Necesitamos una nueva norma que regule a este Estado, necesitamos y lucharemos por una nueva constitución.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

 

27/10/2019. ¡Chile despertó! Es la consigna coreada por millones de chilenos/as en estos días de intensas movilizaciones. A nosotras/os, militantes de la causa popular, no sólo nos corresponde constatar el hecho, precisar su exacto alcance, conocer qué mira este Chile que despierta, elementos que sin duda nos posibilitarán un mejor análisis de la crisis; pero el esfuerzo central debe estar orientado a incidir en el movimiento con el objetivo de resolver en favor de los intereses de la inmensa mayoría del pueblo, objeto de los abusos de este sistema, la contradicción principal que está planteada: neoliberalismo o democracia.

El escenario principal, no el único, en el cual se resolverá esta crisis, es sin dudas la calle, donde se encuentra el pueblo movilizado. Este gobierno, expresión política de las clases dominantes, buscará construir un tinglado más favorable a sus intereses, para lo cual recurrirá a todos los subterfugios que le entrega el control del Estado y en este cometido contará con el apoyo o complicidad de quienes son favorecidos o se sienten cómodos en el actual estado de cosas. Ya lo ha intentado hacer con el llamado a diálogos truchos, del cual se han hecho parte cúpulas políticas desconectadas del sentir popular,también desconociendo a los actores sociales depositarios del sentir de las masas o intentando estos días hacer aprobar en el congreso sus proyectos de ley para consolidar sus privilegios. Así entendido, el movimiento popular debe asumir una táctica, donde no renunciando a ningún instrumento posible, le posibilite generar una correlación de fuerzas que resuelva el conflicto a su favor. En esta dimensión es clave el factor subjetivo, que entre otros elementos lo conformala  organicidad del movimiento, incluida allí la consistencia y vinculación que tenga el o los partidos políticos que buscan hacer dirección del mismo.

La situación  actual puede ser observada desde dos perspectivas: como una situación puntual, de tiempo limitado en consecuencia, en la cual se desatará uno o varios nudos de conflicto y también paralelamente como un proceso, el cual culminará con avances o retrocesos parciales, una posible re configuración de fuerzas y su permanencia (con periodos de latencia y expresión) por un tiempo más prolongado, hasta que uno de los sectores en conflicto tenga la capacidad para imponerse.En todo caso, lo cierto es que acá no hay empates prolongados, en la coyuntura y en el proceso el movimiento popular debe emplear todos sus recursos para avanzar, de no hacerlo la reacción de los actuales detentores del poder será drástica para imponernos su sistema de dominación neoliberal por algunas décadas más. Es en definitiva la expresión de la lucha de clases.

La necesidad del momento es mantener la movilización popular, trabajar para que la dirección central del movimiento esté radicado en la coordinación unidad social, fortaleciendo su capacidad con la incorporación de nuevos actores, dialogando y coordinando  desde allí con los sectores políticos proclives a las transformaciones, elaborando una plataforma programática mínima inclusiva y ordenadora de las aspiraciones por las que hoy el pueblo se moviliza. Hay algo que resulta nítido: los/las  chilenas/nos despertamos de la pesadilla del mercado, que controlado por unos pocos, es el dios que le asigna precio a todo nuestro existir y esto se traduce en decir que el agua o la salud, la educación, etc , independiente que sean bienes a producir, no puede ser el mercado su único controlador, como tampoco el fútbol en manos de sociedades anónimas, o la cultura. Necesitamos una nueva norma que regule a este Estado, necesitamos y lucharemos por una nueva constitución.