Creció el cuestionamiento a quien debe estar al frente de seguimiento e investigaciones por violaciones a los derechos humanos. Sergio Micco en una cuerda floja y con contradicciones.

Gonzalo Magueda. Periodista. 05/11/2019. Hace tiempo que venían los cuestionamientos y ahora se acentuaron. Sergio Micco, director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) no está haciendo noticia principalmente por el seguimiento e investigaciones de violaciones a los derechos humanos que se cometieron sobre todo en las últimas semanas en todo el país, sino por controversiales actuaciones y declaraciones.

La situación llevó a que funcionarios del INDH  emitieran una declaración criticando al titular de la institución y que desde agrupaciones de derechos humanos se exigiera su renuncia. El tema de lo que sería un desempeño anómalo de parte de Micco (militante del Partido Demócrata Cristiano) fue tratado en el Consejo del Instituto, donde hubo cuestionamientos a su desempeño y se vivió un clima tenso, porque se asegura que varios consejeros estarían en la línea de que el actual director dé un paso al lado.

Sergio Micco se hizo cargo der cifras de víctimas de violaciones a los derechos humanos, particularmente de los más de cien heridos, pero desde la Cruz Roja se indicó que esos datos se habían quedado cortos. Frente a denuncias de organismos de derechos humanos, de parlamentarios, de dirigentes sociales y colectivos de la sociedad civil, de que el Estado de Chile, sobre todo con la implantación del Estado de Emergencia, Toque de Queda, salida del Ejército a la calle y despliegue represivo de Carabineros, estaba violando sistemáticamente los derechos humanos, Micco declaró en una entrevista que “conceptualmente, la violación sistemática de los derechos humanos supone una concertación entre distintas instituciones, donde se crea leyes o se hacen políticas públicas que directamente o intencionalmente tienen el objetivo de violar los derechos humanos. Si tú me preguntas a mí, como director del INDH, yo te diría que no y que quien afirme lo contrario tiene que probarlo”. Asimismo, hay quejas de falta de efectividad de la labor del funcionario y que tendría una actitud pasiva y más bien contemplativa ante el uso de la fuerza de agentes del Estado, inclusive contrastando con la labor cotidiana que efectúan funcionarios del INDH.

Para nada agradó a los trabajadores los dichos del que debiera ser encargado de la más irrestricta vigilancia de los derechos humanos. La Asociación Nacional de Funcionarios Defensoras y Defensores de Derechos Humanos (ANDEDH) hizo pública una declaración donde se afirmó que “relativizar la situación y negar su carácter sistemático, no sólo implica caer en un error técnico, sino que va en contra del mandato institucional que tanto el director, como todas y todos quienes laboramos en el INDH estamos llamados a cumplir”.

Frente a Micco, se indicó que éste “demuestran un profundo desconocimiento de la normativa nacional e internacionasobre la materia”. Para los funcionarios los hechos ocurridos estas últimas “sí constituyen graves violaciones a los Derechos Humanos”.

La ANDEDH expresó en el comunicado que “los trabajadores y trabajadoras de la institución, quienes hemos estado efectivamente en las calles, comisarías y hospitales, en cumplimiento de nuestro mandato legal, hemos constatado patrones de violaciones graves, generalizadas y sistemáticas a los Derechos Humanos por parte de agentes del Estado en estas dos semanas”.

Otro momento controversial para Sergio Micco se produjo cuando el presidente de la Cruz Roja en Chile, Patricio Acosta, aseguró que la cifra de heridos en movilizaciones entregada por el INDH no calzaba con los datos que tenía ese organismo.

“Las cifras que dio el Instituto Nacional de Derechos Humanos de heridos, de 1.570 (heridos) quedaron cortas, se quedaron cortos. Son más de 2.000, 2.500”, aseveró en su momento el directivo de la Cruz Roja chilena.

Acosta indicó que el criterio del Instituto no sumaba a heridos leves, afectados por gases lagrimógenos, cortes o golpes. Sostuvo que “hay muchos atendidos que no van al puesto ni a los hospitales por temor a quedar detenidos”, y recalcó que “por lo tanto, la cifra (de heridos) creo que es mayor”.

En medio de todas las polémicas en torno del director del INDH, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos emitió un comunicado en el cual se señaló: “Sergio Micco ha dañado la seriedad y credibilidad del Instituto Nacional de Derechos Humanos, ha ofendido a las víctimas y sus familias, se ha situado en la vereda opuesta al mandato legal que debe observar desde su condición de director de esa institución. Debe renunciar porque no cumplió con su deber, que es defender a las víctimas de violaciones a los derechos humanos por parte del Estado. Debe renunciar por salirse de las normas y pretender limpiar  la imagen del gobierno represivo”.

Para la entidad, las fuerzas represivas, incluido el Ejército, dejaron hasta ahora “un saldo de víctimas que dan cuenta del uso irracionalmente violento de los efectivos policiales”. La AFDD sostuvo en su comunicado que todo eso “no son excesos, no son accidentes, no son improvisaciones, son lisa y llanamente el resultado de la acción de un Estado terrorista y criminal que trató de reeditar las peores prácticas de la dictadura al decretar Estado de Excepción Constitucional y toque de queda”, en contraste con criterios expuestos por Micco.

Las críticas y dudas en torno del titular del Instituto Nacional de Derechos Humanos surgieron desde el momento que, hace meses, reemplazó en el cargo a Consuelo Contreras, y se le señaló como un personero conservador, que se había opuesto a derechos de las mujeres, que estaba marcado por su militancia en el sector más derechista de la Democracia Cristiana y que no tenía un real compromiso con temas de derechos humanos.

Precisamente bajo ese perfil, logró llegar a director del INDH con los votos de la derecha y el respaldo tácito del gobierno de Sebastián Piñera.

Micco continuará en el puesto hasta el 2022, si es que su gestión no termina de provocar un problema serio que lo obligue a salir o los consejeros del Instituto lo saquen.