Es necesario darle a estas conmemoraciones el carácter de eventos que proyecten el futuro deseado.

 Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

 08/09/2019. Para los militantes de la izquierda en Chile, el mes de septiembre está lleno de significados, porque en él se concentra un conjunto de fechas particularmente importantes  de nuestra historia. Podemos vivir el periodo como un extenso ritual de conmemoraciones,  lo cual tiene el valor de no olvidar nuestra historia y reforzar nuestra identidad, y eso es válido; pero en los momentos actuales, cuando el gobierno de derecha busca impulsar un conjunto de normas legales destinadas a favorecer a un ínfimo número de grandes empresarios, pretendiendo así proyectar el presente sistema socioeconómico durante toda la primera mitad del siglo XXI, es necesario darle a estas conmemoraciones el carácter de eventos que proyecten el futuro deseado: una patria más justa, democrática, con un desarrollo económico sustentable respetando a la naturaleza, reivindicando así el quehacer de la izquierda desde el pasado siglo.

La irrupción el 5 de septiembre recién pasado de la coordinación Unidad Social muestra actores y un escenario llamados  a convertirse en centrales. Dado el actual cuadro, serán  las próximas luchas de los movimientos populares quienes definirán las condiciones de este período, asumiendo que dadas las actuales correlaciones de fuerzas en el Parlamento, no será  allí el espacio donde las demandas de las personas encuentren naturalmente acogidas, a no ser que estén presionadas por la movilización de los afectados/as. A modo de ejemplo, un proyecto que cuenta con un amplio respaldo, cual es el rebajar la jornada laboral a 40 horas semanales, sólo se materializará si este respaldo se convierte en accionar que inhiba a los agentes políticos siempre dispuestos a negociar con el gobierno y al gobierno a recurrir a instancias de facto cuyas funciones perviven desde la dictadura, cual es el llamado Tribunal Constitucional.

La conmemoración del cuadragésimo noveno aniversario del triunfo de la UP, se convierte en un hito con vistas a los 50 años de este acontecimiento, que marca hasta el momento más alto que ha tenido el movimiento popular chileno. Más que nostalgias, es una fecha convocante a discutir cuáles son las condiciones a generar para desarrollar hoy un proceso de transformación de nuestra sociedad, que sin duda no podrá ser copia del proyecto UP, pero que sí deberá rescatar su sentido histórico.

El 5 de septiembre también nuestras gloriosas JJCC celebraron su aniversario. En tiempos convulsos como el actual, para la juventud no siempre es fácil encauzar su natural rebeldía. Hemos observado los últimos años un movimiento estudiantil universitario sin objetivos claros, estudiantes de Enseñanza Media luchando instintivamente y siendo objeto de una fuerte represión, los/as jóvenes de los sectores más populares con menos herramientas para enfrentar el flagelo de la drogadicción. En este cuadro, la existencia de las JJCC no sólo satisface un requerimiento partidario, sino son fundamentales para cualquier proyecto país futuro, por el cual en otros momentos ofrendaron su vida otros jóvenes que vistieron la amaranto, cuando en estos días recordamos justamente la detención y desaparición de 5 de ellos hace 32 años, en los estertores de la dictadura. A ellos: honor y gloria. A las y los jóvenes comunistas de hoy, las felicitaciones por tomar ahora las banderas de la dignidad de la patria, la justicia social, los DDHH, la inclusión y el respeto a toda diversidad, la preservación del medio ambiente, el internacionalismo proletario; en definitiva la lucha siempre existente por la felicidad del ser humano.