La larga semana de celebraciones de Fiestas Patrias no logran ocultar agudos problemas que enfrenta una nación que hace 209 años iniciaba su proceso de liberación política.

 Juan Gajardo

 Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista.

 22/09/2019. La larga semana de celebraciones de Fiestas Patrias no logran ocultar los agudos problemas que enfrenta una nación que hace 209 años iniciaba su proceso de liberación política y que a través del Acta de Independencia de febrero de 1818 le importaba “hacer saber a la gran confederación del género humano, que el territorio continental de Chile y sus islas adyacentes, forman de hecho y por derecho, un Estado libre, independiente y soberano, y quedan para siempre separados de la Monarquía de España” a lo cual O’Higgins agregó “y de otra cualquiera dominación”.

Gran parte del ritual que en sí constituyen las actividades oficiales de estas celebraciones, este año 2019 estuvieron cruzadas por temas de contingencias; partiendo por los actos religiosos. El evangélico, emigrando de su tradicional templo de Jotabeche  buscando así desligarse de los pocos claros manejos económicos del obispo Durán, sometido a investigación en diversas instancias o el católico, donde pareciera que las denuncias por abusos sexuales que afectan  a muchos de sus integrantes, no es motivo de reflexión. El desfile de las Fuerzas Armadas con su nota explicativa de ahorro de recursos, hace más evidente el descontrol administrativo financiero de estas instituciones, que hoy genera un desfile de ex oficiales superiores por los tribunales de justicia. Lejano se escucha el mensaje de O’Higgins: “Tenemos Ejército suficiente, tenemos una marina respetable, que podemos obrar de un modo que afiancemos la libertad de América del Sur”. Los actuales gobernantes parecieran buscar que las instituciones armadas desatiendan este objetivo y en servicio de “otra…dominación” atenten contra la independencia y soberanía de la nación del Libertador Bolívar.

Doscientos nueve años desde esa primera señal de autonomía obliga a interrogarse sobre el rol del proletariado y otros sectores del mundo popular en la construcción de esta república. Ya Recabarren hace más de un siglo, interrogaba sobre el sentido de estas celebraciones, concluyendo que “el pueblo, en realidad, no tiene nada que celebrar”, afirmando que “la clase proletaria no tiene ninguna libertad ganada con el cambio operado en Chile el 18 de septiembre de 1810…los que verdaderamente se emanciparon del yugo español fueron los ricos…”  Y aunque hoy esa minoría mantiene el poder en la nación, es innegable que a partir del aporte del mismo Recabarren y sucesivas generaciones de luchadores sociales el concepto de patria, de soberanía, de independencia nacional, tiene una lectura y un accionar desde el mundo popular, que septiembre también ha jalonado con la pérdida de las vidas de muchos de ellos: Allende, el general Prats, Orlando Letelier, entre otros, son ejemplos de cómo la tarea inconclusa de la independencia nacional es misión del presente y no hito recordatorio.

La independencia nacional no está remitida exclusivamente a una dimensión política, también tiene un correlato en el desarrollo económico, también en la dimensión cultural. La historicidad de esta misión obliga a los sectores populares a darle contenido en cada periodo, para cada tiempo. Esto se traduce en un programa que amalgame las ideas centrales y la construcción de un bloque histórico de fuerzas con capacidad de asumir la misión de liberación real de la patria. Durante el último siglo, un programa transformador de liberación unido a la búsqueda de las alianzas que impulsen estos cambios han sido el eje del accionar partidario.En los actuales momentos, cuando el objetivo de un Chile libre, soberano, con justicia social se ve contrariado, es el momento de hacer los esfuerzos mayores para conseguirlo, conociendo nuestro devenir, preservando nuestra identidad, pero nunca convirtiéndola en una coraza rígida,  a la vez que apropiándonos del quehacer de los constructores de nuestra patria que actuaron en un sentido transformador en su momento, desde O’Higgins, los hermanos Carrera, Manuel Rodríguez, pasando por Bilbao, Arcos, Balmaceda, sin duda Recabarren, Gabriela Mistral, Pedro Aguirre Cerda y llegando a los más contemporáneos como Allende, Neruda, Gladys. Con su ejemplo y el accionar de las mayorías activas lograremos la verdadera independencia de Chile.