Si la TV quiere sintonizar con la ciudadanía, debe escuchar a la calle, desnudar las lacras del neoliberalismo impuesto en el país y hoy «naturalizado» por un supuesto pacto social en aras de la paz.

José Luis Córdova

Periodista

09/12/2019. Una vez más pareciera que está funcionando en Chile el sistema de pautas coordinadas entre los equipos editoriales de los noticiarios y programas periodísticos en la televisión abierta y CNN. Así se explica la uniformidad de cobertura de informaciones sobre las lamentables consecuencias de saqueos y otros desmanes registrados tras las manifestaciones pacíficas de la ciudadanía en estas últimas semanas.

Las notas dramáticas con pequeños comerciantes asaltados, los inconvenientes para el transporte sin estaciones del Metro, la amenaza de despidos y quiebras entre las pymes y otras graves consecuencias del llamado «estallido social» reflejan una realidad indesmentible, pero no son los únicos resultados de las gigantescas marchas y concentraciones realizadas en forma pacífica en todo el país por demandas más que justificadas por la inmensa mayoría.

Si bien para los partidos de la Concertación, el llamado «pacto por la paz y la nueva Constitución» aparece como la panacea con la que se terminará con la «violencia», está claro que el acuerdo entre cúpulas políticas ya hace agua por varios lados y ni siquiera Mónica Rincón, Tomas Mosciatti, Mónica Pérez o Matías del Río han podido negar este hecho en sus comentarios y entrevistas. La mesa técnica y el sistema para elegir constituyentes pretenden convertirse en candados para aprobar cambios de fondo en nuestra estructura institucional de espaldas a la ciudadanía.

La imposición en el acuerdo de un quórum de 2/3 para la aprobación los articulados de la próxima Carta Magna aparece también ante los televidentes como otro candado y los sectores más democráticos no entienden por qué una materia tan fundamental como ésa no es debatida y aprobada precisamente por los futuros constituyentes que serán elegidos en abril próximo.

La «agenda social» se ha circunscrito al aumento del ingreso mínimo solidario (desde los 80 años del afectado) y la rebaja en el transporte para los adultos mayores, haciendo oídos sordos -otra vez- al clamor ciudadano de reforma al sistema de pensiones y fin de las AFP. Claro, estas empresas patrocinadoras y especuladoras son auspiciadores fundamentales de los canales comerciales en Chile. El retiro de la publicidad de Agrosuper en CHV y CNN es una muestra flagrante que estas empresas no quieren una información libre, oportuna y veraz.

Así mismo, las transnacionales, propietarias de las empresas de energía, agua, gas, minería y otras saludan con entusiasmo la idea de Piñera de sacar a los militares a la calle para defender esas instalaciones consideradas estratégicas. La gente se pregunta ¿por qué no se reestudia el tema de las concesiones para ejercer soberanía sobre nuestras infraestructuras fundamentales para el desarrollo nacional? Habrá que esperar la nueva Constitución.

La pauta coordinada abre nuevamente las puertas -y cámaras en este caso- a las voces que piden «mano dura», «el término de la violencia», pero nadie hace propuestas concretas en materia de inteligencia policial para detener a los líderes del narcotráfico y el hampa que se enseñorearon en las calles a vista a paciencia de policías de civil y uniformados.

El periodismo de investigación, si quiere ser serio en TV- debería dedicar programas como «Informe Especial», «En tu propia trampa», «Contacto» y otros a investigar los casos de cadáveres calcinados aparecidos en los incendios de supermercados con balas en su cuerpo, las historias de las víctimas de perdigones en los ojos, las mujeres violadas y casos de torturas que no aparecen todavía en la televisión pese a los informes de organismos internacionales de DDHH.

Con los militares en las calles -según propuesta del gobierno- ¿qué se entiende por «resguardar» la infraestructura crítica? ¿Proteger con fusiles y metralla los supermercados de Paulman?, ¿cambiar la doctrina de nuestras FFAA sobre el «enemigo interno»? Está claro que poco o nada saben de DDHH.

Si la TV quiere sintonizar con la ciudadanía, debe escuchar a la calle, desnudar las lacras del neoliberalismo impuesto en el país y hoy «naturalizado» por un supuesto pacto social en aras de la paz, que podría quedar plasmado en la próxima Constitución. La gente quiere que el poder constituyente resuelva lo que desde hace mas de tres décadas, los partidos políticos, el Parlamento y los sucesivos gobiernos no lograron enfrentar ni siquiera proponer soluciones. ¡A terminar con los candados!