Estamos llamados a organizar una producción social sostenible y sustentable, lo que significa plantearnos la superación del capitalismo como modo predominante de producción.

Juan Gajardo

 Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista.

30/09/2019. La mediática presencia de la joven sueca Greta Thunberg en la ONU, pareciera haber validado ante nuevos sectores de la opinión pública la causa medioambiental. Desde luego, no nos estamos refiriendo a las contorsiones de nuestro primer mandatario por aparecer como medioambientalista. Pero situaciones que en nuestro país se observaban como hechos separados, como la crisis hídrica, el uso de energías altamente contaminantes en algunos procesos productivos, la declaración de zonas de sacrificio ambiental, la defensa de espacios de la naturaleza para mantenerlos libre de explotación, etc., se asumen formando parte de un tema más grande, cuál es definir un modelo de desarrollo que no sólo asegure productos para el consumo hoy, sino que preserve condiciones del hogar común, la naturaleza, para las futuras generaciones. Es lo que se entiende como “desarrollo sostenible”.

Hoy en día, la  utopía de tener el absoluto dominio sobre la naturaleza puede llevarse a cabo. El desarrollo de las fuerzas productivas permite al ser humano transformar la naturaleza toda sin dejar ninguna parte incólume, sin embargo, tanto la producción como el consumo en masa, en competencia anárquica entre los individuos, socava las condiciones materiales de existencia, marcando el fracaso definitivo de este proyecto de modernidad. El calentamiento global, la desertificación, la extinción masiva de las especies, la catástrofe nuclear en Chernobyl y Fukushima, son todas características de la actual crisis ecológica, que amenazan al planeta con desastres ecológicos incontrolables.

Resulta difícil no citar a Friedrich Engels, el cual escribía en el siglo XIX “Sin embargo, no nos halaguemos demasiado con un relato de victorias humanas sobre la naturaleza. Pues, por cada victoria la naturaleza toma venganza sobre nosotros. Es verdad, cada victoria en primer lugar trae los resultados que esperamos, sin embargo, en segundo y tercer lugar tienen efectos imprevistos bastante diferentes que a menudo cancelan a los primeros”. Hoy, con mayor urgencia que ayer, estamos llamados a organizar una producción social sostenible y sustentable, lo que significa plantearnos la superación del capitalismo como modo predominante de producción.

Sabemos que el capital se apropia de múltiples fuerzas de la naturaleza sin pagar por ellas, incrementando así  las fuerzas productivas, para lograr mayor plusvalía. El capitalismo no se apropió  simplemente de los recursos naturales, sino que también se ha servido profusamente de las jerarquías de género, de la violencia colonial y de la dominación tecnológica sobre la naturaleza, para asegurar la ganancia y expandir el modo de producción capitalista. Ecologistas de origen marxista como Jason W Moore,proponenanalizar cómo el capitalismo se ha desarrollado y trabajado a través de la naturaleza, y en qué medida no sólo está  co-produciendo la naturaleza, sino que también está siendo co-producido por ella. En ese sentido el entendimiento dualista naturaleza sociedad no opera.Una relación diferente con la naturaleza también obliga a la superación de las relaciones patriarcales, a terminar con los resabios colonialistas que están en la base del menosprecio a los indígenas como habitantes originarios de un espacio, a entender las migraciones humanas también como desarrollo, por nombrar algunos aspectos empleados por el capital para obtener recursos baratos y así incrementar sus ganancias.

El sindicalista brasileño  y luchador contra la explotación destructiva de la Amazonia ,Francisco “Chico” Méndez, asesinado por los explotadores del caucho en 1988, decía que  “la ecología sin justicia social es sólo jardinería”. Unir todas las luchas para superar este sistema, es tarea para todos los partidos y movimientos políticos que buscan la transformación de esta actual sociedad en beneficio de la humanidad.