La guinda de la torta fue la invitación al matinal «Bienvenidos» al abogado y periodista Hermógenes Pérez de Arce, conocido por sus posiciones ultraderechistas y negacionistas.

José Luis Córdova

Periodista

02/12/2019. El estallido social que actualmente vivimos ha permitido el despertar de las mejores virtudes y los peores defectos de nuestro entorno comunicacional. Mientras la gente marcha entusiasta y pacíficamente por las calles de las principales ciudades en todo el territorio, grupos organizados se dedican a enfrentarse a carabineros, saquear tiendas, incendiar y robar a vista y paciencia de las «fuerzas del orden».

La televisión, desde el 18 de octubre pasado, primero tomó palco y se dedicó a estigmatizar las protestas; siguió denunciando desmanes y tropelías aunque terminó reconociendo finalmente los abusos y «sistemáticas violaciones a los DDHH» -como denunció en su momento Amnistía Internacional- en aras del «pluralismo y la objetividad» que nunca han mostrado.

Se dice que algunos altos mandos de la FFAA habrían alertado al Gobierno y a los parlamentarios de la derecha y la ex Concertación sobre la necesidad de tomar cartas en el asunto y así vino la declaración de guerra del Presidente Piñera, después el decreto de estado de excepción, los nueve días de toque de queda y finalmente el «acuerdo» -desde la UDI hasta un sector del Frente Amplio- (con la honrosa excepción del PC, Humanistas, Convergencia Igualdad y otros), aceptando la convocatoria a un plebiscito para decidir si se confecciona una nueva Constitución y el mecanismo para su debate y promulgación tras otro plebiscito ratificatorio.

Los programas políticos y de conversación se apresuraron a abrir debates con expertos novatos en estas lides, animadores, publicistas, opinólogos de todos colores y formas. Mientras, se informaba que una «mesa técnica» -cuoteada entre la derecha y la Concertación- se abocaba a determinar los detalles de la convocatoria al plebiscito de apertura; quiénes y cómo votar, a quiénes elegir como constituyentes y otros temas importantes, excluyendo el tópico fundamental del quórum de 2/3 impuesto sin mayor discusión por las partes. Las organizaciones sociales y los independientes siguen fuera del cuadro.

Por lo mismo, las manifestaciones y la violencia sobrepasan el par de meses de acciones  y conductores de noticiarios y programas políticos, así como animadores de matinales y espacios de conversación comenzaron a mostrar sus cartas. Entre los que han salido mejor parados en sus posiciones: Julio César Rodríguez, Juan Cristóbal Guarello, Mauricio Jurgensen, María Luisa Godoy, Eduardo Fuentes, Juan Manuel Astorga y otros terminaron de mostrarse como son realmente: Tomás Mocciatti, Matías del Río, Mónica Rincón, Fernando Paulsen y Mónica Pérez, con posturas bastante reaccionarias.

La guinda de la torta fue la invitación al matinal «Bienvenidos» al abogado y periodista Hermógenes Pérez de Arce, conocido por sus posiciones ultraderechistas y negacionistas. La ex modelo y Miss Chile, Tonka Tomicic, no pudo soportar las descabelladas afirmaciones del ex columnista de El Mercurio y le solicitó abandonar el estudio terminando abruptamente la conversación ante las cámaras con este personaje pinochetista.

Sorprendentemente, el propietario de canal 13, Andrónico Luksic, había advertido «el error» de invitar a este sujeto, mientras el gerente general -su hijo Maximiliano Luksic- no encontró nada mejor que pedirle disculpas a Pérez de Arce, por el «mal rato» de su expulsión del estudio, dejando sin piso a la popular animadora. Una situación bastante inconfortable, que la dejó a merced de las decisiones de los ejecutivos de la estación, sin el respaldo siquiera de su co-animador, Martín Cárcamo quien hizo mutis por el foro.

Tonka, conocida imagen de multitiendas, no se destacaba hasta ahora por sus posiciones políticas y sociales pluralistas ni especialmente democráticas, pero asumiendo este rol progresista arriesga su carrera profesional ante el grupo Fallabella y el clan Luksic. Enemigos poderosos pero, que en estas circunstancias, van a tener que medir muy bien sus pasos si quieran sancionarla de alguna manera aplicando ahora el «derecho a la libertad de expresión» y el pluralismo, inexistente en este medio de comunicación. El senador Alejandro Navarro presentará un proyecto de ley para condenar al negacionismo, como existe, por ejemplo, en Alemania contra quienes niegan el holocausto judío, para reafirmar el rechazo a la dictadura pinochetista en nuestro país.

Mientras, Carabineros pretende ahora demandar a la cantautora Mon Laferte porque afirmó que la policía o militares estarían involucrados en los incendios de las estaciones del Metro. ¿Chivos expiatorios?