La derrota de la derecha y el triunfo del mundo social. El llamado a tomarse el proceso constituyente y seguir las movilizaciones. La foto en que no quiso aparecer.

Hugo Guzmán. Periodista. 15/11/2019. ¿Qué le parece el distanciamiento, cierta lejanía, del Presidente Sebastián Piñera en este proceso de negociación y acuerdo por el plebiscito que hicieron algunos partidos?

Bueno, en realidad creo que detrás de este acuerdo ha estado omnipresente el Presidente Sebastián Piñera. Sin embargo, creo que él no se presentó como uno de los principales impulsores y dejó a sus ministros y a los partidos de derecha para que llegaran a este acuerdo. Creo que algunos partidos de la ex Concertación, con cierto rubor, pensaron que no era buena la foto con el Presidente Piñera. Porque él está con un 9% de apoyo en las encuestas, está a la baja, está desprestigiado, complicado con las acusaciones de violaciones a los derechos humanos, por haber sacado los militares a las calles, es decir, aparecía muy difícil esa foto, con Piñera. Se buscó un marco para la foto del acuerdo que tratara de ser lo más limpia, y el Presidente no entraba bien en esa imagen.

¿Esto constituye una derrota para la derecha? Que finalmente se haya llegado a un plebiscito y que se abre la posibilidad de una nueva Constitución.

Hay que mirarlo desde dos o tres ángulos. El primero, es que este acuerdo fue obligado. No es un regalo que le hacen estos partidos políticos, o el Presidente, al pueblo de Chile, a la ciudadanía. No les quedaba otra salida. Mire, si el gobierno no daba esta salida, se venía abajo. Eso hay que tenerlo muy en claro. Entonces, obligadamente en la derecha tuvieron que ceder, y desde ese punto de vista es una derrota. Si ellos hace poco hablaban de que ni por nada un plebiscito y nada con una nueva Constitución, y en eso tienen ahora una derrota. Pero, lo segundo, es que con esto, logran afianzar al gobierno hasta el final del mandato, que es algo que buscaba Piñera desesperadamente. El acuerdo les permite eso, a pesar de la otra derrota. Pero le voy a decir algo. Esto es un triunfo del movimiento social y popular, sobre todo, aunque sea parcial. Se logró un avance sustancial que no hubiese sido posible sin toda la movilización, sin la gente en las calles no se habría alcanzado este objetivo, imagínese que en unos meses tendremos un plebiscito.

A pesar de eso, de verlo como un triunfo del movimiento social, hay organizaciones políticas y sociales, hay frases en las redes sociales, hay comunicados, que expresan una crítica sin matices al acuerdo. Que fue un acuerdo cupular, entre cuatro paredes, los dirigentes políticos arrogándose representaciones, hay un rechazo.

Pensamos exactamente lo mismo. Por eso no concurrimos, a pesar que nos invitaron a última hora, porque se hizo, efectivamente, entre cuatro paredes, de manera excluyente, con acuerdos cupulares que después se quisieron hacer extensivos por un tema de imagen a partidos como el nuestro. Sobre todo, y todo el mundo lo cuestiona y nosotros lo dijimos, no se tomó en cuenta al verdadero protagonista de esta historia que es el pueblo de Chile y a sus organizaciones más representativas. Se volvió a este elitismo político, que la gente ya no lo quiere ver más. Si usted ve, un rato la discusión estuvo entrampada porque querían ver cómo los diputados podían dejar de ser diputados, participar de la asamblea constituyente y los plazos en que no podían repostularse como diputados, y lo dejaron solo en un año, nada prácticamente, cuando en otros países los participantes en asambleas constituyentes no pueden postular al Parlamento por tres o cuatro años. Evidentemente esto se hizo entre cuatro paredes.

Dado eso, desde la mirada de sectores transformadores, de izquierda, ¿qué hacer frente a este escenario, cuál es el desafío?

Mire, estamos ante una correlación de fuerzas que se va a dar en el Congreso Nacional, donde quieren sacar rápidamente el acuerdo y el desafío es corregir los vicios de ese acuerdo, y después viene el obtener triunfos en el plebiscito. Nosotros en el Congreso vamos a hacer todos los esfuerzos para eliminar los vicios que encontramos en la propuesta, sobre todo lo que tiene que ver con el quórum de 2/3 para aprobar las normas o contenidos de la nueva Constitución, que nos parece alto y peligroso, aunque algunos dicen que no, que no importa tanto, pero sí importa, y en la práctica se va a demostrar. Vamos a tratar de perfeccionar el acuerdo, también, en cuanto a la integración, la paridad de género, cómo se garantiza que participen los pueblos originarios, que estén muy presentes sectores de la sociedad.

Se cuestiona que los dirigentes sociales y sindicales no podrían ser constituyentes porque la normativa electoral actual se los prohíbe…

Si se les aplica la ley que hay para ser parte del Congreso, no podrían participar. Pero esto es distinto, es una asamblea constituyente, o una convención constitucional. ¿Por qué no podrían? Si se están abriendo las puertas para que parlamentarios -tendrán que renunciar- puedan ser electos, entonces porqué no pueden ser los dirigentes sociales y sindicales. Eso es lo que me parece más absurdo. Si son los dirigentes del movimiento social y sindical los que han encabezado las huelgas, las protestas, las marchas, los paros, los que estuvieron en el estallido social, y alguien pueda esperar que no estén en una asamblea constituyente. Hay normas electorales referidas al Parlamento, a los que quieren ser legisladores, que es distinto a la instancia constituyente. Eso es otra cosa que hay que discutir, cómo se van a elegir, cómo se van a inscribir, qué harán los que son de un partido, los independientes, los que son de organizaciones sociales, quiénes van a postular o inscribir a los candidatos a ese espacio constituyente. Se va a regir por el sistema en cuanto a los distritos parlamentarios, para aprovechar esa estructura, pero eso no quiere decir que se apliquen las mismas normas que a los candidatos al Parlamento, si esa asamblea es algo nuevo, distinto.

¿Usted consideraría un error político que algunas fuerzas se resten de este proceso?

Cada uno debe responder por sí mismo. Nosotros tenemos una actitud crítica, estamos denunciando los vicios y las imperfecciones, tenemos claro que se abre una oportunidad para tener una nueva Constitución, con todas las dificultades que presenta este paquete de acuerdo, y hay que tratar de perfeccionar este proceso y en la práctica hacerse de él. Las organizaciones sociales, el mundo social, deberían tomarse esto. Ser consciente de que este quórum calificado, obliga a que los electos en la asamblea o convención realmente sean los que quieren hacer cambios de fondo, que quieren una nueva Constitución. Porque si vamos a estar eligiendo, aunque sea de manera minoritaria, a los que van a usar el quórum para tener posibilidad de veto, entonces no van a pasar muchas de las transformaciones de fondo que se están exigiendo en las movilizaciones del pueblo.

Guillermo, sigue latente el tema de derechos humanos, las demandas de mejoras en pensiones y salarios, el fin de los abusos. En esa perspectiva, ¿deben mantenerse las movilizaciones, las exigencias de justicia y respeto a los derechos humanos, qué pasa con eso? Porque hay gente que está pensando que después de lo de la madrugada de este viernes, esto va a decaer.

Algún impacto va a tener. Se movilizó todo el aparataje comunicacional de la derecha, del gobierno, de los empresarios, con esa finalidad, de decir que ya no es necesario movilizarse, y puede tener algún efecto. Hay que hacerle claridad a la gente de que, mientras se discute lo del plebiscito y la nueva Constitución, en un proceso que durará como dos años, no se van a resolver los problemas sociales, los problemas que la gente tiene ahora. No va a producir efecto en los sueldos, ni en las pensiones, ni en la atención de salud, ni en la gratuidad y mejora en la educación, ni en el agobio que hay por la delincuencia en las poblaciones y barrios, eso no se va a resolver con esto. Una nueva Constitución, cuando se apruebe, en dos años, más o menos, va a abrir las puertas a algunos cambios de fondo que permitan soluciones, empezar a solucionar problemas. Por eso creo que la lucha por demandas sociales no puede decaer. Yo no soy quién para dar instrucciones al movimiento social, pero desde mi punto de vista, esto que ha sido esencial para producir un cambio de fondo, para arrinconar al gobierno en el tema constitucional, que son las grandes movilizaciones, debe seguir adelante hasta lograr reivindicaciones palpables respecto de sus demandas.

¿Le hubiera gustado aparecer en esa foto de los dirigentes políticos del oficialismo y la oposición después del acuerdo?

Por algo no fui…No me veía en esa foto de ninguna manera. Hubiera sido un oportunismo mediático que yo no profeso. Como me estaban llamando tan asiduamente que fuera, había una intencionalidad de que el Partido Comunista apareciera ahí, rubricando con su firma ese acuerdo. También que apareciéramos en esa imagen. No fui.

¿Cree que algunos quisieron usar al Partido Comunista?

De alguna forma, sí. El Partido Comunista tiene cierto prestigio, no se ha prestado para enjuagues…Hay muchos que estaban legítimamente ahí, tampoco les vamos a achacar nada, creen que este es el camino para hacer el cambio de Constitución. Pero es evidente que el camino debió ser distinto, se debió ser más consecuente con el discurso y con la acción, porque en el discurso muchas veces se dijo que tiene que haber participación del pueblo, tiene que estar el movimiento social, hay que escuchar y conversar con la gente, y eso no pasó, no estuvieron en el acuerdo. El movimiento social no estuvo considerado para nada, no se les preguntó ni sobre una coma del acuerdo. ¿Por qué los representantes del movimiento social no pueden decidir sobre los quórums? ¿Por qué representantes del pueblo de Chile no pueden decir sobre los puntos de este proceso, del plebiscito? Y deciden unos cuantos, unos presidentes de partidos, unos parlamentarios, y ellos deciden sobre todo. No veo que esa sea una buena foto. Si hubiera una participación del mundo social, sería otra cosa. Fíjese que yo miraba que cuando se supo del acuerdo, y horas después, no vi entusiasmo en la gente, no vi gente contenta manifestándose, que salieran a la calle felices, porque dijeron que todo esto era histórico y muy bueno. La gente no salió a las calles a celebrar. En otras oportunidades la gente salió a las calles, contenta, a festejar. Creo que quedó un sabor amargo, de sorpresa, de no saber cómo reaccionar, algún grado de frustración.

Pero usted dijo que “innegablemente” algo se avanzó.

Mire, lo importante es decir que, con todo, se ha dado un paso, que ha resultado de la lucha de millones de personas, que salieron anónimamente a cacerolear, a manifestarse. Eso hay que aprovecharlo, es decir, hay que seguir adelante con la lucha, ése es el tema. Hay que poner las demandas, exigir que haya cambios de fondo, que haya soluciones reales, que se respeten los derechos humanos y se sancione a los que los violan, hay que exigir las condiciones más democráticas para el funcionamiento de la asamblea constituyente.

En ese marco, ¿usted establecería como objetivos que se gane el plebiscito por tener nueva Constitución y la convención con 100% de elegidos?

Nosotros nos vamos a jugar por eso. Por nueva Constitución y por el cien por ciento electivo. Hay que jugarse a fondo por esa posibilidad.

Es ineludible que continúen las negociaciones para las elecciones municipales del próximo año. Van a tener que retomarse las conversaciones entre partidos. ¿Este acuerdo, lo ocurrido, mete ruido, deja las cosas deterioradas en la oposición?

No lo sé realmente. No sé qué irá a pasar. Hasta ahora mantenemos nuestros acuerdos. Tener la lista de concejales, no sé si discutiremos el tema de los constituyentes. Lo de alcaldes y gobernadores, no sé cómo serán ahora las conversaciones, porque si hubo un grado de exclusión en esto (el acuerdo para el plebiscito), estaba todo acordado cuando se nos llamó, a lo mejor nos van a llamar cuando tengan todo acordado respecto a la elección de alcaldes y gobernadores y nos van a decir “vengan para acá, pongan su firma aquí”. Espero que no sea de esa manera, si es que hay conversaciones no sea de esa manera, que sean muy transparentes, directas, francas, y que sean sin exclusiones.