La actual existencia de cuatro comandos que se aprestan a trabajar por el apruebo en el plebiscito es una realidad, indeseada por cierto, pero que tiene consistencia en la posición de estos sectores.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política. Partido Comunista

09/02/2020. Los períodos cronológicos suelen ser alterados en su habitualidad por sucesos o hechos de la vida social y política. En Chile, el proceso que se inició el 18 de octubre, ha transformado al comúnmente tranquilo mes de febrero, tiempo signado para el descanso, en una vórtice de actividades, que tienen como sus expresiones más cercanas las jornadas de movilización social de marzo y el plebiscito convocado para el próximo 26 de abril.
Pero a no engañarse. Si la actividad en el mundo popular es más febril , también lo es en los sectores defensores de diversos tipos de privilegios, que se los entrega este sistema y que se sienten o están amenazados por los cambios que hasta el momento prohija el 18/O. Y entonces la frontera: oposición, partidario del gobierno; se hace difusa, lo cual es más notorio en algunos ámbitos de nuestra institucionalidad, particularmente en el parlamento. No de otra manera se explica los resultados en el senado de la acusación constitucional contra el  intendente de la Región Metropolitana. Senadores que militan en el PPD, el PS y la DC  hicieron la opción política de avalar la represión  con la cual este gobierno de derecha ha enfrentado al movimiento popular.
Las consecuencias de estas conductas marcan elementos que son configurativos del actual cuadro. Pareciese que en el parlamento se vive una realidad paralela, en la cual este gobierno con toda su ineptitud, tiene capacidades para seguir aprobando leyes y si estas apuntan a mayor represión, de por cierto va a encontrar apoyos cruzados. Vergonzoso ejemplo de ésto es la aprobación que recrea un sistema nacional de inteligencia, y no porque pensemos que no había que intervenir en esta trascendente área , sino por el carácter miope antipopular que adquiere esta función del Estado. Frente a eso la presentación de una moción parlamentaria que incluye como consulta  a plebiscitar el si se desea que en las elecciones de octubre 2020 también se elijan presidente de la república, más todos l@s senador@s  y diputad@s, sería una fórmula política institucional para superar la actual situación.
Otra consecuencia es que tampoco  se puede hablar de oposición. A lo menos , hay más que una. Se podrá argumentar que en tiempos de crisis esto es lo «natural», que observemos las fuertes tensiones que también tiene la derecha. Pero lo que la historia siempre ha mostrado es que la derecha sabe defender sus intereses y que si para eso debe hacer concesiones  y adecuar la táctica, lo hace.  Ejemplo encontramos el año 64 cuando apoyaron a un reformista auténtico Frei Montalva, para evitar el triunfo de un revolucionario, Allende;  y en un tono menor , aunque no de menos urgencia para ellos , cual fue la firma del acuerdo del pasado 15 de noviembre. Esto lamentablemente en el campo del mundo opositor no es así. El dramático ejemplo está en el gobierno de la Unidad Popular.
La actual existencia de cuatro comandos que se aprestan a trabajar por el apruebo en el plebiscito es una realidad, indeseada por cierto, pero que tiene consistencia  en la posición de estos sectores frente al gobierno y frente a los sectores hoy movilizados, lo cual se traduce por ejemplo en su conducta en el parlamento. En ese cuadro la resolución del Congreso de la CUT de trabajar por el apruebo, abre posibilidades de coordinación. Tampoco se debe obviar la existencia de otra facción opositora, gente que está en la movilización social pero  que, con un discurso que en algunos es por ingenuidad política pero en otros casos por oportunismo, está llamando a no votar en abril, coincidiendo con quienes dicen que este sistema no requiere cambios profundos y por lo tanto, llaman a marcar rechazo a la nueva constitución. Cierto es que este sector espera con su conducta vanguardista germinar una luminosa revolución, olvidando que la revolución la pare el pueblo o no es revolución.