Lo posibilitó la inmensa y extendida movilización social reciente. Se terminará con texto impuesto por la dictadura. El desafío de materializar un instrumento constituyente democrático.

 Equipo ES. 15/11/2019. La inmensa y extendida movilización social y ciudadana de las últimas semanas, lo que se definió como la masiva “voz de la calle”, se anotó uno de los principales triunfos al lograrse que se inicie en menos de seis meses un proceso marcado por un plebiscito, la materialización de una instancia constituyente democrática y el arribo a un texto de nueva Constitución.

Ahora se hizo posible una reivindicación popular de hace décadas: derribar la Carta Magna impuesta en 1980 por la dictadura cívico-militar. La materialización del plebiscito y el hecho de que se abrió la puerta a una nueva Constitución, es una derrota para la derecha, los sectores conservadores y poderes fácticos en el país. Un triunfo de las posiciones progresistas, democráticas y transformadoras.

En todo caso, como lo señalan en estas horas dirigentes políticos, parlamentarios y analistas, el acuerdo suscrito entre once partidos políticos, no apuntó en estricto rigor a la demanda social y democratizadora profunda, que viene estableciendo hace tiempo una Asamblea Constituyente y una definitiva disposición de redactar con amplia participación popular un nuevo texto constitucional. De hecho, en estos días no se escuchó formalmente el planteamiento respecto a todo este proceso de organizaciones sociales, sindicales y de la sociedad civil sobre el plebiscito y la nueva Constitución. Hay dudas respecto a «aspectos técnicos» sobre quiénes, por ejemplo, podrán postular a ser parte de la Convención Constitucional (si ganara esa opción en el plebiscito), si serán realmente representativos del movimiento social y ciudadano, y qué pasará con los cabildos y otras instancias de participación, como se estaba viviendo en estas semanas.

El acuerdo, titulado Por la paz social y la nueva Constitución”, sostiene en su punto número dos, que para abordar la nueva Constitución se podrá optar, en el plebiscito, por una Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional. Esto plantea el desafío de contar con un instrumento constituyente democrático, es decir, la Convención Constitucional, que será integrada cien por ciento por personas elegidas democráticamente en el mismo proceso de elección municipal.

Está acordado que esa instancia redactará el nuevo texto, pero estableciéndose en todo momento acuerdos que requerirán un quórum de 2/3. Se estableció asimismo que la Carta Magna que emane de la Convención, se someterá a un “plebiscito ratificatorio” que se llevará a cabo con voto obligatorio. Esa consulta debe efectuarse “60 días después” de entregada la propuesta de la nueva Constitución.

El senador del Partido Socialista (PS), Alfonso de Urresti, dijo que “los días de la Constitución de 1980 están contados”. El alcalde de Recoleta, Daniel Jadue (Partido Comunista), indicó en redes sociales: “Acuerdo de plebiscito para preguntar por nueva constitución y su mecanismo de redacción es el triunfo de miles en las calles”. Según Heraldo Muñoz, presidente del Partido por la Democracia,  ahora “comienza a morir la Constitución de 1980”.

El timonel de Renovación Nacional, Mario Desbordes, declaró a la prensa que “es nuestra responsabilidad cumplir con lo que estamos comprometiendo, es hora de demostrarle a Chile que estamos a la altura”. El jefe del PS, Álvaro Elizalde, sostuvo que “el acuerdo era impensado hace un par de semanas…Ha sido posible gracias a la movilización de millones de chilenos, que claman por una sociedad con menores desigualdades”.

Gabriel Boric, diputado de Convergencia Social indicó que “hoy día Chile tiene la posibilidad de ser más democrático, y que a partir de este acuerdo se le entrega al pueblo de Chile la posibilidad de decidir cuál es el mecanismo para tener una Constitución que nos represente a todos”. Javiera Toro, del Partido Comunes, planteó ante medios de prensa que  “era insostenible seguir con una política que no escucha a la sociedad, una sociedad que durante 15, 20 años venía manifestándose y luchando por sus derechos. Gracias a esa fuerza social movilizada tenemos este acuerdo que nos permitirá tener una Constitución democrática”. Fuad Chahín, presidente de la Democracia Cristiana, declaró: “Espero que tengamos una paz social sobre los firmes cimientos de la justicia social. Hoy, lo que hacemos es contribuir con un acuerdo político para que sean los chilenos y chilenas los protagonistas, para que por primera vez en la historia podamos tener una Constitución donde participen activamente los ciudadanos, en el plebiscito, en la elección de los miembros del órgano constituyente”.

El acuerdo alcanzado:

1.- Los partidos que suscriben este acuerdo vienen a garantizar su compromiso con el restablecimiento de la paz y el orden público en Chile y el total respeto de los derechos humanos y la institucionalidad democrática vigente.

2.- Se impulsará un Plebiscito en el mes de abril de 2020 que resuelva dos preguntas:

  1. a) ¿Quiere usted una nueva Constitución? Apruebo o Rechazo.
  2. b) ¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución? Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional.

3.- La Convención Mixta Constitucional será integrada en partes iguales por miembros electos para el efecto, y parlamentarios y parlamentarias en ejercicio.

4.- En el caso de la Convención Constitucional sus integrantes serán electos íntegramente para este efecto. La elección de los miembros de ambas instancias se realizará en el mes de octubre de 2020 conjuntamente con las elecciones regionales y municipales bajo sufragio universal con el mismo sistema electoral que rige en las elecciones de Diputados en la proporción correspondiente.

5.- El órgano constituyente que en definitiva sea elegido por la ciudadanía tendrá por único objeto redactar la nueva Constitución, no afectando las competencias y atribuciones de los demás órganos y poderes del Estado y se disolverá una vez cumplida la tarea que le fue encomendada. Adicionalmente no podrá alterar los quórum ni procedimientos para su funcionamiento y adopción de acuerdos.

6.- El órgano constituyente deberá aprobar las normas y el reglamento de votación de las mismas por un quórum de dos tercios de sus miembros en ejercicio.

7.- La Nueva Constitución regirá en el momento de su promulgación y publicación derogándose orgánicamente la Constitución actual.

8.- Una vez redactada la nueva Carta Fundamental por el órgano constituyente ésta será sometida a un plebiscito ratificatorio. Esta votación se realizará mediante sufragio universal obligatorio.

9.- Las personas que actualmente ocupan cargos públicos y de elección popular cesarán en su cargo por el sólo ministerio de la ley al momento de ser aceptada su candidatura por el Servicio Electoral al órgano constituyente. Los miembros del órgano constitucional tendrán una inhabilidad sobreviniente para ser candidatos y candidatas a cargos de elección popular por un año desde que cesen en su mandato.

10.- Los partidos que suscriben el presente acuerdo designarán una Comisión Técnica, que se abocará a la determinación de todos los aspectos indispensables para materializar lo antes señalado. La designación de los miembros de esta Comisión será paritaria entre la oposición y el oficialismo.

11.- El plazo de funcionamiento del órgano constituyente será de hasta nueve meses, prorrogable una sola vez por tres meses. Sesenta días posteriores a la devolución del nuevo texto constitucional por parte del órgano constituyente se realizará un referéndum ratificatorio con sufragio universal obligatorio. En ningún caso éste podrá realizarse sesenta días antes ni después de una votación popular.

12.- El o los proyectos de reforma constitucional y o legal que emanan de este Acuerdo serán sometidos a la aprobación del Congreso Nacional como un todo. Para dicha votación los partidos abajo firmantes comprometen su aprobación.

15 noviembre de 2019.

Fuad Chahin, Partido Demócrata Cristiano. Álvaro Elizalde, Partido Socialista. Jacqueline Van Resylverger. Unión Demócrata Independiente. Catalina Pérez, Revolución Democrática. Heraldo Muñoz, Partido por la Democracia. Mario Desbordes, Renovación Nacional. Luis Felipe Ramos, Partido Liberal. Hernán Larraín, Evópoli. Javiera Toro, Partido Comunes. Carlos Maldonado, Partido Radical. Gabriel Boric, Convergencia Social.