La educación, la cultura y la sana creación y ejecución política siempre tienen la palabra. Todo puede y debe ser mejor.

Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

16/08/2019. El lugar que nos cobija es la ciudad, por sus espacios caminamos. ¿ Quién la hizo ? Se fue haciendo en el tiempo, con los años. Primero, hace unos siglos, fueron algunos residentes que eligieron el terreno más adecuado para vivir. Tal vez había un río de aguas limpias y algunas arboledas, de seguro era un campo abierto en donde las avecillas hacían oír su canto. Siempre estuvieron sus cerros minerales y la poderosa frontera cordillerana.

Ha pasado el tiempo … y esta urbe rancagüina con ahora sus 300 mil habitantes permanentes ha ensanchado sus brazos, sus arterias. El río ya no es el mismo, ahora sus aguas son turbias, pestilentes. El inicial bosque natural es parte de lo inexistente. El hormigón de sus calles y edificios han reemplazado brutalmente lo natural que hubo.

La ciudad ha crecido lo que no significa que se ha desarrollado. Su crecimiento es en verdad caótico. La polución es el signo tóxico de los tiempos en esta y en otras urbes del mundo. Nadie parece haberse anticipado racionalmente a los evitables desequilibrios y anomalías que hoy se sufren. Lo que ahora suele hacerse es paliar, resolver baches. Son soluciones transitorias que intentan retrasar el colapso que parece casi inevitable. Se demuelen muros de casas centenarias, y se talan los árboles que aún quedan para dar paso a nuevas avenidas que permitan el tránsito de los miles de vehículos que cada día saturan el ambiente. A todo se llama ‘ progreso ‘.

Cualquier ciudad del país con 300 o 500 mil, o más habitantes está afectada por similares situaciones. Los diseños, si es que los hubo, escaparon a la inteligencia. En algunos sectores ya no existe terreno fértil para los cultivos de alimentos. Se ha optado por lo habitacional o por lo industrial contaminante. En algunas áreas suelen construirse recintos públicos : rodoviarios, salas de espectáculos, estadios, hospitales, cementerios, centros educacionales, mercados y otros espacios que al poco tiempo se hacen de capacidad insuficiente. El país con la población de ciudadanos inmigrantes hoy ya sobrepasa los 20 millones de habitantes. Los proyectos hay que pensarlos, diseñarlos y ejecutarlos para 50 y más años. El territorio nacional chileno con certeza en el futuro verá aumentada su demandante masa de residentes por mejores condiciones de vida.

Nuestras ciudades exhiben virtudes y defectos. La ornamentación o estética es otro asunto. Como en otras circunstancias o realidades los parches no sirven, porque esas ‘ soluciones ‘ generan otros problemas. La convivencia ciudadana es un tema no menor. Las principales calles – algunas con veredas intransitables – exhiben el caótico comercio ambulante que ha escapado de control, es ciertamente un problema social que se debe atender. Diversas calles se ven sucias, carentes de higiene. La ciudad ‘ amigable ‘ fue una estéril consigna electorera de algunos. La creciente delincuencia es parte del todo urbano contrahecho. Se agrega a ese conjunto el desaforado consumo de las grandes masas ciudadanas capturadas por la insoportable publicidad de cada día, estado de alienación que acrecienta las faltriqueras de los ‘ mercaderes del templo ‘, que hacen cada día del año Pascua -Navidad.

La educación, la cultura y la sana creación y ejecución política siempre tienen la palabra. Todo puede y debe ser mejor.