Como sabemos el espacio electoral se ve afectado por el fantasma de la abstención, fenómeno que expresa la apatía ciudadana por la política que termina siempre beneficiando a la derecha.

Fernando Bahamonde

Profesor

20/09/2019. En octubre del 2020 medirán sus fuerzas electorales el gobierno y las distintas oposiciones en la elección de concejales, alcaldes y gobernadores regionales, será la primera la primera oportunidad donde los resultados determinaran un nuevo y coyuntural cuadro político camino a la próxima elección presidencial.

Estos resultados electorales expresaran realidades locales, pero que previamente se sellaran producto de acuerdos los partidos nacionales lo que configurará bloques y sectores que participaran de la disputa.

La primera incógnita en la oposición es como se constituirán las listas a concejales, fuera de Unidad para el Cambio que tiene definiciones en este nivel, el Frente Amplio operativamente mantiene conversaciones desarticuladas precisamente por su amplitud. Por otra parte, los partidos de la ex Nueva Mayoría excepto el Partido Comunista, deberán definir pactos y subpactos pero la pregunta es qué hacer con la Democracia Cristiana y el Partido Radical que en el ámbito del congreso han aprobado proyectos de ley presentados por el ejecutivo.

El segundo y tercer nivel electoral de elección de cargos unipersonales de alcaldes y gobernadores regionales es un enigma para resolver porque a pesar de que la oposición sumada es mayoría la dispersión producto del comportamiento demostrado en el congreso es el campo fértil para un triunfo de la derecha.

La derecha deberá resolver, siempre evitando los cuchillos largos cosa que es difícil en el sector, los cupos entre los partidos históricos UDI y RN y ceder un espacio a EVOPOLI que deberá demostrar que ya puede ponerse los pantalones largos para acceder a tener influencia territorial fuera del parlamento. Pero lo que está en juego para la derecha es la presidencial, el giño a las 40 horas de un grupo de parlamentarios RN, no es otra cosa que pragmatismo y un golpe en la mesa por parte de la directiva de RN frente al espaldarazo de Piñera a Joaquín Lavín como carta presidencial.

Y no menor, para la derecha, será definirse en qué hacer con José Antonio Kast en las elecciones de alcaldes y gobernadores regionales. Abrir esa puerta para llegar a acuerdos por omisión con el Partido Republicano implicará reconocer el liderazgo de Kast lo que daña las aspiraciones presidenciales de los partidos de la coalición de gobierno. Pero más grave aún es un giro definitivo de la derecha al neofascismo que es un germen siempre latente en este sector político.

Como sabemos el espacio electoral se ve afectado por el fantasma de la abstención, fenómeno que expresa la apatía ciudadana por la política que termina siempre beneficiando a la derecha.

Sin embargo, más allá de lo electoral, lo que por cierto es importante, es el contenido mediante el cual se puede articular un proyecto de largo plazo que pueda emerger desde el espacio local. Por una parte, los municipios en Chile bajo la estructura actual del Estado son responsables de salud primaria y educación, de planos reguladores y eventualmente viviendas, basura, áreas verdes, planes de absorción de empleo, distintos programas sociales, subsidios de diferente naturaleza y un infinito etcétera. El municipio es la primera representación del Estado para el poblador, la dueña de casa, el pequeño comerciante y comerciante ambulante, para los estudiantes, docentes, asistentes de la educación y las y los trabajadores de la salud primaria. Los municipios pequeños y medianos representan una importante fuente de empleo comunal.

Esta importancia nos revela dos caras del espacio municipal, la primera es que se ha constituido en uno de los principales focos de corrupción de la esfera estatal porque todo se licita a través de mecanismos poco transparentes y porque los recursos que recibe del Estado central, como ocurre con la educación, se desvían, mal gastan lo que da cuenta de la precariedad de los sistemas de fiscalización que posee este modelo que basa su gestión en la corrupción. Ejemplo de esto son múltiples alcaldes de derecha que han destrozado sus comunas.

En otro sentido, desde el municipio es posible poner en jaque el modelo, incluso superando el marco legal vigente que lo regula otorgándole y limitando sus facultades. Esta es una dimensión que requiere pensar nuestro país desde el territorio y no desde el centro.

Por cierto, el ejercicio de transformar el modelo desde el espacio local no es fácil debido la histórica matriz centralista de Chile. La potencial transformación posee elementos administrativos, jurídicos, técnicos y, esencialmente, políticos porque lo que se pretende es invertir la pirámide del poder por cuanto un primer requisito seria extremar la participación vinculante de amplios sectores ciudadanos hoy lejanos a cualquier noción política, convirtiendo el espacio local en un verdadero poder local.