vaticinio de la senadora UDI Jacqueline Van Rysselberghe; «habrá más heridos» ante lo cual el presidente Piñera ya adelantó que no titubearía en decretar otra vez estado de excepción, es decir, sacar los militares a las calles. Amenazas por todos lados y soluciones ninguna.

¿Qué hace la televisión ante este cuadro? Echarle más leña a la hoguera.

En el caso de la reciente aprobación de la ley de paridad de género para la convención constitucional, los canales se solazaron conversando con los diputados que se abstuvieron, los que rechazan el mecanismo, sin ahondar en la importancia histórica y mundial de esta decisión democrática y soberana de la mayoría del país.

A los canales les importa más aumentar las tensiones con la pandemia del coronavirus, llamando a la población a sentirse directamente amenazada mientras los especialistas instan a mantener la calma. Aunque el ministro de Salud Jaime Mañalich insinuó la posibilidad que el brote epidémico llegue a alterar el proceso constituyente (?) Esos son los tópicos preferidos de la TV chilena.

El tema comunicacional es imponer una pauta que evite el tema del proceso constituyente. Mientras toda la gente se hace preguntas y lamentablemente desconoce en general los pasos que vienen, la televisión insiste en el «milagro» de invisibilizar la campaña por el Apruebo y la Convención Constitucional. Pareciera que prefieren el triunfo del Rechazo para que todo siga igual.