Una vez aprobada, no habrá mayor empleo, mayor crecimiento ni más inversión. Lo que crecerá será la fortuna de los súper-ricos abonada con 800 millones de dólares extra.

Daniel Núñez

Diputado del Partido Comunista

23/08/2019. Todos los ministros de Hacienda que ha tenido el país hasta la fecha, han afirmado lo inconveniente que resulta cambiar reiteradamente las normas que rigen el pago de los tributos o impuestos. Es bueno recordar a los presentes que en el año 2014 se discutió y aprobó una reforma tributaria de gran magnitud. Entonces, me pregunto ¿qué urgencia existe para este debate, acaso es necesario embarcarnos en el cambio de la legislación tributaria?

Permítanme decir entonces unas palabras sobre la exitosa reforma aprobada el 2014. Y digo exitosa, -aunque saque roncha-, pues en materia de recaudación, ella logró en el año tributario 2018 aumentar los ingresos fiscales en un 16,7%, totalizando 13.694 millones de dólares. Tan importante como lo anterior es saber quién paga, es decir, a quién se grava con mayores impuestos y aquí la reforma del 2014 se anota otro punto.

Según un informe del Banco Mundial, -escuchen bien el Banco Mundial, un organismo que nadie en su sano juicio puede catalogar como izquierdista o algo parecido-, el efecto redistributivo de la reforma del 2014 está fuera de toda discusión. En dicho estudio se asegura que el 1% de mayores ingresos del país pagó adicionalmente un 1,1% del PIB por concepto de Impuesto a la Renta. Elloproviene en su gran mayoría del 0,1% más rico, lo cual equivale a 12.000 contribuyentes aproximadamente.

A quienes podemos incluir en esta lista de 12 mil supermillonarios chilensis que hoy deben pagar más impuestos. Sin duda a varios ministros de abultado patrimonio, como el Ministro Moreno, el exministro Valente, el propio Pdte de la República y otros personajes de alcurnia como el señor Luksic, Matte, Angelini,Paulmann y el Zar del Litio, Ponce-Lerou, entre otros.

También se deben incluir a empresas transnacionales que operan en Chile, como Walmart. Ojo, son ellos quienes pagaron con más impuestos la gratuidad en la educación superior.

Y frente a esta verdad, ¿qué hace el gobierno actual?:

Vender humo. Le miente al país y asegura que necesita hacer una reforma tributaria, mejor dicho una contra-reforma tributaria que, según ellos, simplifique el sistema, beneficie a las PYMES y contribuya a incentivar el crecimiento. Todas son palabras de buena crianza que esconden sus verdaderas intenciones: Reintegrar el sistema tributario para que ese 1% más rico deje de pagar nada menos que 833 millones de dólares en impuestos.

Pero hablemos del efecto más cacareado por las actuales autoridades de gobierno, el supuesto impacto beneficioso de estos cambios en el crecimiento y, en especial, de la re-integración.

Veamos que nos dice al respecto el destacado economista Ricardo Ffrench-Davis. En un seminario en al cual también fui invitado a exponer, él nos aseguró que la reintegración incentiva el retiro de las utilidades generadas en una empresa. Al ser retirados, esos dineros no serían reinvertidos en las actividades productivas que dicha empresa realiza, sino que irían a engrosar la billetera de sus dueños, quienes los destinarían a consumo suntuario, bienes inmuebles o lo que se conoce como inversiones de casino. E insistía que si se pretende estimular la inversión, se debe mantener el actual sistema tributario. Todo lo contrario a la monserga que diariamente nos repite el ministro de Hacienda y su equipo.

Por eso hay que decirlo fuerte y claro para que nos escuche todo Chile. Una vez aprobada esta auténtica contra-reforma tributaria, no habrá mayor empleo, mayor crecimiento ni tampoco más inversión. Lo único que crecerá será la desigualdad y la fortuna de los súper-ricos que se verá abonada anualmente con 800 millones de dólares extra. Y quienes voten a favor de esta reforma, y en especial, de la reintegración tributaria, serán cómplices de este vergonzoso acto.

Pero entonces cómo explicarse el afán de impulsar una medida tan absurda como la reintegración y la respuesta es obvia. Las actuales autoridades de gobierno velan por su interés económico directo, en términos más sencillos hacen leyes para ellos mismos.

O acaso Ministro, usted va a negar que una vez promulgada esta contra-reforma tributaria, el propio Pdte de la República pagará menos impuestos y será más millonario.

Pero también hay otra respuesta. Una que se fundamenta en la concepción económica de la cual es presa el gobierno y el ministerio de Hacienda. Una concepción que responde a ese neoliberalismo más puro y duro que instalaron los Chicago Boys de la mano de Pinochet. Esa concepción que decía que a los ricos hay que cuidarlos, porque ellos tienen la plata y que debemos tener paciencia, porque tarde o temprano la riqueza de unos pocos chorreará hacia abajo. Por eso, es que con esta contra-reforma el país retrocede en décadas, desconociendo incluso lo obrado en la administración de Patricio Aylwin. Inmediatamente asumido su gobierno, Aylwin comprendió que debía ser fiel a su lema de “crecimiento con equidad” y emprendió una reforma tributaria que subió de manera significativa los impuestos a las empresas. Por ello es que resulta absolutamente inentendible que el timonel de la DC, Fuad Chahín se coluda con Piñera para rebajar los impuestos a 22 mil súper-ricos. No solo desmantela lo avanzado en materia de equidad en el gobierno de Bachelet, sino que incluso desconoce los principios que inspiraron la administración de su camarada, Patricio Aylwin.

Por todos estos motivos señor Ministro, es que votaré junto a la Bancada de la cual soy parte, en contra de esta mal llamada reforma tributaria, y que solo se puede catalogar como la Ley de la Vergüenza.