Miradas coincidentes de López Obrador y Alberto Fernández sobre la arena internacional y algunas cuestiones regionales -República Bolivariana de Venezuela y Revolución Cubana -, contribuirán para un mundo multipolar.

 

Jorge Vera Castillo

Analista      

06/11/2019. El contundente triunfo electoral de los candidatos a Presidente, Alberto Ángel Fernández, y a Vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en la hermana Nación Argentina, el 27 de octubre de 2019 – coincidiendo con fecha de fallecimiento del Presidente Néstor Kirchner, el 2010 -, tiene gran significado estratégico y político, regional y subregional.

Fue una crucial derrota y fracaso de los intentos de aplicar políticas de ajuste, dimanantes del llamado, eufemísticamente, “neoliberalismo”, que no es más que el capitalismo salvaje, en su actual fase accionaria, especulativa, financiera, globalizada e informatizada.

La obstinada y retomada vinculación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) trajo solo funestos resultados para la vida cotidiana de millones de argentinas y argentinos, del campo y de las ciudades, e incertidumbres para sus más cercanas nuevas generaciones.

Los derrotados dejaron una Argentina agrietada, dependiente, empobrecida, endeudada y estancada. Paradójico, penoso y vergonzante en un país pleno de recursos alimentarios y básicos, científicos y tecnológicos, culturales y educativos, energéticos y mineros.

La política exterior argentina, desde fin del 2015, influida por dictados norteamericanos, atentó contra sus mejores orgullos, períodos y tradiciones históricos, caracterizados por la búsqueda de vías independentistas, y reivindicatorios de las Islas Malvinas.

Este reclamo de gran significado nacional y soberano para Argentina, y para nuestra Región, quedará con triste ‘legado’ de la administración saliente y altas autoridades de su Cancillería: el acuerdo “Foradori-Duncan”, firmado el 13 de septiembre de 2016, con Reino Unido.

Y bueno, seguro, una Nueva Política Exterior de la Nación Argentina abordará esta demanda descolonizadora, considerando, además, el incumplimiento del Artículo 75, inciso 22, de la Constitución, al suscribirse ese ‘acuerdo’, y dado a conocer solo por un Comunicado Conjunto.

La actual correlación de fuerzas en América Latina y el Caribe y en sub región suramericana,esperará nuevas brisas argentinas en pos de autodeterminación, dignidad, independencia, integración y soberanía de nuestras economías, países, pueblos trabajadores y sociedades.

Es realista visualizar que se irá avanzando en la concreción detodo lo anterior, si consideramos acciones, aclaraciones, conductas, declaraciones, entrevistas, gestos y visitas al exterior, tanto como candidato y como Presidente electo, de Alberto Fernández.

Visitas como candidato a España y Portugal, a Bolivia y Perú, a Brasil-solo para charlar con el encarcelado ex Presidente Lula -, y al Uruguay, y su primera visita como Presidente electo a México, son fiel reflejo declaras y soberanas señales para una nueva Política Exterior.

Contactos afectuosos y amistosos, compartiendo tribuna en conferencias con el ex Presidente uruguayo José Mujica, en Buenos Aires, son muy elocuentes.

Al finalizar su encuentro en Santa Cruz, el 19 de septiembre de 2019, con el Presidente Evo Morales Ayma, el entonces candidato argentino hizo expresivas declaraciones: “Bolivia es un modelo, tengo una enorme admiración”… “es el único país que ha cambiado la Economía”.

Aproximando a dos grandes países distantes, Argentina y México, el Presidente Andrés Manuel López Obrador y el Presidente electo Alberto Fernández se reunieron en Palacio Nacional, el 4 de noviembre, acordando profundizar sus relaciones económicas y comerciales.

En conferencia de prensa posterior, Fernández compartió: “… siento que con el Presidente tenemos una comunidad de ideas y de conceptos de cómo ver el mundo”. Y respondió: “la integración es un tema central”, sobre CELAC y UNASUR, y con alcances al Grupo de Puebla.

Miradas coincidentes de López Obrador y Alberto Fernández sobre la arena internacional y algunas cuestiones regionales -República Bolivariana de Venezuela y Revolución Cubana -, contribuirán para un mundo multipolar.

Su Conferencia Magistral“El Nuevo Modelo de Integración Latinoamericana”, en el Anfiteatro Simón Bolívar del Antiguo Colegio de San Ildefonso, del Centro Histórico de Ciudad de México, lo confirmó, en notable síntesis de 23 minutos, más 40 minutos de preguntas y respuestas: “Queremos una Patria Grande”.

En esa perspectiva integracionista, enfrentará desatinadas y recurrentes declaraciones del Presidente Bolsonaro, en particular, sobre el Mercosur y las relaciones argentino-brasileñas.

Cuando visitó al candidato del Frente Amplio uruguayo, Daniel Martínez, el 8 de octubre de 2019, precisó: “La integración de América Latina es muy importante y debe darse preservando el color político de cada nación”.

La participación de Argentina en el Grupo de Lima sería revisada, sin descartarse su retiro de esta instancia, de nefasto rol desestabilizador, intervencionista y provocador hacia Venezuela.

En un contexto global de la inserción internacional de Argentina, sus relaciones bilaterales con Federación de Rusia y con República Popular China,se desarrollarían e incrementarían en variadas esferas estratégicas de cooperación, para beneficio mutuo.

Asimismo, la Nación Argentina retomaría una activa participación y presencia políticas en el Movimiento de Países No Alineados, reunido recientemente en XVIII Cumbre, en Bakú, capital de Azerbaiyán, país que ostentará Presidencia Pro Tempore hasta el 2022.

En Naciones Unidas, Argentina podrá volver a valorar sus agencias, organismos y programas,estimulada por la reciente elección del diplomático y experto, Rafael Grossi, como Director General de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Finalmente, las ineluctables relaciones bilaterales con Chile debieran seguir,quizás como una recíproca prioridad.