La irreverencia y la sintonía de Mon Laferte, Francisca Valenzuela y Javiera Contador. Mensajes elocuentes y la negación de la neutralidad.

 Hugo Guzmán. Periodista. 25/02/2020. Sorpresivamente o no, la noche del lunes 24 de febrero del Festival de Viña del Mar se convirtió en un espacio y un tiempo de rebeldía, resistencia, feminismo y alegría.

Tres mujeres, cantantes y actriz, sintonizaron con el público de la Quinta Vergara y el pueblo que las vio y escuchó por radio o televisión, y acoplaron su expresión artística a la realidad y el ambiente que baña a todo el país.

Fue la voz, el canto, la palabra, el baile, el gesto, capaz de empatizar con lo que la mayoría social y ciudadana siente y piensa. Con alegría, humor, creatividad, fiesta, que es lo que acompaña siempre a la esperanza y el desafío del buen vivir.

Nunca, probablemente, algunos pudieron pensar que algo así luciría y se vería en una noche del Festival de Viña del Mar. Pero la rebeldía y la resistencia, rompe todo tipo de fronteras y desarma escenarios formales y pre establecidos.

Mon Laferte, Fran Valenzuela, Javiera Contador, mostraron sus capacidades, habilidades, calidades y profundidades de su espectáculo, de su expresión artística, convertido todo en parte de una cultura que irradia hace tiempo este territorio nacional y traspasa fronteras. Hubo calidad profesional, intensidad artística, compromiso en un mensaje que evitó la neutralidad y lo inocuo.

En ellas hubo irreverencia, esa que hace varios meses está latente en jóvenes, mujeres, estudiantes, trabajadores, profesionales, indígenas, pensionados, que se levanta contra el abuso, la indecencia, la desigualdad, la represión, el conservadurismo, el terror.

Mon Laferte, Fran Valenzuela, Javiera Contador, simplemente expresaron lo que está en el alma y la mente de muchísimas chilenas y chilenos. Por eso su llegada e impacto. Por eso las reacciones de cientos de ellas y ellos en la Quinta Vergara y de miles en casas y otros lugares.

Si se dijo que sería allí la  “noche de las mujeres chilenas”, fue además la noche de la rebeldía, la resistencia, la irreverencia, la denuncia, la alegría y la esperanza.

Mon Laferte, perseguida como muchos jóvenes y muchas mujeres, confesó que “he estado con mucho miedo”, y preguntó, ante el acoso de Carabineros: “¿Puede ser un delito expresar una opinión?”.  Sentenció: “Si me tienen que llevar presa por decir lo que pienso, métanme presa”.

No surgió de ella, sino del público, volver con el cántico “Piñera CTM, asesino igual que Pinochet”. También del respetable salió “El que no salta es paco (carabinero)” y ella saltó como saltaban cientos, esa noche en la Quinta Vergara, otros días en calles y plazas.

En Twitter, motivado, Jorge Coulón de Inti-Illimani, difundió:

Tenemos nuestro gorrión
la Piaf de Gómez Carreño
la que no nos vende sueños
ni trafica la emoción
Ella esgrime la canción
porque sabe que la suerte
te da vida o te da muerte
pero no regala nada
tu batalla está ganada
eres nuestra Mon Laferte

Francisca Valenzuela llegó con la rebeldía y la protesta en su cuerpo, en su vestimenta, en su expresión. Mensajes elocuentes y precisos: “Abajo el patriarcado”, “feminismo es revolución” y “paridad”; la imagen terrible tantas veces vista, por desgracia, en los últimos meses de las víctimas oculares por un perdigón o bomba lacrimógena y el “No+”, “No+impunidad”.

La pañoleta del verde rebelde y feminista y la reacción alegre, espontánea, viva, de cientos de mujeres que desde la tribuna, inspiradas junto a Francisca, entonaron el canto de Las Tesis.

Exhortando a estar en la marcha del Día Internacional de la Mujer, la cantante exclamó, “Nos vemos el 8M chiquillas”.

Y Javiera Contador, con su humor, su palabra, su simpatía, diciendo sin vacilar: “Yo apruebo…que cada mujer sea libre de decidir”, exhortando a respaldar una nueva Constitución que es un nuevo basamento, una puesta al día universal de Chile.

La actriz comentó que “a pesar de que en algunos lugares siento el rechazo y las campañas del terror, igual apruebo”, en respuesta tácita a quienes inundan con la desazón, el miedo, la irracionalidad, el enojo.

Con sutileza y humor, lanzó: “Tengo una tos que me dice el doctor que se me va a acabar el 26 de abril”, el día del plebiscito.

Todo, probablemente, expresión, ejemplo y fotografía de lo que está pasando en el país y lo que está sintiendo la gente.