Más de 2 mil refugiados españoles llegaron al país y se instalaron en Arica, Valparaíso y Santiago. Las actividades para conmemorar el aniversario.

Equipo ES. 29/08/2019. “Nuestro país os recibe con cordial acogida. Vuestro heroísmo y vuestra tragedia han conmovido a nuestro pueblo. Pero tenéis ante vosotros solo una perspectiva de labor, que puede ser fecunda, para bien de vuestra nueva patria, amparada por su Gobierno de base popular”. Ese fue el primer mensaje -escrito por Pablo Neruda- que leyeron los más de dos mil refugiados españoles que subieron al Winnipeg, desde el muelle fluvial de Trompelougue de Pauillac en Francia, rumbo al lejano Chile el 4 de agosto de 1939.

Fueron 2 mil 200 los refugiados españoles que el 30 de agosto llegaron a Chile por el puerto de Arica. De ellos, 24 se quedaron en la ciudad de la eterna primavera. “(Entre los 24) venía una niña de 5 años y un grupo de pescadores; hombres de mar (la mitad de ellos) que aportarían en Arica, Iquique y Puerto de Ilo en la pesca de alta mar, la que habían desarrollado en el puerto de Malpica, España”, explicó Hermann Mondaca Raiteri, vocero de la Unión de Escritores e Intelectuales de Arica y Parinacota.

El resto desembarcó a las ocho y media de la mañana del domingo 3 de septiembre en Valparaíso. El primer pasajero en tocar suelo porteño fue Juan Márquez, quien gritó un efusivo “¡Viva Chile!”. Todos fueron recibidos por el alcalde de la ciudad, Pedro Pacheco, junto a regidores, dirigentes sindicales y políticos de los partidos de izquierda. La Banda Municipal interpretó los himnos de Chile, de la República Española y La Internacional.

600 españoles se quedaron en el puerto y un poco más de mil 500 se subieron al tren que los llevó a Santiago. A las 9 de la noche de ese 3 de septiembre llegaron a la Estación Mapocho y fueron recibidos por los miembros del comité responsable de la acogida del gobierno de Pedro Aguirre Cerda, representantes de las entidades republicanas españolas y una multitud de chilenos que vitoreando cánticos de los republicanos de la guerra civil, los acogió como en casa. Después fueron trasladados en buses hacia los centros Catalán, Vasco y Español y a la Casa América, donde se les dio la bienvenida y se les repartió por sus lugares de alojamiento provisional.

“Este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie”

La travesía del mayor contingente de pasajeros que vio la historia del exilio republicano español marchar en el barco paquebote mixto francés construido en 1918, comenzó en el invierno de 1939 cuando las tropas franquistas sobrepasaron al bando republicano. Tras la caída de la República se inició un masivo éxodo español hacia Francia. En el país galo los refugiados eran encerrados en campos de concentración. Estaban hacinados, en un deplorable estado y con la amenaza latente de otra guerra mundial. Es por ello que la prensa internacional comenzó a informar sobre la calamitosa situación de los cientos de miles de hispanos.

En Chile gobernaba el Frente Popular con el Presidente Pedro Aguirre Cerda, quien en marzo del ‘39 nombró a Pablo Neruda cónsul para la inmigración española en París. En ese mismo mes el poeta viajó a Argentina y Uruguay, donde consiguió aportes solidarios. En tanto, el Partido Comunista francés colaboró con el carguero Winnipeg. Neruda,el 8 de mayo se instaló en la Embajada de Chile en París e inició las gestiones que permitieron el histórico viaje.

Pedro Aguirre Cerda comprometió los esfuerzos del Estado para apoyar y financiar el traslado a Chile, de un cierto número de refugiados españoles, con ello reafirmó su solidaridad hacia el pueblo español y el carácter universal de la causa republicana.

“La circunstancia que ocurre en Chile es única. Que el gobierno nombre a Neruda como cónsul para la inmigración es un hecho sin precedentes. Ahí estuvo el tesón del poeta, ayudado por su esposa Delia del Carril”, destacó Leonora Díaz, del Centro Cultural de España en Chile.

Entre los pasajeros que subieron al Winnipeg estaba representado todo el espectro ideológico y regional español: comunistas, socialistas, anarquistas, nacionalistas y republicanos; catalanes, vascos, andaluces, gallegos, valencianos y madrileños. “El Winnipeg era una especie de arca de Noé española”, señaló Emigdio Pérez, uno de los refugiados, quien tenía 19 años en ese momento y militaba en las Juventudes Socialistas Unificadas. Asimismo, había gente de todas las profesiones: profesores, intelectuales, artistas, campesinos, pescadores, agricultores, mineros y un largo etcétera. Como también gente de todas las edades, entre ellos, 40 lactantes.

Todos ellos se convirtieron en un vital aporte para el país. Tres de esos inmigrantes o descendientes de aquellos, fueron nombrados Premios Nacionales en distintas áreas: José Balmes y Roser Bru en Arte y Leopoldo Castedo en Historia. También un hijo de refugiados, el astrónomo José Maza, fue galardonado en Ciencias.

Un caso que destaca es el de Víctor Pey. Tras graduarse de ingeniero, desarrolló obras portuarias, desde Arica, precisamente donde desembarcó. Pey forjó una cercana amistad con Pablo Neruda y fue quien lo ayudó a ocultarse en 1948 y escapar del país cuando el poeta era perseguido por el gobierno de Gabriel González Videla. Posteriormente se dedicó al periodismo. Comenzó escribiendo columnas en el diario La Hora, y terminó como dueño y director de Clarín. Fue consejero y amigo personal del Presidente Salvador Allende, lo que le significó otro exilio -Venezuela- tras el golpe de estado. Fue el “español más chileno del mundo”.

“Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece. Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie”, escribió Pablo Neruda en la revista Ercilla en 1969.

Conmemoraciones

Los 80 años de la llegada del Winnipeg ha concitado la organización de múltiples celebraciones a lo largo del país, en especial, en Arica, Valparaíso y Santiago. Durante esta semana la Unión de Escritores e Intelectuales de Arica está realizando una serie de actividades como la entrega de testimonios de descendientes y ponencias de especialistas en Neruda, además, jornadas pedagógicas “Los estudiantes de Arica reciben al Winnipeg el barco de la Esperanza”, con participación de profesores en nueve diferentes colegios de Arica. Junto con ello el ciclo audiovisual “España en el exilio” que facilitó el Centro Cultural de España y un conversatorio en la Universidad Santo Tomás de Arica.

En tanto, en el CCE Santiago (Centro Cultural de España), Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Universidad de Chile, las Fundaciones Pablo Neruda, Salvador Allende, Delia del Carril y Roser Bru; Corporación Amigos del Winnipeg, Centro Cultural Estación Mapocho, Biblioteca Nacional de Chile, Centro Cultural P. Aguirre Cerda (Calle Larga), Instituto de Chile, Academia Chilena de la Lengua, Corporación de Españoles Progresistas, Asociación Winnipeg y Exilio Valparaíso, Academia Diálogo Ciudadano, Fundación Museo del Juguete Chileno, y la Unión de Escritores e Intelectuales de Arica y Parinacota; en conjunto con la Presidencia del Senado de Chile, la Cámara de Diputados de Chile y la Comisión Interministerial para la Conmemoración del 80° Aniversario del Exilio Republicano Español, del Gobierno de España, con el patrocinio del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, y la I. Municipalidad de Valparaíso, entre otros agentes políticos, culturales y sociales, se han unido en una colaboración cultural y programática histórica para dar vida a diversas actividades conmemorativas que se emplazarán en múltiples puntos del territorio nacional.

En el Senado las Comisiones de Relaciones Exteriores y Derechos Humanos serán las encargadas de proponer a la Sala a las personas naturales o jurídicas que serán distinguidas con la Medalla Winnipeg-Senado de la República, en una sesión de Sala en la primera semana de septiembre.

La iniciativa pretende relevar “a las personas e instituciones que se hayan destacado en la defensa y promoción de los derechos de los migrantes, refugiados y desplazados como asimismo de su plena inserción en nuestro país”.

La Sociedad de Escritores de Chile realizará una celebración con poesía, música y pintura en su sede central. Mientras en la Casa Museo Delia del Carril organizó el recital poético “La palabra Winnipeg”. Durante esta semana el Centro Cultural Estación Mapocho está desarrollando las Jornadas “A 80 años del Winnipeg”.  Más información http://ccesantiago.cl/letras/a-80-anos-del-winnipeg