Bruno Rodríguez dijo que “las sanciones de Estados Unidos parecen más un estado de guerra que la relación entre una potencia y una isla pequeña”.

Suremys Pavón Madera. Granma. «Lo que define el estado actual de las relaciones es un fuerte endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero», dice el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, durante una entrevista concedida este martes al vicepresidente de Noticias Internacionales de The Associated Press (AP), Ian Phillips, en las oficinas centrales de la agencia, en Nueva York, días después de su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El tema central de la conversación fueron las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, cuyo mal estado el Canciller cubano definió como una «coyuntura pasajera», dado que prevalece un enfoque ideológico y una motivación política electoral que busca ganar votos, esencialmente, en La Florida a partir de lo que el Ministro calificó como un «cálculo político erróneo» pues la mayoría de los cubanos de La Florida apoyan el avance a la normalización de relaciones y el levantamiento del bloqueo, en especial los más jóvenes.

El Canciller lamentó que no existan canales de comunicación oficiales entre ambas naciones, ni siquiera para asuntos prioritarios como los migratorios, sobre todo ahora cuando el funcionamiento de las embajadas, en ambas capitales, fue afectado por reducciones de personal o por corte de los servicios consulares. Aunque se mantienen áreas de cooperación en el ámbito de aplicación de la ley y la seguridad nacional.

Más adelante subrayó que, aun así, «se ha amenazado a Cuba con medidas aún más extremas de bloqueo si no cambia posiciones que para nosotros son esenciales de política exterior». Pero, como mismo dijera en Naciones Unidas, «no cambiaremos dignidad por petróleo».

Las acciones de bloqueo de los últimos seis meses contra los embarques de petróleo a Cuba no son propias de una situación de normalidad internacional. Estados Unidos amenaza con sanciones a cada buque, compañía naviera, y gobiernos donde están registrados esos buques o esas compañías, así como a las que proveen seguro a la transportación marítima hacia Cuba y a las que a su vez reaseguran a las compañías aseguradoras, denuncia el Ministro.

Explica que debido a que la Isla produce la mitad del petróleo y gas acompañante que necesita; debe importar desde Venezuela y mercados de Europa Oriental y de África Norte. «Cuba está en capacidad financiera de adquirir el combustible que necesita. Si no fuera así, Estados Unidos no se empeñaría en atacar la transportación de petróleo», continuó.

El Canciller señaló que «el bloqueo económico, comercial y financiero está provocando daños humanitarios y daños económicos, y afectando a todas las cubanas y cubanos; a los cubanos que residen en los Estados Unidos y en otros países, y a los propios ciudadanos norteamericanos debido a la prohibición de viajar a Cuba».

Bruno Rodríguez se refirió a que la política estadounidense hacia Cuba se definió en 1960, en un memorándum que lleva la firma de Mallory. «El objetivo que define ese memorando es provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno a partir del reconocimiento de que no hay una verdadera oposición en Cuba». Significó que se trata de un modo de actuar obsoleto, violatorio del Derecho Internacional e incluso de la Convención de Ginebra contra el crimen de genocidio.

Denunció que EE. UU. no está otorgando la cantidad de visados a que quedó obligado cuando firmó los acuerdos migratorios en 2018. Igualmente ha cortado los servicios consulares en La Habana, lo cual encarece y demora todos los trámites y, además, «afecta seriamente a la reunificación familiar y los viajes de los cubanos a Estados Unidos», dijo.

El Ministro destacó que, a pesar de ello, «600 000 estadounidenses visitaron a Cuba el año pasado, 400 000 cubanos que residen en los Estados Unidos también, y en los últimos años un millón de cubanos ha visitado por periodos cortos a los Estados Unidos. De manera que hay un vínculo importante entre ambos pueblos, entre numerosas instituciones. Los vínculos culturales son esenciales en la comunicación entre ambos pueblos».

Precisó que además de las áreas de cooperación mencionadas, «ha habido una intensa cooperación judicial en los últimos dos años y medio, en que juntos hemos podido actuar contra crímenes cometidos en los Estados Unidos o en Cuba por ciudadanos estadounidense o cubanos, respectivamente. También frente al narcotráfico, frente al crimen internacional organizado, contra el tráfico de personas; se han realizado esfuerzos contra el terrorismo y también en el plano ambiental, que es una gran prioridad de Cuba».

Pretextos para la aplicación de una política hostil

Sobre las razones de Estados Unidos para el endurecimiento del bloqueo, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba dijo «que hay dos elementos: uno, este regreso al pasado en muchos aspectos de la política estadounidense hacia la América Latina y el Caribe, el resucitar doctrinas como la Doctrina Monroe; o una atmósfera de macartismo que parece que estamos retornando a décadas superadas históricamente por la humanidad y por la sociedad estadounidense. El hemisferio ha cambiado, América Latina y el Caribe han cambiado, o se han dotado de instrumentos propios, y no aceptan ser tratados como en el pasado, como el patio trasero de los Estados Unidos, ni ser amenazado con una diplomacia de cañonera, como se le llamó entonces».

«La relación de Cuba con Venezuela, que es una relación mutuamente respetuosa, basada en el Derecho Internacional y en la solidaridad entre dos países latinoamericanos y en un modelo de cooperación sur-sur que es ejemplar y que Naciones Unidas promueve», es un pretexto esgrimido, añadió. Del mismo modo, consideró, se trata de «atacar un modelo político que funciona, que es exitoso; un modelo económico y social que también funciona y es exitoso, porque ha aguantado por seis décadas el peso de un bloqueo y de un régimen de sanciones como este, que ha costado a Cuba más de 900 000 millones de dólares acumulados al valor del oro, más de 138 000 millones a precio corrientes para una economía pequeña y una población pequeña».

Cuba no tiene «presencia militar en Venezuela, ni participamos o asesoramos operaciones militares de seguridad ni de inteligencia», acotó.

Desmintió, además, las acusaciones en torno a la cooperación médica cubana en el exterior. Refirió que se ha instrumentado «una campaña mendaz y calumniosa» contra esta forma de colaboración que beneficia a más de 70 países en este momento. «Hay acusaciones verdaderamente ridículas de esclavitud moderna, de trata de personas. Más de 400 000 profesionales de la salud cubanos, sobre bases libremente voluntarias, han viajado a otros a otros países a proveer servicios de salud, sobre todo a familias de bajos ingresos».

Enumeró ocasiones en las que Cuba brindó su ayuda humanitaria a Estados Unidos y cómo este, en cambio, llegó a establecer un programa de «parole» para médicos cubanos y personal médico, deportivo, etcétera, en el exterior inédito y único para la Isla.

En torno a la posibilidad futurista de que un candidato socialista ganara las elecciones estadounidenses, Bruno Rodríguez respondió que «la política de los Estados Unidos hacia Cuba vista desde nuestro país no es un tema partidista, ni siquiera es un tema político, sino de convivencia civilizada entre dos estados vecinos, muy desproporcionada porque uno es una superpotencia y el otro es una isla pequeña en desarrollo».

Además, puntualizó, que la mayoría del pueblo estadounidense está a favor del levantamiento del bloqueo, y en Cuba hay un amplísimo consenso en ese sentido.