la izquierda debe definir espacios programáticos de coincidencias partidarias, en los cuales cada partido político sea un espacio para generar ideas.

Gonzalo Moya Cuadra

Licenciado en Filosofía

30/09/2019. En este tiempo de confusión política, la derecha está entrando en una etapa de contrasentidos. Sumida en una ambigua  política gubernamental y en un desalentador panorama electoral, ha iniciado una  estólida reacción que la lleva a cometer acciones políticas imprecisas que dificultan las reformas sociales. Hay evidentes y peligrosos indicios de contraataques hacia la izquierda que pueden llegar a fortalecerse si no se toman las medidas necesarias para reafirmar una unicidad perfeccionada y categórica. ¿Cuál es la característica esencial de la derecha? Debilitar la democracia luchando contra la verdad.  ¿Cómo ? Oportunismo.  No cabe duda que es una fuerza antidemocrática, populista, poco dialogante y claramente fascista. ¿Consecuencia directa? Autoritarismo. Ya muchos se preguntan si la democracia está funcionando o es un mero concepto político o un instrumento de la delirante e injerencista política norteamericana ¿La democracia chilena está cuestionada por obra del capitalismo ?  Respuesta positiva. Hay tenebrosos y potentes poderes fácticos que manejan prácticamente todo un aparataje financiero en las sombras que ha convertido a Chile en un país conservador, cómodo, apático, sinuoso y casi resignado ante tantos escándalos económicos. La derecha, aún estando organizada en conceptos ideológicos retrógrados, mantiene el poder del dinero que compra inteligencias y distorsiona realidades. Entonces, la izquierda debe materializar su superioridad cultural y numérica con manifestaciones sociales que llamen a históricas protestas reivindicativas y a una lógica de movilizaciones sociales vinculadas a los temas constitucionales y medioambientales, entre otros. Asimismo, en el ámbito del trabajo, el tremendo proyecto de ley de las diputadas Cariola y Vallejo, absolutamente constitucional, por la disminución de la jornada laboral a 40 horas, no hace más que refrendar la claridad y planificación política social del Partido Comunista. También, sabemos que la derecha quiere a un pueblo sin educación ni cultura, para mantenerlo soterrado en la burbuja neoliberal. Para la derecha sólo cuenta el presente, lo inmediato. No se da cuenta que el presente no es eterno. No comprende la dinámica y la exegética social, ni menos una perspectiva histórica. Entonces, la izquierda digna tiene que velar por mantener entre sus filas la cultura política y no retroceder ante los embates demagógicos de la estulticia capitalista e insistir en reconstruir el camino hacia una nueva e inalterable constitución definitivamente democrática, pro derechos humanos y pro ecológica. Chile tiene que volver a ser el ejemplo histórico del país que eligió por mayoría a un gobierno auténticamente popular, a un gobierno legítimamente esperanzador. Las fuerzas progresistas saben que la derecha no tiene vocación para generar una permanente credibilidad, pues no es consciente del estropicio institucional y económico en que ha hundido al país de manera absolutamente irresponsable. Al contrario, niega la crisis y trata de ocultarla, reafirmando su descomposición moral. En consecuencia, la izquierda debe definir espacios programáticos de coincidencias partidarias, en los cuales cada partido político sea un espacio para generar ideas, impulsar propuestas, debatir autocríticas y tomar decisiones definitivas. Aún es tiempo para volver a gobernar, ahora con una consciente visión política que conduzca al país a un desarrollo resolutivo. Sólo hay que tener voluntad política para avanzar y comprender que la movilización ciudadana es esencial.