La policía debiera saber que las Universidades son autónomas, y tienen todo el derecho del mundo a organizar eventos académicos y políticos como les plazca.

Gustavo Espinoza M. Periodista. Lima. 15/02/2020. Recientemente fue posible conocer un oficio cursado por el Departamento Oeste de la Dirección contra el Terrorismo –la DIRCOTE- y dirigido al entonces Decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el profesor José Carios Ballón Vargas.

Mediante el documento citado, la entidad policial solicitaba a la autoridad académica Sanmarquina un reporte referido a un Taller de Filosofía Marxista programado por la entidad entre el 28 de abril y el 17 de mayo del año pasado.

Le requería “urgentemente” un informe a su despacho, confirmando la realización del evento, y adjuntando una nómina completa de los organizadores del mismo, así como las grabaciones y fotografías de intervenciones y participantes.

El sólo leer este insólito pedido debiera producir una viva indignación y un mayúsculo rechazo, dado que el sentido común nos llevaba a suponer que esta práctica ridícula, había sido ya “dado de baja” por nuestra preciada “inteligencia policial”, que dispone de los recursos más sofisticados para saber qué hace -y qué piensa- cada uno de los peruanos.

Hoy, en efecto, gracias a la informática y a la cibernética, los organismos de “Inteligencia” que se precien de serlo, cuentan con avances de orden tecnológico y otros, que le permiten hasta adivinar qué piensa hacer cada ciudadano en el Perú y el mundo.

Pero he aquí que no. Que las Divisiones Especializadas de la Policía requieren de la colaboración desinteresada de las autoridades académicas a las que confunden con meros “soplones” de poca monta, encargados de controlar asistencia a los eventos que se programan y, además, tomar foto de quienes estén allí, a más grabar sus palabras para aliviar el trabajo a la policía.

Y lo piden así al Decano de la Facultad, con el mismo insólito desparpajo con el que podrían requerir una nómina de “profesor rojos” para investigar sus acciones.

La reacción ciudadana no se ha hecho esperar. En redes –desde donde se recogió el brulote- han surgido diversos criterios. Unos, se han sorprendido porque se investigue un tema académico, como un Taller de Filosofía.

Otros, han sostenido que ésa era más bien una función policial, y no universitaria.

Pero los más se han preguntado que habría respondido el Decano Ballón, ante tal exigencia.

Y sí, cada quien ha tenido una dosis de razón en la materia. Y es que más allá de la curiosidad policial, asoma una sostenida dosis de ridículo en la demanda que las ínclitas autoridades policiales plantean.

La policía debiera saber que las Universidades son autónomas, y tienen todo el derecho del mundo a organizar eventos académicos y políticos como les plazca.

Pero, además, debieran entender que el Marxismo es una ciencia y una filosofía que debe ser estudiada sin que eso provoque urticaria alguna.

Finalmente, podrían darse cuenta que las autoridades universitarias no tienen a su cargo tareas de soplonaje.

No sabemos el contenido de la respuesta que el Decano dio a este curioso engendro. Pero es de suponer que o no mereció respuesta alguna, o que ella fue una réplica contundente y directa de un Decano que tiene conciencia de sus deberes y responsabilidades.