La docente buscará en las próximas elecciones saltar de ser dirigenta del regional metropolitano a liderar el Colegio de Profesores a nivel nacional.

Carlos Ugas Lisboa. Periodista. 30/09/2019. Paulina Cartagena Vidal es profesora de Historia y Geografía, socióloga y militante del Partido Comunista hace 32 años. Hija de profesores. Su padre Cristian fue detenido tras el golpe de Estado de 1973 en la escuela donde trabajaba en presencia de sus tres hijos y su esposa, también maestra. Hasta el día de hoy se encuentra desaparecido.

En el ejercicio docente, Paulina Cartagena cumplió 20 años y encabeza la lista del Movimiento Manuel Guerrero para las próximas elecciones del Colegio de Profesores que se estiman altamente competitivas.

Afirma que es tiempo de que una mujer lidere al gremio magisterial, como también es tiempo de unidad y de verdaderos cambios ante desafíos que tienen profesores y profesoras en todo el país.

Ella comenzó a trabajar en la comuna de Paine. Escuela Bi-docente. Fue elegida delegada gremial de la Escuela Abrantes. Posteriormente trabajó en la comuna de Buin, en varios establecimientos. Fue elegida secretaria general del Colegio de Profesores y Profesoras de esa comuna. Pasado un año, fue electa secretaria general del Provincial Maipo de esta organización. Cuando se discutía la permanencia en el Provincial, fue convocada a ser parte de la lista al Regional Metropolitano del Magisterio. En el primer período fue electa como tesorera regional. Vino un próximo evento electoral y fue electa como secretaria general del Regional Metropolitano. Actualmente es segunda vicepresidenta y Encargada del Departamento de Derechos Humanos en el regional.

Usted es dirigenta en el Regional Metropolitano de Colegio de Profesores, que es bastante grande, pero hoy estamos hablando de otro estadio. ¿Cómo asume el tomar las banderas de un liderazgo nacional, una representación de un sector  importante del magisterio más allá de los propios profesores comunistas?

Lo primero que se me viene a la cabeza es que lo asumo con bastante humildad, una humildad que tiene que ver con un trabajo que es colectivo y no personal. Esta candidatura es la suma de hechos, de acciones y de responsabilidades que hemos asumido en conjunto como Partido Comunista en el Colegio de Profesores, junto a muchos otros sectores políticos y del magisterio. Es una gran responsabilidad, es como un buque gigante, porque tiene que ver con representar un sector de pensamiento político al interior de esta organización. No es fácil, porque soy mujer y no deja de ser difícil al interior de un gremio en que mayoritariamente somos mujeres -más de un 70%-, pero donde son los hombres los que dirigen la organización. Entonces, eso es  una responsabilidad mayor. Nos anima a contribuir desde la perspectiva de género, y al mismo tiempo tener ese cable a tierra que es seguir haciendo clases, seguir teniendo jefatura. Quiero dedicarme a la dirigencia nacional porque hay muchos objetivos que cumplir, pero también quiero seguir haciendo clases, quiero seguir respondiendo a la comunidad, quiero seguir respondiendo a los estudiantes y quiero responder a una representación de un conjunto de docentes que van a votar por nosotros. Todo eso es demandante, pero estamos dispuestos a llevarlo a cabo, precisamente por las convicciones y por la decisión que hemos tomado.

¿Es tiempo de mujeres en el magisterio?

Sin duda, es tiempo de mujeres, es tiempo de muchas cosas, pero hoy queremos connotarlo. No porque las mujeres no hayan asistido antes a la batalla electoral, a este encuentro electoral del Colegio de Profesores y Profesoras. Tiene que ver con que hoy cabe la posibilidad cierta de que una mujer  dispute la presidencia  de esta organización. También porque nos vamos a encontrar en las comunas, en las regiones, a compañeras dispuestas a ser las candidatas del magisterio, y sean electas o no, están allí presentes todos los días. Espero que hoy sea un momento distinto. Tiene que ver con una idea que va progresando y profundizándose, y en el magisterio están incorporándose estos temas, como, por ejemplo, decir que las mujeres tenemos muchísimo que plantear en el interior de esta organización.

¿El tema del feminismo está entrando al magisterio?

Está ingresando, no me atrevo a decir que está instalado profundamente, creo que es un tema de debate permanente, es un tema que se tironea, es de los temas controversiales. Pero las mujeres van tomando posiciones en el Colegio de Profesores y Profesoras.

Evidentemente cuando hablamos de feminismo hablamos de igualdad de género, dentro de esta perspectiva, ¿cómo se desarrolla lo que se denomina la unidad docente, la unidad gremial?

Lo primero es definir que lo importante es el tema de igualdad, es lo fundamental, en eso no nos perdemos. Lo segundo, la unidad tiene que ver con la representación  de todos y todas. Si bien hoy puede haber una mujer que represente, tendrá que representar las demandas del conjunto del magisterio y claramente tienen que ver con demandas que tenemos, históricas, que vienen desde hace mucho tiempo y otras que van apareciendo y que van emergiendo, que son estructurales, de currículum, otras propias del desempeño docente, como el agobio laboral y la discriminación salarial. Ojo, que el tema de la discriminación es un tema de las mujeres. Cuando usted discrimina salarialmente está discriminando a educadoras de párvulos, mujeres casi todas, y a profesoras y profesores  de educación diferencial, que allí es alto el porcentaje, 97% son mujeres, por lo tanto, nosotros decimos que también esas demandas tienen que ver con un tema de género.

Paulina, entrando en materias de la actividad gremial, de la labor del Colegio de Profesores. ¿Fracasó la negociación 2018-2019?

Fue una huelga bastante larga la que se produjo este año, 54 días estuvimos parados profesoras y profesores, y tuvo bastantes errores. Nosotros decimos que desde el inicio fue errática, desde el punto de vista de la conducción del magisterio fue instalada como una movilización escalonada, fue cortada con las vacaciones, hubo consultas llenas de polémicas. Cuestiones que no se habían visto nunca antes. Además, hay que decir que no hubo centralidad en los temas. El primer petitorio, el año 2018, fue una larga lista de demandas que tiene el magisterio, todas muy justas, pero muchas de ellas no tenían que ver con temas estructurales, o sea, con temas profundos, de cambio, como el sistema de financiamiento de la educación. Hablaban de cuestiones que nos están sucediendo pero que vienen a ser leyes que se incumplen, por lo tanto, podríamos haber separado el listado de todas aquellas leyes que no se están cumpliendo en los establecimientos, con las demandas más actuales. Se perdió mucha concentración de energía y de movimiento de parte de todos los profesores y profesoras, tuvimos la sensación de que las respuestas que nos otorgaba el Ministerio de Educación a través de la ministra eran insuficientes, porque claramente no estaban dando respuesta a cuestiones de fondo. Cuando decimos de fondo, estamos hablando del currículum, del cierre de escuelas y liceos, estamos hablando de los estudiantes. Hoy existe la amenaza concreta del cierre de establecimientos, no hay defensa de la educación pública que se reduce en este país, por lo tanto, claramente este petitorio larguísimo se diluye y termina muy mal, en un proceso de cierre muy malo y la política del gremio finalmente termina siendo las consultas. La permanente consulta a las bases, entre comillas, significó crear una idea de que era la única forma de política que tenía la organización de los profesores y profesoras, pero ahí se distorsionaron muchas cosas.

En su doble condición de profesora de aula y profesora jefe, y de dirigente, ¿podría  establecer cuáles son los principales elementos de agobio del docente?

Hay cuestiones que las hemos ido superando poco a poco, pero tenemos el abultamiento del trabajo burocrático, la papelería, la instalación de casos, la planificación, la acción de gestión, pero no la concentración en la actividad con los estudiantes. Hay poco tiempo para debatir el currículum en la escuela, hay poco tiempo para debatir acerca de los niños que atendemos, el tipo de muchachos que llegan a las escuelas y liceos. Nuestro trabajo tiene que ver con cumplir con los estudiantes y su enseñanza, estar siempre frente a un curso, frente a situaciones emergentes ante las cuales no siempre estamos preparados, resolviendo situaciones de pruebas estandarizadas, de planificaciones que no se cumplen y que se instalan como necesarias,  como urgentes y apremiantes. Hoy nos instalan dobles, triples evaluaciones, tenemos un sistema de evaluación nacional que es ley, pero también tenemos evaluaciones que son focalizadas y que son internas, y eso agobia a los docentes. Triplemente somos auscultados porque pareciera que desconfían de los profesores y profesoras, pareciera que lo único que hacen es desconfiar del trabajo que cada uno hace.

Hay una mirada donde da la sensación de una pérdida de incidencia del Colegio de Profesores, que tal vez hay mucha vociferación pero poca incidencia concreta, ¿comparte  usted eso?

Lo comparto porque es concreto lo que usted ha manifestado. Por ejemplo, decir que la última huelga significó para nosotros, a propósito de los “logros intangibles”, que la ciudadanía en general nos apoyó, manifestó apoyo. Esa sensación de que los  profesores teníamos que manifestarnos lo vimos en la calle, lo vimos en las comunas, lo vimos en muchas actividades concretas de solidaridad, pero eso no estuvo asimilado para que permaneciera en el tiempo. Se acaba la huelga y volvemos a cero, o volvemos con la sensación de que estamos bien aislados. Esta sensación viene desde el minuto uno  de la conducción del movimiento, porque en realidad hay sesgo, hay que decir  que no todo el mundo es convocado a la unidad de estos procesos que escapan sólo a un grupo de profesoras y profesores. Hoy no nos estamos ligando a la Central Unitaria de Trabajadores, hoy no hay conexión con el Consejo Nacional de Trabajadores de la Educación, donde está la expresión mayoritaria de trabajadores en esta área, estoy hablando de Junji, Integra, estos jardines que hoy día están en transferencia en las comunas, etc. Es decir, creo que al revés, hay una mirada sesgada, acciones que no están sumando, que más bien están cerrando, están haciendo compuerta de este proceso que tiene que ser mucho más unitario. Siempre hay que sumar y siempre están faltando actores, organizaciones o miradas. Tenemos que estar rescatando procesos que hablan fuerte de la unidad y que el Colegio de Profesores fue un referencial en su minuto, porque se dispuso un movimiento social, incluidos los estudiantes que tuvieron un rol fundamental. Pero hoy el Colegio de Profesores se diluye, no aparece en las cuestiones que son las más importantes.

La campaña del Colegio de Profesores, me imagino, es cara a cara, presencial, hay retroalimentación.

Sí, lo primero es que uno instala un discurso que tiene que ser esperanzador. El agobio laboral y otros problemas provoca lo opuesto, precisamente la desesperanza, sentir que hay cuestiones perdidas y que no tenemos  nada que hacer. Al revés -lo voy a decir en primera persona- una es bastante optimista, creo en la organización, la lucha y la unidad en el Colegio de Profesores. Hay que dar muestras concretas, ejemplos, de que es posible avanzar. Y hemos avanzado en nuestras materias, hemos hecho procesos largos de discusión, de debate, de movilización, por lo tanto nadie podría decir que esto comienza de cero. Cuando usted instala una demanda que es real y que el profesor la siente todos los días, ese profesor gira la atención  y lo atiende. Los tiempos nuestros de campaña son muy escasos, en las escuelas nos dan los tiempos de recreo, eso nos habla de 15 minutos y usted tiene que concentrarse en temas que son fundamentales, allí hay un debate muy rápido. Por eso es importante que profundicemos este tipo de cosas que son fundamentales y que podamos decirlas con más palabras, con más argumentos, porque a la escuela usted tiene que ir al tema central y dar un par de ideas que ojalá el profesor las tome y las haga suyas. Estoy bastante optimista, porque hay la suficiente convicción -esto no es de ahora nomás, viene de hace tiempo- y uno está haciendo las cosas que cree que son las correctas para el profesor y la profesora.