Deviene de imposición de los mismos de siempre, vistos como parte del problema y que no fueron capaces de dialogarlo con organizaciones sociales.

Fernando Monsalve

Área Deporte PC

17/11/2019. Hace unos días, millones de chilenos/as vimos cómo luego de largas horas de negociaciones, acuerdos, desencuentros y abrazos, decenas de parlamentarios y representantes de algunos partidos de nuestra cuestionada democracia, firmaban alegres y en cadena nacional, dos hojas que buscaban convertirse en la solución al conflicto y estallido social, que hace más de tres semanas vive nuestro país.

Se puede comprender y entender que muchos o incluso todos actuaron de buena fe, creyendo realmente que había, o que con esto lograban, la gran salida al problema. Pero aquellos, tal como la inmensa mayoría de los dirigentes actuales que están en el Congreso, simplemente no se dan cuenta, por ese antifaz que no te deja ver bien lo que pasa a tu alrededor o comprender que ese “alrededor” NO es el Congreso o ex Congreso y sus pares de otros partidos políticos, sus supuestos rivales de pensamiento e ideología. No comprenden que ese antifaz que no te permite comprender que representas parte del problema y malamente entre cuatro paredes y desde un edificio opulento y que marca una distancia gigante con la calle, con nulo acceso al ciudadano de a pie, no puede construir con legitimidad social una respuesta a vista de millones que ya no aguantan mas atropellos.

Luego de estos abrazos y solución presentada por parlamentarios, decenas de constitucionalistas, algunos más virtuosos que otros para exponer sus ideas fuera de la academia, han recorrido matinales, programas de televisión, paneles de radio, escrito columnas, entras otras cosas. La inmensa mayoría  dando su justificación y apoyo a la por ellos es considerada una “adecuada” imposición de un quórum de 2/3 para efectos de imponer normas constitucionales en este supuesto proceso de construcción de la carta fundamental que nacería de una hoja en blanco.

Nos han señalado estos constitucionalistas y los parlamentarios del acuerdo en el ex Congreso, que es necesario establecer este quórum de 2/3 en razón de que una Constitución debe nacer de grandes consensos, de que nos obliga a ponernos de acuerdo, que no solo mayorías supuestamente circunstanciales, sino que mayorías duraderas deben prevalecer y que por último la experiencia comparada incluso tiene varios ejemplos al respecto.

Lo que al parecer no entendieron ni entenderán tanto los insignes constitucionalistas, como los akilosados parlamentarios firmantes del acuerdo es que el quórum impuesto para una eventual “convención constituyente” deviene de una imposición de los mismos de siempre, de aquellos que son vistos como parte del problema y la profundización de las desigualdades, de aquellos que dicho acuerdo no fueron capaces de dialogarlo, debatirlo y afinarlo con las organizaciones sociales, que están fuera del congreso y sus dinámicas, tampoco se les ocurrió que dicho quórum podía ser plebiscitado, incluso pudiendo ganar su tan mentado quórum.

Lo que no terminan de entender es que ellos deben ser facilitadores de los procesos sociales, encausarlos, pero jamás imponerlos en virtud de una supuesta altura o “responsabilidad” moral que creen tener. En asuntos tan urgentes y complejos como los que vivimos deben comprender, todos los actores políticos, que muchas veces son sus egos los que impiden actuar conforme a los requerimientos y altura del momento, los individualismos y mesianismos propios de algunos actores políticos deben ser apaciguados o controlados, para ser realmente instrumentos de la solución y no perpetuar el problema.

Sumado a lo anterior, nos han dejado a todos/as en una incertidumbre impropia de momentos como el actual, en que necesitamos más certezas que dudas, en un momento en que no confiamos de aquellos que gobiernan y que acuerdan a puerta cerrada. Por lo anterior, es incomprensible que no señalen luces, antecedentes y criterios mínimos de cómo se elegirán y se compondrá una eventual “convención constituyente”, cuyo cambio de nombre tampoco se termina de comprender o tal vez solo se comprende en la negociada chica. Este vacío deja a todos/as con un gran bloqueo a la esperanza o solución que pretendían los parlamentarios, ya que legítimamente resuenan de inmediato las preguntas ¿Una composición paritaria? ¿Cuotas de género? ¿Nuestros pueblos originarios cómo estarán representados? ¿Cuántos representantes? ¿Se elegirán según los mismos distritos que para diputados/as? ¿Será remunerado el cargo o solo aquellos que tengan capital o independencia económica privilegiada podrán darse el lujo de ser asambleísta constituyente? Etc. etc.

Por último, es fundamental comprender que ninguna solución, por muy abierta a la ciudadanía que sea, no tiene oportunidad de lograr sus objetivos si no parte por curar las heridas más importantes que se han producido estas semanas. Lo cual no es otro, entiendan que no es otra, que los atropellos a miles de personas en sus derechos humanos, los cientos de heridos, torturados, asesinados y detenidos irregularmente. Sin una condena expresa y solución al respecto, cualquier solución es ineficaz y por sobre todo inmoral.