Hay quienes dicen que a lo mejor algo de razón podría acompañar a este Moreno de la patria de Olmedo. Quizá creyó en Correa hasta que llego al gobierno, y allí pudo comprobar hechos incompatibles con su ética.

Gustavo Espinoza M.

Periodista

14/10/2019. Suele decirse aquello de “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Pues bien, Martín Vizcarra, después de haber ganado la adhesión ciudadana poniendo candado al esperpento formal denominado “Congreso de la República” , ha puesto en riesgo su imagen enviando nada menos que un “saludo” al Presidente del Ecuador, Lenin Moreno, cuya barba está hoy siendo cortada por la voluntad de millones de pobladores de ese hermano país.

Porque han sido millones, en efecto, los que se han volcado a las calles virtualmente en toda la República para repudiar a un Mandatario que no ha hecho otra cosa que zurrarse en sus propias promesas y compromisos electorales. Luego de haber sido electo por un Movimiento Ciudadano que lo encumbró primero como Vicepresidente de Rafael Correa y luego como Presidente, el señor Lenin Moreno cambió de bando, y se puso del lado de los adversarios del pueblo. Hoy es un fervoroso gonfalonero del Fondo Monetario y el Banco Mundial, lo que ha desatado la justa ira de la población de Guayas.

Es cosa, simplemente, de revisar archivos para darse cuenta del calibre de las adhesiones que este Moreno lanzaba antes, durante y aun siete meses después de los comicios que lo honraran como Mandatario de su país y que no tenían más propósito que exaltar la figura de Rafael Correa, el hombre de la Revolución Ciudadana, y al que hoy denigra sin rubor.

Hay quienes dicen que a lo mejor algo de razón podría acompañar a este Moreno de la patria de Olmedo. Quizá creyó en Correa hasta que llego al gobierno, y allí pudo comprobar hechos incompatibles con su ética. Por eso cambió. Si así hubiese sido, el desenlace habría sido otro. Luego de “denunciar” al ex Presidente, hubiese corregido sus errores y edificado unas versión más legítima y coherente del movimiento que lo hizo Mandatario. Pero no procedió así.

Simplemente cambió de bando y nadó hasta la orilla opuesta para, desde allí diseñar un gobierno distinto al que él mismo se había propuesto. Tirando la cuerda, y más al extremo, pactó con el Fondo Monetario y el Banco Mundial, comprometiéndose a restaurar en su país el “modelo Neo Liberal”.

No era ese su compromiso electoral. Era el inverso. Al decidir, entonces, su “nuevo rumbo” Moreno no buscaba hacer un gobernó mejor que el de Correa –corrigiendo sus “fallas” supuestas- sino recular, retroceder a etapas ya superadas en la vida ecuatoriana y abrir camino a los enemigos de su pueblo. A ellos, les extendió la mano.

Por donde se le mire, entonces, Moreno es un “converso”, un hombre que se traicionó a sí mismo, y que traicionó, además, al pueblo que lo eligió con la esperanza de avanzar con los ideales de la Revolución Ciudadana, a la que se debía. Por eso hoy concita el masivo repudio de su población. Se ha convertido, en poco tiempo, en un personaje pintoresco.

Los que votaron por él, lo escupen. Y lo que lo rechazaron en las urnas, lo adulan para que “no se sienta solo”. Hoy, solo o “acompañado”, este Moreno no podía estar peor. Sus amigos lo abandonaron, y sus enemigos lo rodearon ¿Cómo habrá de acabar? Más pronto de lo que suponía, en primer lugar. Y masivamente rechazado por la población, que ya lo obligó a abandonar sus predios oficiales en busca de un “lugar seguro”. Triste fin para su pequeña historia.

La lucha del pueblo ecuatoriano, luce heroica. En la acción, se han convocado todas las fuerzas. Nadie se ha puesto a pelear reivindicando su propio liderazgo. Todos, han sumado fuerzas para alcanzar una victoria que luce cercana. La Confederación Nacional de Nacionalidades Indígenas, la CONAIE, las centrales sindicales, los organismos estudiantiles, las entidades de cultura, las organizaciones feministas, los colectivos sociales, los Partidos Políticos progresistas y Revolucionarios, todos; se han dado cita y pelean en la calle para derrotar al Fondo Monetario Internacional y a su paquete Neo Liberal. Incluso sectores de la Fuerza Armada y de la Policía, se han sumado a la causa.

El Paro Nacional -que ha seguido a las gigantescas movilizaciones sociales- es ahora el arma de lucha de la población organizada. Y se siente en ciudades y poblados en los que la gente no quiere volver al pasado de inestabilidad y desgobierno. Hoy se recuerda, en efecto, que en el primer tramo del siglo XXI, Ecuador tuvo 7 Presidentes en solo año y medio, hasta que llegó la Revolución Ciudadana. Rafael Correa puso orden y su Partido ganó las elecciones con Lenin Moreno, que ahora volvió al caos. A él, ya le cortan las barbas

El Presidente Vizcarra, con un nuevo Canciller, pudo –y debió- haber tenido una actitud más prudente y más sensible en torno al tema. Después de todo Ecuador es un vecino y si ahora vive convulso, eso afectará, tarde o temprano, a toda la región.