Palabras de la fallecida líder del Partido Comunista sobre el proceso de la Unidad Popular y la significación para estos tiempos.

Gladys Marín. Ex presidenta del Partido Comunista de Chile. Queridas compañeras y compañeros, realmente es difícil de parte de nosotros y nosotras, chilenos aquí presentes, poder agradecer y al mismo tiempo valorar en este instante lo que significa el hecho que la revista América Libre junto a ICAL y otras publicaciones hayan tomado la iniciativa de realizar este seminario internacional acá en Chile, en nuestro país.

El hecho de que este seminario -todos estamos conscientes de eso- se realiza a 30 años del golpe militar en Chile. Golpe militar fascista que significó no solo la tragedia para un pueblo, la destrucción de todo un proceso de cambios que se había iniciado, y no solo también la destrucción física de tantos seres humanos, sino por sobre todo el retraso de lo que fue el inicio de un proceso revolucionario en nuestro país.

El gobierno de Salvador Allende fue un gobierno profundamente transformador. Las medidas que el gobierno de Allende tomó fueron absolutamente de acuerdo a lo planteado en el programa popular y esto ya tiene un valor, no solo por el hecho, hoy día, que una constante en la política sea ofrecer un tipo de programa y no realizarlo, con lo cual viene el tremendo descrédito y descontento en la política, que es lo que busca el sistema neoliberal que propicia y hace todo para que la gente no participe en la política, en el cambio.

Y el proceso en Chile significó toda una regresión. En nuestro país había una activa participación en la política. La conquista del gobierno popular fue producto de esto, de una gran participación popular. Su programa, las transformaciones, las realizaciones, cada una de ellas. El gobierno de Allende duró mil días, solo mil días de transformaciones revolucionarias. Y con la más profunda participación del pueblo. Porque se pueden, y nosotros mismos empezando por las chilenas y chilenos, podemos anotar una serie de cosas que no hicimos o que hicimos mal. Pero el sentido transformador del gobierno de Allende nadie lo puede negar. Las transformaciones fueron profundas, fueron transformaciones populares. La reforma agraria, la tierra para los campesinos, la nacionalización de nuestra riqueza principal, el cobre que estaba en manos de compañías norteamericanas. Cuantas empresas pasaron a manos de los trabajadores. Estas transformaciones profundas fueron, naturalmente, las que provocaron la reacción o el proceso contrarrevolucionario.

El gobierno de Allende, y vuelvo a rescatar esa virtud como un deber de un gobierno simplemente, fue absolutamente leal con el programa. Un programa revolucionario que se dio a conocer a la gente, las medidas que se iban a realizar. Y no olvidemos un dato, el golpe militar en Chile se da porque el gobierno de Allende se conquista a través de un proceso electoral, pero no solo electoral, político, profundamente político, con participación de la gente y de la conciencia de la gente. Este proceso que tocó intereses tan fuertes, provoca la reacción por todas las medidas que se estaban llevando adelante y este proceso solo puede ser derrocado por la intervención norteamericana. Hoy día está acreditado en un montón de documentos. Estados Unidos interviene abiertamente en Chile. Está escrito en documentos de la CIA como se preparó la caída del gobierno de Allende día por día, desde antes que Allende fuera elegido desde antes. Ahora, esto muestra qué significado tenía este gobierno popular colocado en esa época para los intereses norteamericanos. El gobierno de Allende representó un peligro para los intereses estratégicos de los Estados Unidos. Se convertía en un ejemplo de un camino distinto a recorrer para llegar al poder y plantearse transformaciones profundas. No era cualquier transformación, no era la administración de un gobierno, era un gobierno revolucionario y con medidas que se anunciaban claramente.

De ahí todo lo que ya después conocemos, el proceso de la contrarrevolución, los graves problemas ligados a la violación de los derechos humanos, pero hay algo que yo quiero rescatar en esta parte. Todo eso ocurrió, el gobierno fue derribado, significó una gran derrota, una pérdida para el mundo entero porque perdura todavía el recuerdo del gobierno de Allende, por la profundidad, por lo que llegó a la gente, a todos los países, por la posibilidad que se abría de un camino distinto.

Pero, lo que se alcanzó con el gobierno de Allende no fue en vano, porque está tan vivo el recuerdo después de 30 años, por la profundidad del proceso. Está vivo. Y por qué no se ha borrado de la juventud, de la cabeza de los jóvenes que no conocieron ni vieron el gobierno de Allende, lo tienen muy vivo en su cabeza, por la profundidad de los cambios realizados y porque se hizo también con la conciencia.

Ahora, yo quiero llegar a lo siguiente, todo lo que hicimos no fue en vano. Para mí, y en la medida que pasa el tiempo, se afirma más una idea que tenemos que estudiar y desarrollarla más. Se instaló muy fácilmente la idea del fracaso, de la derrota y a esta altura del tiempo, yo digo, el gobierno de Allende no fue un fracaso. Porque en la historia se tendrán que intentar muchas veces los caminos para que el pueblo llegue al poder y pueda llevar adelante transformaciones revolucionarias y democráticas. Nosotros dimos un paso, fuimos derrotados en ese intento, pero la experiencia de Allende es tremendamente valiosa para estos tiempos y se está demostrando.

Es posible que los pueblos, con un programa de cambio conocido por la gente…con unidad popular, con unidad del movimiento obrero, puedan acceder al poder. Esa lección de Allende (es) absolutamente válida. Los pueblos pueden llegar a gobernarse a sí mismos, pueden llegar al poder y todas las experiencias van sirviendo para un camino que tenemos que tenemos que seguir abriendo.

Hoy día estamos en otros momentos, difíciles, complejos, en esta etapa de un capitalismo duro, de neoliberalismo, de concentración de poder económico y poder político. De qué democracia nos hablan en Chile, este modelo económico exitoso que se exporta. ¿Cuál es el exitoso modelo económico? Injusta distribución de los ingresos, altos grados de pobreza y de cesantía, sin un proceso electoral que se pueda llamar democrático ni libre. Lo que nosotros tenemos en Chile es la herencia de la dictadura, es la proyección de la dictadura.

Los tiempos no son iguales, como en la época de Allende, pero en lo esencial muchas cosas se mantienen. Nadie puede pretender la repetición de las cosas, pero hoy, bajo este modelo neoliberal, la situación es mucho más difícil económicamente. Hay más condiciones para los cambios. ¿Qué es lo que falta? ¿Qué nos falta si en América Latina y el Caribe son tantos los problemas, son tantos los niveles de pobreza, qué nos falta para el cambio? Creo que la conclusión no es otra que falta mucha más organización del pueblo. Pero también de aquellos partidos y movimientos que propulsamos el cambio, la decisión unitaria de trabajar por los cambios, porque los problemas están en todas partes.

La gente desea los cambios y los problemas están, la miseria, el hambre, la cesantía, pero falta la unidad del pueblo, una unidad que es mucho más amplia, más allá que la suma de los partidos políticos que quieren el cambio. Es una nueva unidad y una unidad que se hace no con la suma de movimientos y partidos sino una unidad que se hace en la lucha. No hay otro camino, no es la suma, como se acostumbraba ayer, de partidos políticos para sumar fuerzas electorales. Eso no sirve, es otro tipo de suma la que tenemos que hacer.

La dictadura en Chile fue brutal, violación de los derechos humanos, detenidos desaparecidos, ejecutados políticos, torturados, todos los dramas de América Latina, pero sobre todo fue la agresión a la conciencia democrática del pueblo, porque esa era nuestra herramienta principal.

Tenemos que trabajar ahí, y para ello debemos considerar los nuevos procesos que vivimos, los nuevos sujetos sociales, cómo se forman, cómo reaccionan. El papel de la unidad del pueblo, el papel de las alianzas, el tema de la subjetividad. Los seres humanos nos movemos por grandes motivaciones políticas e ideológicas, pero también por tremendos sentimientos.

Nosotros, el pueblo de Chile, tuvo un gran retroceso, pero no nos sentimos derrotados, sentimos que hemos hecho una gran contribución a la lucha y les decimos que aquí el pueblo de Chile nuevamente está proyectándose para todas las luchas de América Latina.