La piedra no reposa en el paño telúrico. El sosiego es una apariencia. El viento, la lluvia, el tiempo sin mensura hacen que la materia se gaste. Todo en el gran universo se gasta, los astros, los cuerpos; nos gastamos…

Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

23/08/2019. Con alguna certeza, antes que hace 2500 años el hallador de la dialéctica, el supremo Heráclito, observando el transcurso de las aguas de un río nos dijera que ésa es la ley de la naturaleza que rige el movimiento universal, seres humanos que vivieron tiempos más pretéritos miraron el cosmos y ‘ leyeron ‘ con asombro la inmensidad del firmamento. Entonces descubrieron que todo es movimiento: la luz y también su ausencia.

Todo es un fluir. La simiente que el labriego con su amoroso gesto lanza al terreno no muere…, o, si muere es para cobrar vida en el fruto posterior. Esa semilla no es materia inerte, es fuerza que romperá la tierra, ella es energía como el agua, como el aire. La vida es pedagogía de sí misma.

La piedra no reposa en el paño telúrico. El sosiego es una apariencia. El viento, la lluvia, el tiempo sin mensura hacen que la materia se gaste. Todo en el gran universo se gasta, los astros, los cuerpos; nos gastamos…

Entonces el relámpago es luz repentina que sorprende, que asalta la visión. Es suprema belleza estelar, es luz que anuncia lo que ya sucedió. Tenemos que aprender a leer. Hoy tan sólo todavía deletreamos, balbuceamos. Es necesario ese aprendizaje que nos haga comprender, que nos construya a todos los seres humanos algo sabios. Es indispensable iniciarnos en la observación, inclusive en la contemplación, porque esos estados, esas conductas son la fuente de todo buen conocimiento. En las pequeñas cosas, en lo mínimo existente operan leyes universales. La escuela en todos sus niveles no enseña esos caminos. Hoy es una institución desorientada.

El universo es unidad absoluta. Luz, rayo, trueno, lluvia, aire, oscuridad no son fragmentos. Y… ¿Qué Dios lo hizo todo, o ninguno construyó nada ?