La vocera de la Cones, Valentina Miranda, en entrevista desmenuzó el actual escenario social detonado por los secundarios. Narró testimonio de violencia estatal.

Daniela Pizarro Amaya. Periodista. 08/12/2019Valentina Miranda, vocera de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (CONES): “Nos sacaron la cresta. Nos agarraron del pelo, nos tiraron al piso y después de todos esos golpes me tiraron gas pimienta en la cara…’Hay que llevarse a la pendeja. Vayan a buscar a la pendeja’. Y yo ahí pensé, la pendeja soy yo”.

Fuiste blanco de la represión

Sí. El viernes 18 (octubre), cuando comenzó el estallido, yo estaba en el metro Plaza Egaña y me llegó una lacrimógena en el hombro izquierdo. Al otro día en la Plaza Dávila de Pedro Aguirre Cerda me llegó un perdigón detrás de la oreja. Ese día en la noche difundí las fotos de la agresión por redes sociales. Los días siguientes -domingo y lunes- carabineros de civil me siguieron por todo Santiago y el martes en una manifestación me tomaron fotos de frente. Después en la noche apareció un retén móvil y me llevaron detenida.

¿Sentiste miedo?

Es tanta la adrenalina y la rabia que es difícil definir bien lo que sentía. Me costó darme cuenta de que tenía miedo. Ahora salgo a la calle y veo pacos en todos lados y me angustio. Quedé sensible a los ruidos fuertes. Por ejemplo, cuando escucho los escopetazos de las lacrimógenas me dan ganas de llorar.

¿Te golpearon cuando te detuvieron?

Sí. Nos sacaron la cresta. Nos agarraron del pelo, nos tiraron al piso y después de todos esos golpes me tiraron gas pimienta en la cara. Yo sentía que me arrancaban el pelo a tirones.

¿Qué te decían?

Específicamente a mi nada. Pero cuando llegaron habían como 30 personas en el lugar y se fueron directo al grupo que estaba conmigo y el carabinero que guiaba el operativo gritaba: “Hay que llevarse a la pendeja. Vayan a buscar a la pendeja”. Y yo ahí pensé la pendeja soy yo. Ahí empezó el forcejeo y los golpes.

¿Hay querellas?

Pusimos una querella por secuestro y persecución política. También está la querella que interpuso el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

¿Vas igual a las manifestaciones?

Sí. Aunque en este último tiempo no he ido a todas porque cuando hay menos gente me siento desprotegida.  Cuando estoy en medio de una concentración y empiezan los escopetazos me voy porque me pongo muy nerviosa. Me da miedo en realidad.

¿Qué sientes al saber que hay centenares de jóvenes que perdieron un ojo? ¿Piensas que pudiste ser una de ellos?

Claro. Cuando comienzan a salir las cifras quedé impactada. Porque cuando me dispararon el perdigón yo estaba agachada y cuando me levanté alcancé a ver el laser apuntando a mi cara y al segundo escuché el disparo, ahí con los brazos me tapé la cabeza y me di vuelta, entonces, me llegó en la parte posterior de la oreja. Creo que si no me doy cuenta que me estaban apuntando, claramente me podría haber llegado el perdigón en un ojo.

La prensa y las autoridades tildan de vándalos a los manifestantes ¿Quiénes son los vándalos?

Los pacos. Si bien hay violencia de manifestantes eso no lo negamos. Pero nosotros somos un pueblo desarmado, solo tenemos cacerolas y cucharas y ellos tienen armas de todo tipo. Es como cuando el Presidente habla de delincuentes siendo que él fue declarado reo.

¿Ustedes como secundarios se esperaban detonar el estallido con las evasiones?

A mí me hizo muy feliz que con las evasiones les hiciéramos clic en la cabeza a las personas. Los estudiantes siempre estuvimos dando la lucha. Los secundarios todos los años estábamos dos meses con toma. Porque somos los que vivimos las precariedades en los establecimientos. Ahora la gente se dio cuenta que nuestra lucha no era en vano. Aunque ahora nos dejaron de lado y ya no hablan de nuestras demandas.

Y los jóvenes son los que siguen en las calles.

Siempre somos los que más gritamos y a quienes menos escuchan. Las cúpulas políticas no quisieron hablar con los movimientos sociales y menos con los estudiantiles. Ahora el gobierno anunció que van a cerrar el Instituto Nacional de la Juventud, eso significa que no les interesa la juventud y por el contrario la criminalizan. Prueba de ello son todos los proyectos que levantó el gobierno en contra de la juventud.

¿Cómo has visto la reivindicación de “la primera línea”?

Ellos demostraron que no es chiste la resistencia. Los jóvenes salen sin miedo a aguantar la represión brutal de Carabineros, una de las represiones más fuertes del mundo. La idea no es reivindicar la capucha sino que reivindicar que no somos criminales ni vándalos, sino que somos jóvenes que luchan por alcanzar la justicia social.

Se hizo carne eso de “nos quitaron tanto, que nos quitaron hasta el miedo”.

Esta es una generación que está precarizada. Los mismos que vienen protestando desde la revolución pingüina hoy son profesionales que reciben sueldos pésimos y están condenados a pensiones de miseria. Por eso ya no hay nada que perder.