Era una ejemplar obra de arte, representativa del admirable espíritu creativo que rodeó la construcción de ese edificio.

Miguel Lawner

Arquitecto

01/09/2019. El Edificio UNCTAD III, recuperó ayer una de sus joyas, la escultura metálica Cuarto Mundo, obra de Carlos Ortúzar, desparecida, demolida o vendida por fierro viejo. inmediatamente después del golpe militar.
Se alzaba en el patio frente a la entrada del edificio por calle Villavicencio, al centro de un espejo de agua, que reflejaba el giro de sus láminas de acero inoxidable agitadas por el viento.

Era una ejemplar obra de arte, representativa del admirable espíritu creativo que rodeó la construcción de ese edificio.

Ortúzar se propuso inscribir al cuarto mundo en similar categoría que el Primero, el Segundo y el Tercer mundo, como se clasificaban a las diferentes naciones del planeta, en los años 60 del siglo pasado.Había ocurrido recientemente, la liberación del yugo colonial de gran parte de las naciones africanas, que comenzaron a identificarse como el Cuarto Mundo.

La escultura de Ortúzar se inspira en esta idea. Dos grandes placas metálicas cruzadas con cuatro orificios redondos cada una, reproducen el planeta,sostenidas por un eje levemente inclinado, tal como ocurre con el eje de la Tierra.

Nunca supimos el destino de esta obra de arte. Tiempo atrás, Enrique Rivera, hombre especialista en materias relacionadas con el Arte, la Ciencia y la Cultura digital,se empecinó en ver la posibilidad de reestablecer la. Dió con la empresa donde fue construida: la Maestranza Jemo, establecimiento de tamaño medio, propiedad de la familia Martínez, en cuya administración se han sucedido, abuelos, padres y nietos.

Con un admirable espíritu de colaboración, poco habitual en la empresa privada chilena, Jemo resolvió financiar la nueva versión de la escultura de Ortúzar. No había rastros de los planos y todo debió ejecutarse en base a las fotografías disponibles.

Fue emplazada en el mismo lugar donde se levantó originalmente, solo que ahora no existe el espejo de agua que la rodeaba y se reinauguró el pasado viernes 30 de agosto en una emotiva ceremonia, donde intervino el propio Enrique Rivera, Felipe Mella, actual administrador del GAM, un nieto de la familia Martínez, Tessa Aguadé ex esposa de Carlos Ortúzar y yo. Como cabía esperarlo, ningún medio de comunicación cubrió una ceremonia tan significativa.

Es increíble, pero nuestro Edificio UNCTAD III, hoy llamado GAM, parece empecinado en recuperar su rico patrimonio artístico, del cual fue despojado en una condenable acción cometida tras el golpe militar.
La próxima semana, tendremos otra noticia análoga, tan sensacional como ésta, de la cual estoy obligado a guardar reserva. Tal como concluían las seriales exhibidas durante las funciones dominicales de los cines de antaño: SIGUE EN LA PRÓXIMA SEMANA.