El gobierno de Salvador Allende fue objeto de expectativas y opiniones a nivel internacional, concitó la mirada del mundo desarrollado y subdesarrollado.

Alex Soza Orellana. Partido Comunista de Chile en Cuba. 09/10/2019. Este 9 de octubre se cumplen 50 años de la creación de la Unidad Popular, una coalición de partidos, movimientos y organizaciones políticas que llevaron a la presidencia de la República de Chile al Dr. Salvador Allende Gossens. Allende , como es conocido,  gobernó en base a un Programa Popular, con 40 primeras medidas, por un periodo de unos mil 42 días hasta ser interrumpido violentamente por un golpe de estado cívico militar el 11 de septiembre de 1973, cuando murió heroicamente defendiendo dicho gobierno, el mandato popular, su programa, que el pueblo chileno le encomendó llevar adelante. Indudablemente ha sido el gobierno más democrático de la historia de Chile.

La Unidad Popular no fue un proceso espontáneo, fue el fruto de largos años de lucha social, de movilización social, de organización de las masas populares, una lucha de partidos, organizaciones políticas y sociales, como también de organizaciones obreras, gremios y  sindicatos, de estudiantes, de intelectuales y campesinos que fueron conformándose en el propio contexto del desarrollo de la cuestión social en Chile, de las contradicciones entre ser más pobre, mas explotado, reprimidos, agredidos, masacrados, ser perdedores y los ganadores, los explotadores, nacionales y extranjeros, cada vez más ricos, además de las contradicciones no excluyentes entre estas propias organizaciones, en las diferencias estratégicas, en el qué hacer, el cómo hacer las cosas y hasta con quién hacer, que persisten y persistirán todavía. Factores propios del proceso dialectico de ir avanzando y que en definitiva el acuerdo, el consenso entre una y otra permitieron y deben permitir una convergencia unitaria amplia para lograr el objetivo de retomar las riendas del destino de Chile, cosa pendiente, interrumpida, el llamado a “abrir esas grandes alamedas”, para romper los candados que aprisionan la democracia en nuestra sociedad.

Podríamos situar el inicio de este proceso, un proceso de construcción de unidad y fundamentalmente de la clase obrera, allá por los finales del siglo 19, allá con los primeros manifiestos de la Sociedad de la Igualdad, de la Mancomunales, de la Sociedades Mutuales, organizaciones que dieron historia y memoria en el norte de nuestro país. El primer referente unitario más evidente del siglo 20 es sin duda el Frente Popular. El triunfo de esta coalición, en 1938,  llevó al maestro radical Pedro Aguirre Cerda a la presidencia, fue un hito que marca una mayor radicalización del movimiento popular, del movimiento obrero y las capas medias, en donde los protagonistas de este proceso son el Partido Comunista y una parte del Partido Socialista. Este último elemento va a ser una constante en el proceso que llevó al triunfo a la Unidad Popular el 4 de septiembre de 1970, la base fundamental que sustentó las candidaturas de Allende, en 4 oportunidades, la unidad socialista-comunista. Hay que señalar que Allende no tenía el apoyo amplio de su partido, el que en base a sus proyectos, incluso, se dividió más de alguna vez, o el propio Allende se marginó de él. Este último trecho en camino de la victoria popular comienza en 1952, primera postulación de Allende con el Frente del Pueblo.  El Frente Popular ya había terminado en 1946, con la traición del presidente González Videla, que traicionó sus compromisos, expulsó a los comunistas del gobierno e impuso la nefasta “Ley de Defensa de la Democracia” que ilegalizó al Partido Comunista.

Toda esta experiencia no restó fuerza y conciencia para conformar la unidad de las fuerzas transformadoras. Siguieron los paros, huelgas y otras manifestaciones con las consecuentes acciones de represión. Salvador Allende nuevamente fue candidato en 1958, y fue vencido por Jorge Alessandri Rodríguez por escasos votos. Así, en este andar se constituyó posteriormente  el FRAP, Frente de Acción Popular, con gran adhesión de los sectores de izquierda , progresistas y reformistas y ante a este creciente nuevo empeño para las elecciones de 1964se dio una suerte de unidad de la derecha con la democracia cristiana (PDC) y salió elegido ampliamente Eduardo Frei Montalva, para el beneplácito de intereses foráneos , norteamericanos, que financiaron ostensiblemente su campaña, con un programa populista, con una revolución en libertad, con una reforma agraria y una chilenización del cobre que promovió, cazó, el apoyo de amplios sectores populares, intelectuales y clase media. Todo esto también reforzado por una intensa campaña propagandista de terror, anticomunista, a través del periódico El Mercurio. Situaciones enmarcadas en la conocida estrategia imperialista para las Américas, la Alianza para el Progreso. Es de recordar que este partido, PDC, ha tenido y mantiene una base importante de sectores de obreros, trabajadores y sectores progresistas.

Pero los problemas no se resolvieron para este sector trabajador y campesino que apoyo a Frei, hubo avances en la Reforma Agraria, no tanto en la chilenización. La burguesía nacional si logró importantes beneficios al consolidar la asociación con los capitales monopólicos internacionales, las multinacionales. Las movilizaciones populares, paros nacionales, de trabajadores, de estudiantes y campesinos se mantuvieron en alza y propiciaron la gestación de la Unidad Popular, UP.

Esta vez, la unidad se dio de forma más amplia, a partir de los esfuerzos siempre unitarios del Partido Comunista (PC) y siempre con el Partido Socialista (PS). Se adhirieron el Partido Radical, (PR), el Movimiento de Acción Popular Unitario (API), el Partido de Izquierda Radical, la Acción Popular Independiente. El Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU), formado por un grupo de “rebeldes” fundamentalmente jóvenes cristianos que abandonaron el Partido Demócrata Cristiano (PDC), también se adhirió el PADENA, Partido Democrático Nacional. Posteriormente después del Triunfo del 4 de septiembre de 1970 se unió también La Izquierda Cristiana (IC) del mismo origen. Todos con el compromiso de elaborar un programa y luego designar el candidato presidencial.

En primer lugar se gestó un programa básico, expresión colectiva importante, para consolidar esta unidad, que salió a la luz el 17 de diciembre de 1969.Lomásdifícil fue la designación del candidato, el candidato presidencial de la UP. Obviamente todas las organizaciones tenían designado sus opciones, así el Partido Radical tenia a Alberto Baltra, el MAPU designó a Jacques Chonchol, el API a Rafael Tarud, el Partido Comunista hizo lo propio con Pablo Neruda, el Partido Socialista con muchas dificultades internas no tenía la intención de volver a levantar una cuarta candidatura de Salvador Allende y era Aniceto Rodríguez el precandidato presidencial de los socialistas, era el presidente del PS, los dos lanzaron su precandidatura. Sin embargo, y luego de algunas giras de ambos por las bases del PS, Aniceto constató que Allende todavía tenía apoyo popular, bajó su precandidatura y en reunión del CC del PS se designó a Allende , por escasos votos, como candidato presidencial de los socialistas. Se terminó el año 1969 con un programa aprobado por todos los integrantes de la UP, su Comité Coordinador, sin un candidato único. El 22 de enero de 1970, tras la bajada de las candidaturas del MAPU, PR, API Y PC, salió “humo blanco”, Allende era el candidato presidencial de la Unidad Popular.

Desde ese mismo día con rayados en murales por las Brigadas Ramona Parra y Elmo Catalán se inició una intensa campaña, atrasada, con muy poco tiempo. A un ritmo vertiginoso se recorrió el país, en el Tren de la Victoria, en multitudinarios actos, manifestaciones con decisivas expresiones culturales, recitales, peñas, poesía, teatro, una campaña con un gran componente juvenil, con un Allende rejuvenecido a pesar de las reticencias de algunos escépticos.

Las últimas manifestaciones en Santiago llegaron al millón de personas. Todo esto frente a la feroz campaña de sus opositores, campañas de mentiras y terror con el claro favoritismo de ser los dueños de los más importantes medios de comunicación. Con Allende se construía un gran movimiento popular, consciente de los problemas políticos y sociales que se daban en el país y que eran necesarios cambiarlos, transformaciones de fondo. Elementos que se reflejaban en el Programa Popular de Gobierno. Un componente político importante y decisivo también fue la creación de los Comités de Base de la UP, que merece un análisis aparte como expresión unitaria de poder político y social en la base, en el barrio, en la población, en el centro de trabajo o de estudio, en ese instante se crearon unos 15 mil Comités con la integración de todas las fuerzas que se adhirieron a la UP.

El programa popular permitía avanzar. Las grandes transformaciones pasaban por nacionalizar el cobre, principal fuente de sustento del país, el salario de Chile como se definió también, la reforma agraria, las formas de participación popular, hacer que la gente se sienta protagonista de ese proceso, de ser gobierno, ejecutores del programa, en resaltar la cultura como elemento importante del desarrollo humano, al alcance de todos, la educación, la salud para todos, el trabajo digno, creador, los trabajos voluntarios, consolidar un país soberano, solidario, integrado a los países de la región con el debido respeto a la autodeterminación de cada nación, la no injerencia en asuntos internos. En fin el proyecto tenía los objetivos necesarios para cambiar cosas en ese Chile testigo de su historia reciente, de una historia de dependencia económica foránea, historia de perdedores, de explotados, de saqueo de sus principales fuentes de riqueza. Quieran o no quieran sus detractores el programa se fue cumpliendo y el principal garante de ello fue precisamente el Compañero Presidente, Salvador Allende. Sin dudas no era un programa completo, pero además de noble, humano, solidario, era realizable. La historia da razón de ello. Allende tenía la fe y la esperanza, además de la fuerte convicción política e ideológica, suficiente para llevarlo adelante y defenderlo con su vida.

La Unidad Popular y el gobierno de Salvador Allende fue objeto de expectativas y opiniones a nivel internacional, concitó la mirada del mundo desarrollado y subdesarrollado, de las fuerzas progresistas y no progresistas. La Unidad Popular es, y ha sido, un referente necesario para nuevos empeños, y no solo en Chile. No se trata de volverla a construir, se trata de analizar bien, lo bueno, lo malo y lo feo de este proceso y seguir evaluando los inexorables saltos en calidad y en cualidades, circunstancias, nuevas. La unidad de las fuerzas de izquierda, progresistas, democráticas, es el elemento vital para ello frente al mundo actual, con gobernantes dominados por valores humanos tan negativos como la mentira, la insolencia, la burla, la hipocresía, la prepotencia, el chantaje, la impunidad, y una larga lista de inmoralidades más.

Sin obviar la mano del imperialismo, del imperialismo norteamericano, de su gobierno, del pentágono, de la CIA, del FBI, de las instituciones económicas y financieras internacionales, del Banco Mundial, de la burguesía nacional, de las fuerzas armadas chilenas, ejército, marina, aviación y carabineros en la interrupción violenta, criminal, del gobierno de la Unidad Popular, lo que falló en todo caso fue precisamente eso, la unidad, todo marchó bien hasta que se quebró ese bloque unitario. Cómo, cuándo y quienes propiciaron este hecho son temas que se han abordado bastante por los protagonistas y observadores, y muchas “mea culpa”. Sólo hay que tener en cuenta quiénanaliza y dónde está ahora, para encaminar una explicaciónreal de esta proeza que cumple 50 años de echada a andar. Sustancia necesaria para los combates futuros, en eso Allende tenía una fe absoluta, tener fe en ello, en que se abrirán las grandes alamedas, es el mejor homenaje a nuestro Compañero Presidente.