Asumir las alertas y el debate ante posiciones negacionistas, autoritarias, nacionalistas, ultraderechistas y pro dictatoriales.

El Siglo

09/2019. En el marco de la conmemoración de los 46 años del derrocamiento del gobierno constitucional de Salvador Allende, surgieron deplorables y peligrosas expresiones del pinochetismo y la ultraderecha.

La actitud prepotente del titular de Interior que estableció que el 11 de septiembre es “un día normal”, el nefasto y agresivo inserto publicado en El Mercurio por defensores del golpismo y la dictadura, el agravio a memoriales de víctimas de la tiranía, declaraciones de personeros ultraderechistas reivindicando opciones desestabilizadoras y autoritarias, y el artero comentario de Jair Bolsonaro sobre la asonada militar, dieron cuenta de que, aunque minoritarios, están activos segmentos antidemocráticos que no trepidan en realizar acciones que atentan contra la memoria histórica, la verdad y justicia, y muestran una violenta y agresiva disposición para seguir oponiéndose a transformaciones sociales, al movimiento popular y a proyectos democratizadores.

Son situaciones que no se deben pasar por alto. Desde los sectores democráticos y populares, debe existir una oportuna reacción para denunciar y salir al paso de esas expresiones.

Debe ser permanente la reivindicación de los procesos sociales transformadores, de las víctimas de la dictadura, la defensa de los derechos humanos y de la democracia, y la promoción de proyectos que apunten a la justicia social, la participación ciudadana y la equidad democrática.

Es ineludible asumir las alertas y el debate ante posiciones negacionistas, autoritarias, nacionalistas, ultraderechistas y pro dictatoriales. Es básico en la defensa y promoción de un país sano, democrático, justo, respetuoso de derechos humanos y sociales y con una institucionalidad democrática y soberana.