Salió mal parado, generó confusión y polémica, y apostó al “terrorismo mediático”. Con una sobredosis de equipos comunicacionales en La Moneda.
Hugo Guzmán

Periodista

1.- Hace un par de meses se anunció la llegada de Alfonso Peró, ex editor de El Mercurio, al despacho presidencial, con la función de reforzar/proteger la imagen y los contenidos de Sebastián Piñera. También se informó de la creación de una oficina de comunicaciones de la Presidencia, con el objetivo de reforzar, específicamente, todo el desempeño mediático del mandatario. Con eso, entre otras cosas, la Secretaría de Comunicaciones (SECOM) de La Moneda (otrora muy poderosa en los gobiernos de Michelle Bachelet), pasó a segundo nivel en cuanto a comunicaciones presidenciales. También relegó, de alguna manera, un papel que podría jugar la vocera, Karla Rubilar, y su equipo.

2.- Sin embargo, recientes episodios comunicacionales en que el Presidente salió mal parado, generó confusión y polémica, y apostó al “terrorismo mediático”, apuntaron a que no se ve la incidencia o modificaciones que pudo generar la llegada de Peró y la creación de esa oficina presidencial. Por mencionar algunos de los más recientes hechos. Visitando a una familia el último día del Festival de Viña del Mar, Sebastián Piñera salió con una afirmación alarmante: “…van a querer hacer, o algunos quieren hacer, incendiar la Quinta Vergara”. Luego, en tono de advertencia cuando comienza un mes de numerosas movilizaciones sociales, el mandatario advirtió que “si yo estimara que nuevamente es necesario establecer un estado de emergencia para proteger el orden público, para proteger a mis compatriotas, lo vamos a hacer”. Cuando se daba luz verde a la ley que tipifica como femicidio cualquier crimen contra una mujer, el Presidente expresó que “no es solamente la voluntad de los hombres de abusar, sino también la posición de las mujeres de ser abusadas”.

3.- ¿Pero será todo problema de las comunicaciones? Por cierto que no. La madurez política, las concepciones más o menos conservadoras/autoritarias/machistas, las declaraciones espontáneas y los criterios comunicacionales de un mandatario no dependen tan solo de las asesorías o labores de equipos de comunicaciones en su entorno. En el caso de Piñera y sus últimas “cuñas”, se percibe una alta responsabilidad de él mismo en sus palabras e ideas. Frente a eso, es difícil que pueda hacer algo un plan de comunicaciones. Sin dejar de considerar que muchas personas, entre ellas dirigentes políticos y parlamentarios, comparten los dichos del jefe del Ejecutivo y, por tanto, no los consideran un error.

4.- Algunos sostienen que el debate radica en si Sebastián Piñera se sobreexpone, no administra bien sus salidas mediáticas, no se cuida o no lo cuidan comunicacionalmente. También hay temas de fondo, como que la línea comunicacional prioritaria hoy del Presidente sea la violencia, el vandalismo y los delincuentes, que trasluce una tesis política frente a la crisis y revuelta que vive el país. Como sea, en todo ello debiera haber un cuidado mediático y una intención de reforzar la imagen y los contenidos presidenciales. Algo que sigue sin ocurrir a pesar de la nueva oficina presidencial y del nuevo asesor ancla. Con una sobredosis de equipos comunicacionales, si a la SECOM se le suma Prensa de Presidencia, el equipo de la vocera y la oficina presidencial del área.