Semanas de debate y decisivas en el Parlamento.COP25 en la perspectiva de SP. El mal momento del Ejército y las Iglesias.

Equipo ES. 20/09/2019.Semanas de debate y decisivas en el Parlamento

La última semana de septiembre y las que vienen de octubre serán de duros y decisivos debates y probablemente de votaciones de proyectos claves tanto para el oficialismo como para la oposición. A lo que se suma la discusión y resolución respecto a la acusación constitucional contra la ministra de Educación, Marcela Cubillos.

Hay un primer aspecto y que es el fundamental, tiene que ver con los contenidos de esos proyectos. Dos ejemplos emblemáticos son la luz verde o roja que la iniciativa tributaria del gobierno tendrá en el Senado y la votación a favor o en contra del proyecto de reducción de la jornada laboral semanal de 45 a 40 horas que puso sobre la mesa la diputada comunista, Camila Vallejo. El avance o freno en ambos casos tiene que ver con nociones de país y derechos sociales desde la perspectiva de la derecha y de los sectores progresistas y de izquierda.

Otro aspecto que le sigue, tiene que ver con las controversias respecto al proceso legislativo y particularmente la tramitación de las iniciativas, donde por ejemplo, se instaló este mes el factor técnico versus el factor político o social. El gobierno, ante las ofensivas de la oposición, queriendo apuntar a lo primero. Como sea, el propio presidente de la Cámara de Diputado planteó el agobio de la agenda legislativa con un sinnúmero de iniciativas a discutir y votar, lo que genera una situación complicada y hasta crítica en el funcionamiento del Parlamento. En un marco donde juegan elementos tan disímiles como poner o no poner “suma urgencia” o “urgencia” a un proyecto, el orden de discusión en la tabla, y hasta maniobras torpes como la del ministro del Trabajo en la Comisión respectiva, alargando una exposición para evitar que tal día se votara la iniciativa de las 40 horas.

Desprendido de lo anterior, es la explícita intencionalidad establecida por La Moneda, en este periodo de forma desembozada y extendida, de recurrir al conservador Tribunal Constitucional (TC) para echar abajo proyectos aprobados democráticamente en el Congreso Nacional, pero que la derecha y particularmente el sector empresarial rechazan. Desde el oficialismo se recurrió en estas semanas a abogados constitucionalistas, medios de prensa conservadores, legisladores y representantes de distintos ámbitos para establecer, por ejemplo, que habría cerca de una veintena de iniciativas en el Parlamento que tendría carácter inconstitucional, entre ellas la de las 40 horas.

Es así que el Parlamento al menos en las próximas seis o siete semanas no solo tendrá que abordar proyectos claves y decidores en el funcionamiento del país, sino que varias complejidades en las tramitaciones y mecanismos de trabajo, y el factor político de la concurrencia y determinación del TC.

COP25 en la perspectiva de SP

En la agenda del Presidente Sebastián Piñera se irá instalando el tema medioambiental para situarlo en un cuadro positivo comunicacionalmente, como preocupado de un tema emergente y a la ofensiva a unos dos meses de realizarse en Chile la Cumbre COP25.

En esa ruta, fue un logro para SP y La Moneda el premio  Global CitizenAward 2019 otorgado al mandatario por el centro de estudios Atlantic Council. Según ese organismo, destaca Piñera por “sus contribuciones a la comunidad global y a Chile, demostradas a través de su liderazgo innovador para abordar el cambio climático, y sus enfoques pragmáticos a la revitalización política y económica”.

La próxima semana SP viajará a las Naciones Unidas para participar en la Cumbre del Clima, en Nueva York, a donde llevará un discurso de promoción y defensa del medio ambiente y expresará las preocupaciones que hay en Chile y particularmente de parte de su gobierno.

Parece evidente que el mandatario pondrá en su agenda este tema para, en alguna medida, incentivar medidas positivas en Chile haciendo eco de demandas y propuestas de distintos sectores, pero al mismo tiempo potenciarse él política y comunicacionalmente en un área que está sembrando simpatías y fuerza en el país.

El mal momento del Ejército y las Iglesias

Es probable que esta haya sido una de las Paradas Militares de más bajo impacto comunicacional, salvo las concebidas transmisiones televisivas y espacios en noticiarios de TV y radiales. Lo mismo ocurrió con los Te Deum evangélico y católico. Salvo por un elemento presente específicamente en el caso del Ejército y Carabineros y en las iglesias católicas y evangélicas: la presencia permanente de casos de corrupción, delitos varios, abusos e irregularidades que ha sacudido en los últimos años a esas instituciones.

Junto a lo que puede ser un desgaste de este tipo de “ceremonias tradicionales” en torno de las Fiestas Patrias, muchas informaciones de la Parada Militar y de los Te Deum giraron sobre el mal momento que pasan los uniformados y los jerarcas eclesiales, debido a procesos judiciales e investigaciones por fraude al Fisco y otros delitos financieros, abuso sexual y violaciones, así como corrupción de parte de jefes de iglesias (en esto último gravita fuerte el caso del jefe de grupos evangélicos que se hizo millonario a través de las donaciones de los fieles). Está sobre la mesa el caso de dos ex comandantes en jefe del Ejército y las recientes condenas a oficiales y suboficiales de Carabineros por delitos de tortura, asociación ilícita, abusos, y otros cargos.

Lo peor del escenario es que nadie podría confiar en que esas situaciones van a ir quedando atrás, porque la sucesión de hechos delictivos, de corrupción o de abusos en el pasado, siguen apareciendo y dándose en el presente. En varios medios y en las redes sociales se cuestionó bastante aquello de las “gloriosas” Fuerzas Armadas, en lo que habría que incluir a Carabineros y a las iglesias católica y evangélica.

Todos estos episodios tienen un efecto en la población que se ha querido relativizar, pero que irradian hacia una opinión pública muy sensible a todo lo que sea corrupción, abusos e ineficiencias en materias de tanta importancia cotidiana como el papel de los uniformados y los sacerdotes en medio de un clima de descrédito y desconfianza social.