Ante tal situación de carencia hídrica la expresión ‘crisis’ se queda corta. La catastrófica realidad es mundial.

Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

01/09/2019. La expresión ‘ sequía ‘ se ha instalado en las diversas latitudes y en el lenguaje de cada día de las comunidades planetarias. Es un vocablo que nos quema cada día con mayor ardor. Los cambios climáticos ya casi sin retorno que afectan la vida de todos los seres que todavía viven sobre la faz de la Tierra configuran una verdadera tragedia. La situación se agudiza.

Un indígena de Guatemala lloró ante una asamblea de su comunidad, porque sus ríos y otras fuentes surtidoras de agua se han secado totalmente. En su territorio durante el presente año sólo ha llovido dos veces. Ante tal situación de carencia hídrica la expresión ‘crisis’ se queda corta. La catastrófica realidad es mundial.

En muy diversos planos la palabra ‘ sequía ‘ es también muy válida, en tanto ella refiere a la ausencia de virtudes o cualidades y valores humanos. La referencia es a aquello que en algún momento hubo y que ahora ya no existe.

Suele decirse que en algún momento en ciertas áreas de la sociedad chilena hubo algo mejores condiciones para su población – había lluvias, menos contaminación, tierras fértiles, y cierta mayor tranquilidad en las ciudades -, y en absoluto significa afirmar o entender que esas condiciones eran óptimas para la mayoría de los ciudadanos. En una sociedad como la nuestra estratificada en clases sociales y sustentada por lo mismo en las injusticias más brutales, en rigor no tiene cabida decir que aquellos tiempos más pretéritos fueron realmente mejores.

En el campo de la cultura comprendido el derecho de las masas ciudadanas al conocimiento y disfrute del acervo creador de la Humanidad, la realidad acusa la negación de tal derecho. El libro como suprema expresión de la cultura es de costos prohibitivos, sujeto además al gravamen de la ominosa carga pecuniaria impositiva. Así…¿ quién podrá disfrutar de una buena lectura ? Chile es uno de los países cuya población es la que menos lee. Personas declaran que nunca en su vida han leído un libro, y otras señalan que tampoco leen un periódico. Dicha sequía es fatal. Sin agua y sin libros … ¿ Qué panorama es ése ?

Cuando mayor acceso a la lectura de la mejor literatura nacional y mundial hubo en Chile fue en el período de la existencia de la Editorial estatal Quimantú ( 1971 a 1973 ). Entonces se publicaron 12 millones de libros a precios ínfimos para una población un tercio de la que hoy día existe. Se entendía en aquellos fértiles años que un pueblo ilustrado sabe, comprende su rol y su futuro en una sociedad que debía y debe ser transformada desde sus cimientos. Bien nos dijo el egregio pensador cubano José Martí ( 1853 – 1895 ) ‘ Cultos es el único modo de ser libres ‘.