Es un general muy torpe o es un general muy capacitado y astuto. Bien formado en los conflictos de quinta generación.

Caupolicán Nilo. 21/10/2019. Un general al mando de Santiago, Jefe de Educación y Doctrina, dice el mismo que tres mil militares se sumaron a nueve mil carabineros para controlar Santiago. Suponiendo que todo ser humano duerme, deben ser menos en cada jornada.

Hay toque de queda y aún así queman en la noche del sábado al domingo, estaciones de metros. Saca militares que se portan respetuosamente en Plaza Italia y la prensa habla de que aguantan provocaciones.

En La Pintana durante más de tres horas saquean un supermercado, al frente de un recinto de la Policía de Investigaciones y a dos cuadras de la 41 comisaría de Carabineros. Canales de televisión transmiten en vivo saqueos y no llegan las fuerzas de orden.

Ó es un general muy torpe o es un General muy capacitado y astuto. Bien formado en los conflictos de quinta generación.

La forma en que este gobierno con las FFAA de por medio es dejar que se expanda la destrucción. Crear pánico y un descontrol suficiente que termine por desvirtuar al estallido social que expresa el profundo descontento de una sociedad abusada. La vieja idea de dividir para vencer, propiciará que chilenos asustados peleen contra chilenos descontentos.

No es torpeza por qué si lo fuera debiese ser removido por qué sepamos Santiago no está bajo control. No pueden salir a matar como lo hicieron en una época sin internet y redes sociales, pero pueden dejar que todo el descontrol mate la legitimidad de las aspiraciones de cambios sociales.

Es así, una guerra de nuevo tipo para mantener el sistema de siempre. Mientras un periodista del trece con tono intelectual preocupado, dice que es un ataque coordinado. Puede ser pero ¿quién los coordina?

No es tesis conspirativa, está en el manual de operaciones psicológicas que explica el modo de guerra actual en cualquier portal de información militar.

El campo de batalla es la opinión pública. Ahí se lucha esta guerra. Los norteamericanos descubrieron que no perdieron la guerra de Vietnam en la selva, sino en los noticieros de televisión que cada noche mostraban en cada hogar de Norteamérica, la muerte de miles de muchachos gringos y sin sentido de esa guerra. A partir de allí, la guerra se gana en los medios.

Nadie se acuerda de las armas de destrucción masiva en Iraq o el crimen de Catrillanca. Cualquier cosa justifique una mayor intervención y paralizar el descontento ciudadano es legítima para quienes defienden sus intereses y sus operadores mediáticos y militares.

Apuestan al pánico y los medios, los de TV en especial, son parte de esa ruin estrategia.

Este es un general de nuevo tipo, para un nuevo tiempo y sus propios conflictos.