El organismo al actualizar sus proyecciones sobre la evolución de la economía mundial, calificó el escenario global como “las tasas de crecimiento anual más débiles desde la crisis financiera”.

Hugo Fazio. Economista. 02/10/2019. El último informe en el trimestre de los principales organismos internacionales sobre la evolución de la economía global fue el entregado a mediados de septiembre por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) actualizando las cifras de su última proyección anual. Su economista  jefe, Laurence Boone, las definió como “las tasas de crecimiento anual más débiles desde la crisis financiera”, reduciendo su estimación para el presente año a 2,9%, después de haber alcanzado un 3,6% en 2018 y proyectando el de 2020 en 3%. “La economía global –señaló- afronta serios vientos en contra y el lento crecimiento se está consolidando de una forma preocupante”. Esta se expresa en que este lento crecimiento no se convierta en la nueva normalidad. “Nuestro temor –señaló el documento- es que estamos entrando en  una era que el crecimiento se quede atrapado en un nivel muy bajo (…) peligroso para el crecimiento y, obviamente, para el empleo” (20/09/19).

 

OCDE: Previsiones sobre la economía global

(Fuente: OCDE. En porcentajes de crecimiento)

  2018 2019 2020
Mundo 3,6 2,9 3,0
Zona Euro 1,9 1,1 1,0
Alemania 1,5 0,5 0,6
Francia 1,7 1,3 1,2
Italia 0,7 0,0 0,4
Reino Unido 1,4 1,0 0,9
Japón 0,8 1,0 0,6
EEUU 2,9 2,4 2,0
China 6,6 6,1 5,7
México 2,0 0,5 1,5
Rusia 2,3 0,9 1,6
India 6,8 5,9 6,3
Brasil 1,1 0,8 1,7

 

El informe consideró que las perspectivas globales son “cada vez más frágiles e inciertas”. Constatando la contracción experimentada por el comercio global. Las recomendaciones de la OCDE son: poner fin a las guerras comerciales, aumentar la inversión pública y privilegiar las políticas fiscales y estructurales, y no concentrarse únicamente en las monetarias, cuyos efectos han sido muy limitados. Se hace cada vez más evidente de que en circunstancias como las actuales las políticas monetarias presentan notorias insuficiencias.

“Hay un hecho que complica la aplicación de remedios eficaces –editorializo El País-: la política monetaria es insuficiente para afrontar esta desaceleración. Por una razón simple: por debajo de un límite mínimo, que ya se ha alcanzado, las rebajas adicionales de los tipos de interés no tienen efectos reactivador alguno. La financiación es barata, pero la inversión no solo no crece sino que en algunos casos decrece, la decisión de invertir ya no es sensible al coste del dinero. Los gobiernos y las instituciones supranacionales (…) tienen que aceptar sin reservas que hay que estimular la economía con decisiones de políticas presupuestarias y de inversión y obrar en consecuencia. Lo que entre 2015 y 2018 era una recomendación vehemente es hoy una reclamación perentoria” (21/09/19).

Entre los países que considera -ya que por tratarse en un informe intermedio entre sus dos proyecciones anuales se refiere en particular a algunos de ellos- destaca la desaceleración de la zona euro mayor al promedio en 2019 con relación al año anterior. A Italia la considera sin crecimiento, lo que significa la continuidad del cuadro de estancamiento que experimentó en el último lustro, y a Alemania le estima un incremento de solo 0,5%. Ya el Instituto de Economía Mundial de Kiel ha adelantado su ingreso en recesión durante el año. Para el Reino Unido su proyección es de 1%, dejando constancia que se efectúa con anterioridad a la fecha anunciada hasta ahora para el Brexit del 31 de octubre, pero adelantando que un Brexit sin acuerdo conduciría a un mayor debilitamiento de la economía mundial.

El indicador de producción manufacturera de la eurozona de septiembre mostró un cuadro de contracción por octavo mes consecutivo. El índice promedio de la región, publicado por IHS Markit, fue de 50,4 puntos, cuando bajo cincuenta indica contracción, siendo el de Alemania extraordinariamente bajo 41,2. “Las cifras de la manufactura –comentó Phil Smith, economista de IHS Markit- son simplemente horribles. Toda la incertidumbre –añadió- en torno a las guerras comerciales, el panorama para la industria automotriz y el Brexit están paralizando las órdenes en septiembre –agregó- experimentando el peor desempeño del sector desde lo peor de la crisis financiera en 2009” (24/09/19).

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, luego de una reunión con el primer ministro británico, Boris Johnson, sin progresos, en un discurso ante el parlamento europeo advirtió que para la fecha del Brexit “queda muy poco tiempo” (…). El riesgo de que no haya acuerdo –constató- es muy real”. La mayoría de los europarlamentarios aprobaron una resolución, que no es vinculante, pronunciándose por prolongar la fecha de salida. Un quiebre brusco, enfatizó Juncker, “podría ser la elección del Reino Unido, pero nunca la elección de la UE” (10/09/19).

El 24 de septiembre los planes de Boris Johnson experimentaron un duro revés cuando el Tribunal Supremo del Reino Unido determinó por unanimidad que la suspensión de sesiones del Parlamento acordada por el primer ministro era “ilegal, nula y sin efecto”. “El consejo del primer ministro (a la reina para que ordenara la suspensión del Parlamento) –señaló textualmente- fue ilegal y ajeno a los poderes del cargo”. En consecuencia, una orden “basada en un consejo ilegal, fue ella misma ilegal, nula y sin efecto, y debe ser suprimida”. Así, explicó la presidenta del Tribunal, Brenda Hale, “no se trató de un cierre rutinario del período de sesiones. Evitó que el Parlamento cumpliera con su papel constitucional durante cinco de las ocho semanas que van desde el fin del receso veraniego al 31 de octubre”. De inmediato el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, anunció una sesión de urgencia de los parlamentarios. “He dado instrucciones a los servicios de la Cámara no para la reapertura de las sesiones, sino para la reanudación del funcionamiento normal del Parlamento” (25/09/19).

“En vista de lo extendido que está la incertidumbre hoy –señaló la economista jefe de la OCDE ante una pregunta periodística-, cualquier cosa que eleve la incertidumbre no es una buena noticia” (20/09/19). Y en ese momento el factor nuevo de incertidumbre global era el ataque a las instalaciones de petróleo de la empresa estatal de Arabia Saudí que afectó a su producción. Fue  el tercer ataque en cinco meses, demostrando la vulnerabilidad de la infraestructura energética de Riad. El ataque fue efectuado a Abqaiq, la mayor planta global de procesamiento de crudo, y a Khurais, el segundo mayor depósito de la empresa petrolera Aramco Saudí. Acción reivindicada por las fuerzas hutíes en Yemen, que libran una larga guerra civil de cuatro años y medio enfrentando a una coalición encabezada por Arabia Saudí, gobierno que al igual del encabezado por Donald Trump responsabilizaron del atentado a Irán, que respalda a las hutíes, los cuales destacaron que contaron con “ayuda local” (15/09/19).

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, inmediatamente de aterrizar en Arabia Saudí acusó públicamente a Irán de haber efectuado “un acto de guerra” en contra de las refinerías. “Ello es un ataque de una escala –enfatizó- que no habíamos visto antes. Este –agregó- fue un ataque iraní”. El gobierno de Irán inmediatamente, en una nota enviada a Washington, reiteró “que no desempeño ningún papel en los ataques”.  Advirtiendo que de adoptarse alguna medida en su contra, Teherán “dará una respuesta inmediata de un alcance mucho mayor que una simple amenaza” (19/09/19). El presidente iraní, Hassan Rohaní, ya había declarado que “el pueblo yemení no puede simplemente quedarse mirando cuando destruyen su país. Defiende su país –agregó- y llevaron a cabo contrataques” (15/09/19). Llamando a los países vecinos a rechazar la injerencia de EEUU en la región.

Hasta ese momento, Donald Trump había comunicado, siempre por Twitter, que había dado instrucciones al secretario del Tesoro de “incrementar sustancialmente las sanciones contra Irán”. Medidas progresivamente de ese tipo viene adoptando Estados Unidos desde mayo de 2018 cuando acordó retirarse del acuerdo nuclear con Irán[1]. Al día siguiente, Pompeo en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), luego de entrevistarse con el príncipe Mohamed Bin Zayed, modificó su discurso, subrayando que la Casa Blanca prefiere “una solución pacífica” con Irán. “Estamos aquí -añadió- para montar una coalición destinada a lograr la paz y una solución pacífica”. Los EAU han ido modificando su política regional. En incidentes producidos en sus aguas territoriales o en las inmediaciones nunca acusó directamente a Irán. Al mismo tiempo, procedió a disminuir sus efectivos en Yemen donde forma parte de la coalición encabezada por Arabia Saudí, que enfrenta a los hutíes.

El 20 de septiembre, Donald Trump hizo pública que la sanción será dirigida en contra del Banco Nacional de Irán, constituyendo  dijo “el mayor impuesto nunca contra un país”. Steve Mnuchin, secretario del Tesoro, destacó que con esta determinación se “cortaron todas las fuentes de fondos a Irán”, incluidos los de riqueza soberana. Detalló que el Fondo Nacional de Desarrollo de Irán, donde se manejan los fondos soberanos, sería también una fuente de recursos para los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica. “Esto significa –destacó- que no llegarán más dineros a los Guardianes de la Revolución” (21/09/19). Con estas determinaciones, según cálculos del gobierno de Trump se estima que más de un 80% de la economía iraní está sujeta a sanciones, restando objetivos más pequeños como algunos exportadores y funcionarios gubernamentales.

Inmediatamente después el Pentágono dio a conocer el envío de tropas a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes, con fines “defensivos”. “El presidente ha aprobado el envió de fuerzas estadounidenses –declaró Mark Esper, secretario de Defensa- que serán de naturaleza defensiva y se centrarán principalmente en la defensa aérea y de misiles”. El jefe de Estado Mayor, Joseph Dunford, acotó que sería un “despliegue moderado”. (21/09/19). “Es impresionante –comentó el analista Ahmed Rashid- que Arabia Saudí no sea capaz de defenderse”, considerando que “ha gastado más en su ejército que cualquier otro país, con la excepción de EEUU, siendo poseedor de un sistema de defensa sofisticado y de misiles” (19/09/19). Ninguno de los 19 drones que participó en el ataque fue derribado.

Arabia Saudí es uno de los mayores países productores de petróleo en el mundo, ocupa el segundo lugar después de Estados Unidos, de allí el temor inicial producido por su disminución de producción, lo cual se fue a los pocos días recuperando. Su empresa Saudí Aramco tuvo en 2018 ingresos por US$356.000 millones y un beneficio neto de US$110.100 millones.

Producción mundial de crudo 2018

(Fuente: AFP: En porcentajes del total)

País % País % País %
EEUU 16,2 Canadá  5,5 Emiratos Árabes 4,2
Arabia Saudí 13,0 Irán  5,0 China 4,0
Rusia 12,1 Irak  4,9 Kuwait 3,2

 

 

[1] Véase, La agresión a Irán”, en TRUMP: guerras económicas e intervencionismo desatado. Ediciones Cenda, 2019, págs. 60-63.