Paro Nacional de organizaciones sociales fue respondido con represión y estado de excepción. Alza en costos para ecuatorianos por préstamo del FMI. Medidas similares a las de Macri y Piñera.

Agencias. Gonzalo Magueda. Periodista. 03/10/2019. El gobierno del conservador Lenín Moreno decretó alzas de precios, sobre todo en combustibles, para obtener un crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) ante una crisis económica por el mal manejo gubernamental. Eso provocó un estallido social con miles de personas saliendo a las calles en al menos cuatro ciudades del país y cientos intentando llegar al palacio presidencial en Quito, la capital del país.

Frente a la respuesta ciudadana, expresada sobre todo por organizaciones de transportistas, choferes, estudiantes y trabajadores, junto a colectividades políticas y sociales, Moreno respondió con alta represión y la imposición por 60 días del estado de excepción.

El transporte ha estado suspendido, no hay clases en ningún nivel, hay barricadas, marchas, disturbios, enfrentamientos en varias ciudades y se ha visto un fuerte accionar represivo de la policía.

La medida de Lenín Moreno de recurrir al FMI es similar a la que recurrió el mandatario argentino, Mauricio Macri, quien también encara multitudinarias manifestaciones sociales y de trabajadores, en un país donde subieron los precios, creció la pobreza y aumentó el desempleo. Son “paquetazos” neoliberales que están implementando gobiernos de derecha. Además, Moreno está impulsando reformas laborales y tributarias como lo hace su par chileno, Sebastián Piñera.

Ante el estallido social, el Presidente de Ecuador respondió con alta represión y una actitud hostil y agresiva ante organizaciones de transportistas, estudiantiles y sociales. “¡Mejor acójanse a las consecuencias!” les dijo el mandatario e indicó que quienes protestan por alzas de precios y el acuerdo con el FMI pretenden “desestabilizar al Gobierno democrática y legalmente constituido”.

La policía reprimió hoy con gases lacrimógenos y gas pimienta a manifestantes en las inmediaciones del Palacio Presidencial de Carondelet en abierto desafío al estado de excepción que decretó el gobierno de Lenín Moreno para contener las protestas por el alza de combustibles de hasta 123% para cumplir un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los manifestantes arrojaron piedras y bombas incendiarias a la fuerza pública. Durante los incidentes, fotógrafos de medios nacionales fueron agredidos.

Las protestas en las que participaron transportistas también impidieron que tripulantes y pasajeros llegaran al aeropuerto Mariscal Sucre, al este de la capital, donde varios vuelos tuvieron que ser cancelados.

Hacia el mediodía, cientos de estudiantes universitarios protagonizaron una marcha que intentó llegar a Carondelet, pero unas calles antes fueron bloqueados por escuadrones policiales y carros antimotines, a los cuales atacaron con piedras mientras eran repelidos con gas pimienta. Se reportaron 19 detenidos, aunque todavía no hay una cifra oficial de heridos.

Con el estado de excepción, el gobierno está facultado para suspender o limitar derechos como el de la libre movilidad o imponer la censura previa para la prensa. También autoriza disponer el cierre de puertos, aeropuertos y pasos fronterizos.

Los transportistas pararon en varios puntos y universitarios salieron a las calles en Quito en el marco de la mayor huelga en Ecuador desde 2007, cuando asumió el izquierdista Rafael Correa (2007-2017), cuyo sucesor y Lenín Moreno se distanció de él tan pronto asumió el poder. “Exigimos la derogatoria del decreto del presidente porque eliminó los subsidios y nos afecta a todos con el alza de la gasolina”, afirmó en declaraciones exclusivas a Prensa Latina el gerente de la Cooperativa Galaxia, José Alejandro Sánchez.

También se suspendieron clases en el país. En Quito los autobuses y taxis dejaron de circular. Miles de ecuatorianos hicieron largas caminatas o viajaron apiñados en vehículos particulares por la huelga de cooperativas de transporte público, taxis y camiones.

La situación se repitió con más o menos intensidad en ciudades como Guayaquil, Ibarra, Cuenca y Ambato, entre otras en rechazo al aumento de los combustibles que eran los más baratos y más utilizados en Ecuador.

El jueves el galón americano de diésel pasó de 1.03 dólares a 2.30 dólares y la de gasolina corriente de 1.85 a 2.40 dólares, por lo que organizaciones de indígenas y sindicales también prevén protestar contra el gobierno.

Los precios quedaron sujetos a los del mercado una vez que Moreno eliminó los subsidios para esos combustibles, que demandaban unos mil 300 millones de dólares anuales. Hace un año liberó el de la gasolina premium, que ahora cuesta 3.15 dólares el galón.

La medida es parte de reformas tributarias y laborales que el Ejecutivo impulsa en función del acuerdo con el FMI para conseguir créditos por 4.209 millones de dólares.

El sector del transporte demanda que se dejen sin efecto los aumentos o que haya compensaciones económicas.

El ministro responsable de esa área, José Martínez, señaló que se analiza ajustar “levemente” los pasajes de autobuses provinciales, mientras que la revisión de las tarifas urbanas corresponde a los municipios.

Otros organismos multilaterales también entregarán 6.070 millones de dólares en préstamos a Ecuador, que por falta de liquidez ha emitido bonos de deuda por más de 10.000 millones de dólares. Su pasivo externo trepó a 39.491 millones de dólares (36.2 por ciento del PIB) en julio, creciendo en casi 47 por ciento en el actual gobierno.