Neoliberalismo o Democracia ha sido la traducción de este dilema. Aquí no caben las ambivalencias.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

21/10/2019. Vivimos momentos especiales. Somos testigos y partícipes de una jornada nacional de movilizaciones sociales, que rompe los marcos de expresión habituales en estas tres últimas décadas. Muchos hablan de estallido social y se interrogan por sus causas. Es sin duda la acumulación de demandas insatisfechas, de desigualdades de todo orden, de aspiraciones frustradas generadas a partir de ofertas electorales irresponsables (basta recordar los tiempos mejores), de un período durante el cual se ha promovido el consumismo y el individualismo como valores a cultivar y ambas categorías valóricas confrontadas a la  realidad se diluyen : el individuo solo carece de redes de apoyo y su capacidad de consumo se consume en su miserable ingreso económico.

En lo puntual, asombra la ineptitud de las autoridades del actual gobierno. No se trata únicamente de su carencia de criterio al fabricar un estado de emergencia, escalando un conflicto de carácter subalterno: la evasión de pago en el servicio Metro realizado por estudiantes de educación media(una falta si se la quiere clasificar) a un conflicto con los sectores mayoritarios de la sociedad, que vieron en la respuesta gubernamental- en lo central represión y manipulación informativa, la misma respuesta que han tenido las diferentes demandas sociales durante estos últimos años. Se ha hecho evidente la crisis social-política y el gobierno,con los partidos que le respaldan, responde a ella con estados de excepción incluyendo toque de queda. No se puede desechar que las afiebradas mentes de algunos de ellos atesoren la pretensión de incrementar la represión, ahora dirigida selectivamente a dirigentes sociales y políticos, en la intención de despejarse el camino para seguir implementando su desgastada agenda.

La espontaneidad de estas jornadas de protestas sociales, conlleva desbordes de grupos minoritarios de manifestantes, lo cual es amplificado por los medios de comunicación con la clara intención de escamotear los verdaderos motivos de ellas. El accionar descontrolado de estos grupos puede generar dificultades serias, particularmente en sectores populares( ausencia de centros de abastecimiento por ejemplo) pero además le da a la reacción la ocasión para repetir la vieja táctica de identificar al enemigo como alguien propio. Es lo que están haciendo los noticieros de la TV, incentivando a los pobladores a defenderse de posibles ataques de otros pobladores. Ya lo hacían en tiempos de las protestas contra la dictadura y hoy repiten la fórmula, con la intención de abortar el actual movimiento. El llamado del conjunto de organizaciones sociales más importantes del país, incluida la CUT, coordinadas bajo el nombre de Unidad Social, a un paro nacional para el próximo miércoles 23, se debe convertir en una instancia para forjar una organización mayor del pueblo, con un primer importante objetivo: que las fuerzas armadas vuelvan a sus cuarteles.

El muy parcial logro, que el gobierno retrotraiga la tarifa del Metro Santiago a los valores anteriores, no resuelve los problemas por los cuales la gente de moviliza, en Santiago y menos en regiones. Lo central que está en discusión desde hace algunos años en Chile y que tiene  expresión en las actuales jornadas, es cuál es el modelo de desarrollo a seguir: el actual, un esquema neoliberal regido en lo central por las variables económicas de un mercado controlado por unos pocos o un sistema que respete los derechos de la gente y preserve el medio ambiente. Neoliberalismo o Democracia ha sido la traducción de este dilema. Aquí no caben las ambivalencias. La conducta de la bancada Comunista de negarse a discutir cualquier proyecto de ley que envíe el gobierno mientras los militares sigan reprimiendo en las calles, denota la decisión de apostar nítidamente por la democracia.